Marina García: «El diseño está en mi ADN y necesito expresarlo»
Marina García
Diseñadora, empresaria y
Premio a la Creatividad e Innovación de ARAME
La diseñadora y empresaria Marina García recibe el Premio a la Creatividad e Innovación de ARAME como un reconocimiento al equipo de la firma familiar que su padre, Jesús García, creó en 1959. Su trayectoria combina el legado artesanal con la búsqueda de nuevos conceptos para convertir las joyas en una expresión de la personalidad. Desde un primer anillo que no encontró compradores hasta una colección que desfiló en la Semana de la Moda de Madrid en 2022, ha aprendido a perseverar y reinventarse.
Ahora, con la incorporación de la empresa a Lanzadera, compagina formación en Valencia y creación en su atelier de Zaragoza. Hablamos con ella sobre diseño, aprendizaje y los retos de un sector que mira hacia la digitalización.
Acabas de recibir el Premio a la Creatividad e Innovación de ARAME. ¿Qué supone para ti este reconocimiento y qué significado tiene en este momento de tu trayectoria profesional?
Es el primer y, hasta la fecha, único reconocimiento que ha recibido nuestra empresa, creada por mi padre, Jesús García, en 1959. Por eso supone una alegría enorme, que recibo en nombre de todo el equipo de Marina García.
Recibirlo en este momento de mi trayectoria es un empuje y un estímulo para afrontar el reto que tiene ahora Marina García como empresa y como referente de la joyería española.
Cuando miras hacia atrás, ¿cuáles dirías que han sido los momentos o decisiones que más han marcado tu recorrido profesional?
Tres momentos han marcado mi recorrido profesional y el de la empresa.
El primero fue cuando detecté la necesidad de innovar en joyería: que las joyas dejaran de ser solo un artículo de lujo y se convirtieran en una pieza importante para expresar la personalidad de las mujeres y de los hombres de hoy.
El segundo, cuando diseñé mi primer anillo y no se vendió ninguno. A pesar de ello, seguí creyendo en mí misma.
El tercero, en 2022, cuando me atreví a diseñar una colección muy innovadora que desfiló en Madrid dentro de la Semana de la Moda. Supuso un antes y un después en mis diseños, porque me deshice de clichés y paradigmas que hasta entonces me habían acompañado. Nos abrió las puertas de los mejores showrooms de Madrid y enamoró a editores de moda y estilistas.
La creatividad y la innovación son precisamente los valores que reconoce este premio. ¿Qué significan para ti y cómo los aplicas en tu día a día?
La creatividad y el diseño singular son lo que me mueve cada día. El diseño está en mi ADN y necesito expresarlo; lo que más me reta y me motiva es innovar con nuevos conceptos, estilos y formas en el mundo de la joyería.
Es una búsqueda incansable que a veces exige demasiado, pero sin la que no podría vivir.
Innovar implica muchas veces cuestionar lo establecido. ¿Cómo surge en tu caso una nueva idea y qué necesita para terminar convirtiéndose en un proyecto real?
Lo establecido sirve para un tiempo, pero siempre hay que replantearse todo, estar dispuesta a evolucionar y abrirse a nuevos conceptos. Es un reto, pero también es la magia de las empresas y de los sectores. Me gusta mirar atrás para aprender y avanzar, porque lo hecho, hecho está, y seguir en lo mismo no aporta nada nuevo. Lo que me mueve es innovar y crear estilos diferentes.
Las ideas surgen en cualquier momento: a veces veo una lámpara y estoy viendo un pendiente; a veces un lugar me sugiere una colección entera.
Para que una idea se convierta en un proyecto real hay que trabajar y hacer muchas pruebas. Algunas verán la luz y otras muchas vuelven al crisol: en joyería nada va a la basura.
Ese es mi día a día, lo que me emociona de mi trabajo. Y cuando ves que el resultado también emociona a otras personas, esa es la mayor de las recompensas.
¿Qué papel han tenido la curiosidad, la formación y el aprendizaje continuo en tu evolución profesional?
Yo no diría que han tenido, ¡yo diría que TIENEN! De hecho, acabamos de ser seleccionados por Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig para startups y empresas ya consolidadas, como la nuestra, con una propuesta diferente e innovadora. Formar parte de ese grupo selecto de empresas, con el privilegio de acceder a conocimiento, tecnología y networking, es todo un lujo.
Actualmente vivo entre Valencia y Zaragoza: entre la formación y la innovación, y mi trabajo en el atelier para sacar adelante las colecciones.
Emprender e innovar también supone asumir riesgos y enfrentarse a momentos de incertidumbre. ¿Cuál ha sido uno de los principales retos que has tenido que superar y qué aprendiste de él?
El camino ha sido largo y con muchos momentos de incertidumbre, pero para innovar tienes que sentirte cómoda en la incomodidad. La joyería ha pasado por momentos muy duros en tiempos de crisis económica. Junto a mis hermanos aprendí a reinventarnos: si había que dejar a un lado, de momento, la alta joyería familiar para adaptarnos a nuevos conceptos y a nuevos tiempos, no nos iba a temblar el pulso. Gracias a que supimos hacerlo, seguimos vivos.
Aprendimos que nunca se tira la toalla y que, en una carrera profesional, la ventana de la reinvención siempre tiene que estar abierta.
Como mujer empresaria y profesional, ¿consideras que todavía existen barreras específicas para las mujeres a la hora de emprender, innovar o asumir posiciones de liderazgo?
Me gustaría pensar que no. Yo no las he tenido, aunque por el testimonio de otras compañeras sé que aún queda camino por recorrer. Por eso me siento muy orgullosa de pertenecer a una asociación como ARAME, que nos conecta a todas las socias, nos ayuda a eliminar barreras y nos empodera a través del ejemplo de mujeres empresarias y profesionales que no nos ponemos ningún límite.
¿Qué importancia tienen asociaciones como ARAME a la hora de generar referentes, conexiones y oportunidades para las mujeres empresarias y profesionales?
Súper importante, diría yo.
ARAME está avanzando de forma rápida y notable, no solo en Aragón, también a nivel nacional. Está pasando de ser una asociación de mujeres empresarias y profesionales a una auténtica incubadora de talento femenino. No solo nos conecta: su networking es oro puro para todas las que compartimos valores y, lo más importante, ponemos nuestro conocimiento al servicio de toda la comunidad ARAME. Además, cuida y ayuda a que empresas nuevas e incipientes encuentren recursos y un hábitat favorable para su crecimiento y evolución.
Mirando al futuro, ¿qué tendencias o cambios crees que van a transformar más profundamente tu sector en los próximos años?
Mi sector tiene el mismo reto que la mayoría de las empresas, y no es otro que la digitalización. Pensamos que el futuro llegará, pero el futuro es hoy. Para un sector tan milenario y artesanal el reto es grande, pero si no lo afrontamos tenderemos a desaparecer poco a poco. Y ahora mismo hay que aprovechar que el viento sopla a favor, porque hay una nueva generación de mujeres a las que les apasionan las joyas y quieren disfrutar de ellas.
Después de recibir este reconocimiento, ¿qué nuevos retos o proyectos tienes por delante con tu marca?
El primero de todos es estar a la altura de ser, junto a mis compañeras galardonadas, embajadora de ARAME durante un año y, como marca, seguir abanderando la innovación en joyería, abriendo mercados y buscando nuevos mares por los que navegar.
También estoy preparando un proyecto muy ilusionante que, de momento, prefiero no desvelar. Sí diré que quiero que se desarrolle en Aragón, aportando valor a nuestro tejido empresarial.
