Hablemos de economía Opinión

¿Puede garantizar lo que pide?

Antonio Morlanes Remiro

PRESIDENTE DE ARAGONEX

aragonex@aragonex.com · www.aragonex.com

Los avances en la vida del hombre siempre van de la mano del tiempo y, en ocasiones, algunos de ellos son tan espectaculares que terminamos incorporándolos al libro de los milagros, que sin duda son sucesos inexplicables, en muchos casos, por la desproporción en cómo se manifiestan. 

Un buen ejemplo de esto lo tenemos cuando Jesucristo con cinco panes y dos peces dio de comer a cinco mil personas y, como no era partidario de desaprovechar nada, llenó doce canastas con los restos, aquí el único que salió perdiendo fue el niño que tenía los cinco panes y los dos peces que se quedó sin ellos.

Al contrario sucede con los resultados económicos que ha tenido CaixaBank en el ejercicio 2021.  Esta entidad financiera obtuvo un beneficio de 5.226 millones de euros, lo que supone un 278% superior con respecto al ejercicio anterior. Es evidente que esto responde a la absorción, por fusión, de Bankia, sin embargo, hay datos que llaman la atención: los ingresos del negocio bancario fueron de 11.339 millones de euros que provino de una disminución de intereses del 5,8% y un aumento de las comisiones del 6,7%, a este respecto, y como anécdota,  todavía no he entendido la publicidad de los bancos en general: anuncian el no cobro de comisiones y estas deben de llegar de las canastas que se llenaron en el milagro de los panes y los peces.

Estos resultados han sucedido sin haber completado la disminución de personal. Está prevista la salida de 6.452 trabajadores y el cierre de 1.500 oficinas. Para ser justos debo decir que no todo es obsesión por el beneficio, también han decidido no cerrar ninguna sucursal en aquellos municipios donde solo están ellos y dotar de servicio a otros, que no disponen de ninguna, a través de ofibuses. Esto está bien.

Lo expuesto hasta aquí no significa que CaixaBank sea atípica con relación al resto de los bancos, ni mucho menos, pero he tomado este ejemplo porque ya han presentado las cuentas de 2021 y, además, estas son las primeras en las que concurren con la absorción de Bankia, banco del Estado al haber invertido unos cuantos miles de millones en él y que ya hemos asumido que no recuperaremos nunca. 

Es bastante posible que para los ciudadanos hubiese sido más compensatorio haber vendido BANKIA, pues esa fusión deja un tanto opaca la función en la que queda el Estado. Pero volviendo a nuestro ejemplo de cómo ha repercutido en su resultados esta operación, está claro que la banca trabaja al margen de la economía general, solo es una actividad que implica a ellos.

Sin salir de este mundo financiero, ahora también hacemos frente a una recomposición del SAREB, el conocido como banco malo. Fue fundado en 2012 para hacerse cargo de la enormidad inmobiliaria que, en especial, las Cajas dejaron con la crisis de 2008. SAREB se fundó como una sociedad anónima cuyos socios son bancos como el Santander, CaixaBank, Sabadell y otros, además, también hay aseguradoras como MAPFRE, constituyen todos ellos el 54% del capital y el FROB representando al Estado el 46%; en estos momentos este se ha ofrecido para quedarse con el 100%.

A este banco que se le valoraron los activos recibidos, créditos, inmuebles y solares, en 50.781 millones de euros, en estos momentos le quedan todavía sin gestionar 34.000 millones de euros, que deberían estar vendidos en los seis años que restan hasta la disolución del SAREB.  Sin embargo, creo que no va a ser muy fácil, pues en sus 10 años de existencia solo ha gestionado 16.000 millones de euros, no entiendo cómo puede reunirse en esa institución tanta falta de imaginación para la solución de este problema, quizás es que no les moleste la situación tal y como está.

Y lo peor de todo esto es que este “negocio” llamado SAREB emitió bonos por el total de los activos recibidos, eso sí avalados por el Estado. Esto y los 60.000 millones de euros que también entregó para lo que se denominó salvar a la banca, recuerdo al señor Luis de Guindos, ministro de Economía, Industria y Competitividad del gobierno del señor Rajoy, que siendo el diseñador de todo ello, nos dijo a los españoles que se trataba de un préstamo que sería devuelto. Ha sido un sueño convertido en pesadilla.

En los tres últimos años SAREB ha entregado a ayuntamientos y Comunidades Autónomas 3.000 viviendas para que las destine a alquiler social, se quiere que sean 15.000 las viviendas destinadas a este uso, creo que esta si es una buena operación y lo único que se deberá decidir es cómo se liquidarán en el 2027, habrá que realizar un cierre asumible para todas las partes. Esperemos que en ese momento SAREB no se convierta en otra desilusión bancaria.

Pero no abandonemos el mundo financiero, pues los despropósitos nunca dejan de tener límites. Cuando partimos de una idea que tiene un encaje preciso y perfecto en las necesidades de garantía que sobre todo se piden a las PYMES, alguien considera que la creación de empresas de garantía recíproca será una buena fórmula y está en lo cierto, pues se ha establecido un sistema que me atrevo a denominar, perverso. 

En estas SGR, Sociedades de Garantía Recíproca, cuando una empresa le solicita un aval para poder financiar un proyecto, lo que sucede, al menos en algunas de ellas y en concreto en AVALMADRID,  es que se le pide al solicitante que debe garantizar con un aval la prestación del aval solicitado y, claro está, la pregunta sería: ¿para qué necesito un aval que debo avalar? No se molesten, pues nadie les va a contestar sobre dicha cuestión, sobre todo por ser inentendible, se me asemeja al diálogo surrealista de los hermanos Marx en “Una noche en la ópera”: “La parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte”. Pues esto,  lo mismo.

Con el sistema financiero concurren dos circunstancias que lo han desdibujado en su función principal, que es ser el instrumento complementario de la economía para que se pueda crear riqueza. Ellos se han transformado en actores principales de la misma y todo queda a su servicio, la primera es que por lo general no desean correr el mínimo riesgo en las operaciones financieras, excepto casos muy particulares de grandes empresas, y la segunda es la falta de preparación de sus plantillas que no estudian los proyectos para saber si son receptores posibles de apoyo financiero. Todo, lo hasta aquí expuesto,  queda en la famosa frase de ¿cómo garantiza usted esta financiación?

Este artículo no tiene como objetivo encontrar dónde y por qué se produce la distorsión entre los diferentes sectores de la economía, ni mucho menos en señalar culpables. Cómo funciona el sistema financiero, en especial el de España, responde al egoísmo de unos y a la inoperancia de otros. Si somos capaces de entender que conjugar intereses es más justo y productivo para todas las partes, habremos alcanzado el equilibrio sostenible.

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