Marta Valencia: “La legislación debe priorizar la accesibilidad como un elemento fundamental de la planificación urbana”
Presidenta de Fundación Dfa
Fundación Dfa cumple 50 años de trayectoria con la mirada puesta en el futuro y con una reivindicación que sigue plenamente vigente: avanzar hacia una inclusión real de las personas con discapacidad. Su presidenta, Marta Valencia, repasa cinco décadas de evolución, los logros alcanzados y las barreras que todavía persisten en ámbitos como la accesibilidad, el empleo o la vida independiente.
«No queremos caridad sino derechos»
«El día que Dfa deje de escucharlas ya no será Dfa»
«Ninguna de las reivindicaciones que teníamos hace 50 años se han conseguido»
Háblenos de su trayectoria profesional y de cómo ha evolucionado su vínculo con Fundación Dfa desde su incorporación a la entidad hasta asumir la presidencia.
Estudié Derecho y tras acabar la carrera entré a trabajar en Dfa en 2001, pasando por diferentes puestos de técnica hasta que en 2005 me colegié y empecé a ejercer como abogada en la asesoría jurídica. En 2017 asumí la dirección de la secretaria técnica y en 2018 fui nombrada presidenta del Patronato de la fundación.
Usted llegó a Dfa en 2001, trabajó en diferentes áreas y ejerció como abogada en su asesoría jurídica antes de asumir responsabilidades de dirección y representación. ¿Cómo le ha ayudado ese conocimiento interno a afrontar su labor actual al frente de la Fundación?
La posibilidad de trabajar en diferentes servicios me dio la oportunidad de conocer mucho mejor Dfa, cómo funcionaba por dentro, detectar áreas de mejora e impregnarme de nuestros valores, además, de conocer a nuestras personas usuarias y sus valores y necesidades.
Fundación Dfa cumple este año 50 años. ¿Qué significado tiene para usted presidir la entidad en una fecha tan especial?
Está siendo muy emocionante. Una fecha tan redonda nos hace mirar hacia atrás, valorar lo que estamos haciendo y así proyectarnos hacia el futuro. La verdad es que está siendo un ejercicio muy importante de análisis de la evolución de la inclusión de las personas con discapacidad a lo largo de estos 50 años, y de cómo Dfa ha ido acompañando todos los cambios que se han dado. Y a nivel personal me da un poco de vértigo sentirme heredera de los presidentes anteriores, como Eduardo Hernaz o Josemi Monserrate que tanto marcaron la vida de asociativa de Dfa. Para mí es un auténtico privilegio ser la presidenta de Dfa.
Dfa nació en 1976 impulsada por el movimiento asociativo de las personas con discapacidad. ¿Cuáles fueron las principales necesidades que motivaron su creación y cómo ha cambiado la entidad desde entonces?
Pues la primera reivindicación era salir a la calle y visibilizarlas, decir “estamos aquí”. Pero una vez en la calle se encontraron con muchas barreras arquitectónicas que impedían que pudieran desplazarse en sus ciudades. Además, planteaban como imprescindible el acceso al empleo ya que sin trabajo era, y es, imposible poder tener una independencia económica y vivir de manera autónoma. Pero detrás de todas las reivindicaciones, estaba, y sigue estando, que podamos ejercer nuestros derechos de manera plena, que no seamos considerados ciudadanos y ciudadanas de segunda categoría.
¿Qué hitos considera fundamentales para entender la evolución de Fundación Dfa durante estas cinco décadas?
Resumir una trayectoria de 50 años en cinco hitos es complicado, pero haciendo un ejercicio de síntesis, podría decir que el primer hito sería la toma de conciencia de que las personas con discapacidad física debían actuar para lograr del cambio y por ello DFA nace como palanca de ese cambio que se reivindicaba.
El segundo hito creo que fue que ante la lentitud de los gobiernos en poner en marcha medidas de inclusión, DFA decide tomas las riendas de la transformación social convirtiéndose en una entidad prestadora de servicios y generando empleo para las personas con discapacidad.
Un tercer hito fue que se pasa a compaginar una vertiente reivindicativa con otra de colaboración público privada, de manera que se comenzó a colaborar con Administraciones Públicas y empresas privadas para actuar como cabeza tractora que acelerase la implementación de políticas de inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad.
Como cuarto hito quiero poner en valor la puesta por el trabajo en red de todas las entidades que trabajamos por los derechos de las personas con discapacidad, Cermi y Cocemfe son buen prueba de ello, ya que unidas somos más fuertes y con más capacidad de influir para lograr ese cambio social por el que llevamos luchando 50 años.
