Covid y empresas Opinión

Terceras dosis o el dilema del recuerdo inmunitario

Profesor Titular de la Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza

En las últimas semanas se ha iniciado un nuevo debate acerca de la necesidad de inocular una tercera dosis de la vacuna contra la Covid-19. El primer país en comenzar con esta pauta vacunal fue Israel en agosto, y varios países europeos han continuado por esa línea aplicando la tercera vacuna a determinados colectivos.

Puede que sea una medida que algunas personas no entiendan y puedan llegar a rechazar; en parte porque se sienten engañados ya que la promesa era que con la vacuna se iba a terminar la pandemia al alcanzar la famosa inmunidad de rebaño, y, por otra parte, por la escasa pedagogía que se ha hecho sobre el funcionamiento de las vacunas y su papel en el control de la propagación de enfermedades infecciosas.

Antes de hablar de la necesidad de una tercera dosis (y una cuarta, una quinta…) habría que explicar que la inmunidad adquirida gracias a las vacunas no es tan completa como la que se consigue por la exposición al virus. 

Las vacunas utilizadas en Europa sólo inducen una respuesta frente al antígeno S del SARS-CoV-2, mientras que una infección natural es capaz de producir una respuesta inmunitaria más amplia y variada frente a un número mayor de antígenos presentes en el coronavirus. Lógicamente el riesgo de padecer la enfermedad no compensaría inmunizarnos “a la brava”.

Lo ideal es adquirir una adecuada inmunidad inicial gracias a las vacunas (aunque sea parcial), que nos permita enfrentarnos a exposiciones puntuales del virus que actuarían como recuerdos inmunológicos

Lo ideal es adquirir una adecuada inmunidad inicial gracias a las vacunas (aunque sea parcial), que nos permita enfrentarnos a exposiciones puntuales del virus que actuarían como recuerdos inmunológicos y permitirían a nuestro sistema inmune ir ampliando su repertorio de anticuerpos para diversificar los mecanismos protectores frente a las distintas variantes del virus que han aparecido, y que seguirán apareciendo.

La inmensa mayoría de la población va a poder entrenar a su sistema inmune a partir de esta primera inmunización vacunal, aunque una exposición excesiva al virus podría llegar a producir una infección efectiva que pueda conllevar el desarrollo de un cuadro clínico que a priori debería ser más leve gracias a las defensas inducidas por las vacunas.

El problema es que en condiciones de alta incidencia las situaciones en las que nos enfrentamos a dosis infectivas altas aumentan notablemente, y en las personas donde la respuesta inmunitaria inducida por las vacunas ha sido más débil (pacientes inmunodeprimidos, personas de elevada edad…) puede ser necesario fortalecer esa respuesta, que va decayendo con el tiempo (sobre todo en ausencia de exposición al estímulo antigénico).

Otra cuestión pendiente es determinar si esa revacunación debería hacerse con vacunas rediseñadas frente a las nuevas variantes predominantes

La forma más habitual de lograrlo es mediante la revacunación (en inglés se le denomina “booster”, que se traduce como potenciador). La cuestión es determinar el momento adecuado en el que es necesario volver a estimular al sistema inmune y recordarle que tiene que estar preparado para combatir al SARS-CoV-2. 

En el caso de Israel ha sido relativamente sencillo porque sólo han utilizado una vacuna (Pfizer) y es relativamente fácil comparar la evolución de las incidencias de infección y hospitalización de los distintos grupos de edad según el tiempo transcurrido desde la segunda dosis. A partir de esa información tomaron la decisión de revacunar a toda la población una vez pasados 5 meses desde la segunda dosis.

En el resto de países es más complicado ya que se ha utilizados más vacunas y los criterios de aplicación han sido más variables, por lo que harán falta estudios más detallados para saber a quién y cuándo es necesario aplicar la tercera dosis vacunal. Otra cuestión pendiente es determinar si esa revacunación debería hacerse con vacunas rediseñadas frente a las nuevas variantes predominantes.

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