Opinión Tribuna de cultura

Cachondeo irreverente y aventuras clásicas, entre otros

Juan Royo Abenia

@juanroyoyabenia

En España hay grandes editores de novelas (gráficas o no) pero, disculpadme, Daniel, Nuria, Donatella, Raúl, Claudia, Ricardo… ATA siempre va un paso por delante de todos vosotros. ¿Puede haber algo más subversivo que los descomunales miembros erectos de Puchalsky (que no ganó el Premio Nacional de Cómic porque a alguno se ruborizó), los escatológicos y decrépitos seres de Furillo o las bizarras y salvajes vicisitudes de los niggers de Marra? ¡Sí se puede! 

La prestigiosa línea sesuda del editor ubicado en Palma de Mallorca (la ciudad cuyo cacique tacha de franquista al héroe de Trafalgar, Federico Gravina ¡nacido en 1756!), cual moderno grimorio, traduce Jo només il·lumino la catalana terra (Malas Herbes) de Valero Sanmartí y dibujicos de Roger Peláez al español: Necrocatalanomicón (Autsaider). 

Una metralleta que destroza cerebros a gritos. Ráfagas de verdades como puños que golpean el hígado haciéndote vomitar tras hincar la rodilla en el suelo aturdido (rendido) y llorando por la pena que da el ser humano, entre la vileza y la estulticia. Una metáfora de las miserias del hombre. Que suerte tienen los catalanes y los publicistas y los señores de mediana edad, etc. del espejo que ha fabricado Valero Sanmartí (¿quién se esconde tras el avatar de un Tom Selleck con parche en el ojo?) al que pueden mirarse en primicia. 

Contemplamos en su reflejo el patetismo de la condición humana y nos identificamos con ese tipo que nos mira con cara de conejo (¿es que quiere servirnos de comida?). Ojalá un Necroaragonesmicón. Y un Necrofeminicón. Y un Necroerreesecemicón. Y un infinito de necronomicones para salvar a la humanidad de si misma. El universo de H.P. Lovecraft son cuentos de niños. Los demonios del ser humano residen en su cerebro.

La palabra friki se aplica a los extraños o extravagantes, aquellos que practican desmesurada y obsesivamente una afición. El Universo Star Wars está poblado de estos seres. También el de Mortadelo y Filemón del maestro Ibáñez. Si unimos los dos obtenemos una delicatesen como ‘La guerra que dan las galaxias’ (Kalitos, Editorial Cornoque) y su efecto psicotrópico que convierte al comandante S’muerto Kesencillo, Fita Fitipalda, Pandoro, Viej-1 y Julay en paladines del mundo libre intergaláctico. ¿Todavía no has leído Misión en Benidor-M, El mogollón de los clones, El despertar de la juerga, La venganza de los Cara Shit o Una nueva esmeralda? Ya tardas.

‘Tokyo Goodbye’ (Ôji Suzuki y traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, Gallo nero) no es conveniente para lectores sensibles. Se requiere fortaleza mental. 

En el mejor de los casos puede generar inquietud, será habitual la desazón y desde luego su humor surrealista no esconde ni maquilla las profundas paradojas que alberga el alma ni las sombras que se descubren incluso en los días más luminosos.

Selva misteriosa (Javier Florez del Águila, Planeta Cómic) es la serie de aventuras más importante de la historieta peruana. Hernán Migoya es el artífice de su edición que recopila las 759 tiras de prensa publicadas desde 1971 en El Comercio. Su autor, médico neurólogo, madre iquiteña y enamorado de Alex Raymond y Milton Caniff, nos descubre la Amazonía legendaria, repleta de depredadores (animales y hombres), de brujos (sabios unos, malvados otros), de tesoros, de peligros e injusticias.

En Dos hermanos (Fábio Moon y Gabriel Bá y traducción de Ignacio Bentz, Planeta), Brian Azzarello dicta sentencia y finaliza el debate abierto por algunos jerifaltes de la burocracia cultural española: “El cómic se creó como entretenimiento. Dos hermanos es la prueba de que los cómics pueden ser arte. Cuanto más abarcan tus ojos, más llega a tu corazón”. Trasladar una historia de un medio a otro siempre requiere un extraordinario ejercicio de flexibilidad. Con una novela tan compleja como la de Milton Hatoum, esta práctica requiere además de una buena dosis de virtuosismo para solucionar los múltiples dilemas que surgirán y que decidirán si la comprensión de la narración se logra. 

El resultado es sobresaliente. El drama de los gemelos Yaqub y Omard, sus padres y hermana, la empleada del hogar, Domingas y el hijo de ésta, estallará entre pasiones, incesto, resentimiento y venganza.

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