Y quizá como último hito, podría nombrar el cambio de asociación a fundación, ya que permitió profundizar en la profesionalización de Dfa e implantar una estructura jurídica que da estabilidad a la organización y garantiza su sostenibilidad futura.
En la gala del aniversario recordó que, aunque los servicios han evolucionado, los objetivos siguen siendo la igualdad, la autonomía y los derechos. ¿Cómo se mantienen vigentes esos principios después de 50 años?
Se mantienen vigentes porque ninguna de las reivindicaciones que teníamos hace 50 años se han conseguido, se ha avanzado, eso es indudable, pero seguimos luchando por todas ellas y por las nuevas que se van produciendo, como, por ejemplo, el acceso a la revolución tecnológica que se está produciendo y que no nos puede dejar atrás.
En este medio siglo también ha cambiado la forma de entender la discapacidad, desde una visión asistencial hacia un modelo basado en derechos. ¿Hasta qué punto se ha producido realmente ese cambio en la sociedad y en las administraciones?
El cambio en la sociedad y en las administraciones se ha producido fundamentalmente porque las personas con discapacidad hemos ido poniendo en valor nuestras capacidades frente a nuestra discapacidad, lo que nos ha dado una visibilidad más positiva, y porque el trabajo en red de las entidades que trabajamos en la discapacidad ha conseguido presentarnos unidas en nuestras demandas a las administraciones. No queremos caridad sino derechos.
¿Cómo presentaría hoy Fundación Dfa a una persona que todavía no conoce la entidad y cuáles son sus principales áreas de actuación?
En Fundación Dfa generamos actividades y servicios, gestionados por personas con discapacidad, que dan respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad a lo largo de su ciclo vital y, además, a través de estas actividades nos presentamos ante la sociedad como personas capaces.
Para comprender la dimensión actual de la organización, ¿cuántas personas trabajan hoy en Fundación Dfa y qué porcentaje de la plantilla está formado por personas con discapacidad?
Actualmente en Dfa trabajan 800 personas de las que más del 70% son personas con discapacidad.
¿Con cuántas personas voluntarias y colaboradoras cuentan actualmente y qué papel desempeñan en el desarrollo de sus programas y actividades?
Tenemos 120 personas voluntarias que son fundamentales para desarrollar determinadas actividades de ocio y tiempo libre, nuestro voluntariado es Dfa a todos los efectos. Además, tenemos más de 5.000 personas que colaboran económicamente.
¿A cuántas personas atiende Fundación Dfa cada año, en qué ámbitos las ayudan y qué evolución ha experimentado esta cifra durante las últimas décadas?
En Dfa atendemos aproximadamente a 15.000 personas usuarias al año y atendemos las necesidades que les van surgiendo a lo largo de sus diferentes etapas vitales. En un momento puede ser asesoramiento sobre alguna materia concreta, otras veces puede ser atención más directa en alguno de nuestros servicios. Tratamos de que ante cualquier situación podamos ayudarles directamente y, si no, acompañarlos en la búsqueda de las soluciones que necesitan.
¿Qué nos puede contar del trabajo que están haciendo con las mujeres con discapacidad?
Estamos trabajando muy específicamente en la visibilización de las niñas y mujeres con discapacidad quienes vivimos una discriminación interseccional y que afecta a todas nuestras facetas de la vida. La dificultad que tenemos de acceso a la formación o al empleo, y por supuesto, a tener una vida autónoma e independiente es mayor y radica en la infantilización y paternalismo con el que se nos trata y que hace que no se nos considere capaces de tomar decisiones por nosotras mismas. Esto, además, afecta mucho a la capacidad y a la percepción que de nosotras mismas tenemos. Por eso es fundamental hacer una labor de visibilización social y empoderamiento de las niñas y mujeres con discapacidad.
¿Qué administraciones públicas, instituciones, empresas y organizaciones sociales son actualmente sus principales aliados y por qué resulta esencial ese trabajo en red?
En Dfa trabajamos con todas aquellas entidades con las que compartimos visión de que son las personas con discapacidad quienes tienen que estar en el centro de la acción y que tienen una filosofía y unos fines sociales similares, pero sobre todo quiero destacar la alianza fundamental con las plataformas de la discapacidad Cermi, Cocemfe, CADIS Huesca o Avanzamos en Teruel. La unión es fundamental para hablar y actuar con una voz potente y única.
Los Premios Zangalleta del 50 aniversario reconocieron, entre otros, al Gobierno de Aragón, los ayuntamientos de Zaragoza, Huesca y Teruel, CERMI, COCEMFE, Fundación Ibercaja y distintos medios de comunicación. ¿Qué han aportado estas alianzas a la transformación social impulsada por Dfa?
Pues son imprescindibles. Con las plataformas de la discapacidad como CERMI y COCEMFE porque trabajando juntas podemos alcanzar mejor nuestros objetivos. Contar con los medios de comunicación es muy importante para trasladar a la sociedad un imagen real y positiva de lo que hoy somos las personas con discapacidad, alejada de prejuicios y estereotipos. Fundación Ibercaja lleva muchos años apoyando la creación de empleo.
Con las administraciones públicas debemos trabajar porque son ellas las que, primero deben cumplir la legislación que ya existe y porque deben impulsar legislación e implementar medidas políticas para seguir avanzando en la inclusión, en diálogo permanente con las entidades.
Con motivo del aniversario han impulsado el ciclo “Dfa, 50 años hacia la inclusión”. ¿Qué objetivos persigue esta iniciativa y por qué han querido convertir la celebración en un espacio de reflexión y reivindicación? ¿Qué reflexiones han extraído tras estas charlas?
Algo que tuvimos claro cuando pensamos en cómo celebrar nuestro aniversario fue que no debía ser algo endógeno, sólo decir lo bien que lo ha hecho Dfa estos años. Pensamos que debíamos poner a las personas con discapacidad en el centro de la celebración y hacer una reflexión de cuál la situación actual y como somos las personas con discapacidad porque el día que Dfa deje de escucharlas ya no será Dfa. La conclusión fundamental, nada se ha conseguido del todo y tenemos que seguir luchando por la inclusión plena.
Uno de los encuentros se ha centrado en la vida independiente y en el derecho de cada persona a decidir dónde y cómo quiere vivir. ¿Qué barreras impiden todavía que ese derecho pueda ejercerse plenamente?
Este tema da para mucho. Las personas sin discapacidad tienen más o menos dificultades para conseguirla (vivienda, empleo…), sin embargo, las personas con discapacidad, además de esas mismas cuestiones, podemos necesitar medios de apoyo y estos sistemas de apoyos están predeterminados y son rígidos, nos tenemos que adaptar a ellos. En el modelo de apoyos y cuidados centrado en las personas que defendemos, los apoyos se adaptan a las necesidades de las personas y no al revés como sucede ahora.
La movilidad y la accesibilidad siguen condicionando la autonomía, especialmente en el medio rural. ¿Cuáles son las principales carencias que detectan actualmente en Aragón?
Avances se han dado, estamos mejor, pero las barreras “de siempre” siguen existiendo, no hay ni una reivindicación “tradicional” de accesibilidad que podamos dar por superada. Podemos decir que nuestras calles son cada vez más accesibles, pero seguimos teniendo problemas para poder movernos con transporte público, entrar a espacios culturales y comerciales, para disfrutar de nuestro ocio en igualdad, y a veces esa accesibilidad llega al centro de las ciudades, pero los barrios tienen más carencias y esto se agrava mucho más en el medio rural.
La legislación debe priorizar la accesibilidad como un elemento fundamental del desarrollo de la planificación urbana, pero más allá de medidas concretas, sería fundamental un cambio de mentalidad, porque la accesibilidad beneficia a todas las personas, tengamos o no discapacidad, porque todos y todas en algún momento de nuestra vida podemos tener dificultades de movilidad por un accidente, enfermedad o lesión o incluso cuando vamos con un carro de bebé o de compra y, si no, cuando lleguemos a una edad más avanzada seguro que la necesitamos.
Una rampa o un ascensor no enfrenta, de hecho, podemos ver como muchas personas sin discapacidad si pueden elegir utilizan una rampa frente a las escaleras, porque les facilita la vida. La accesibilidad hace que nuestros pueblos y ciudades sean más amables y humanas.
El empleo es otro de los grandes retos. En Aragón, la tasa de desempleo de las personas con discapacidad continúa siendo muy superior a la de la población general. ¿Qué medidas deberían adoptar las empresas y las administraciones para avanzar hacia una inclusión laboral efectiva?
El empleo sigue siendo fundamental porque es la clave para que cualquier persona sea autónoma y pueda vivir su vida de manera independiente. La principal estrategia es que las personas con discapacidad podamos acceder a empleo en la empresa ordinaria. Se ha avanzado, sin duda, pero muchas empresas siguen optando por la vía de las medidas alternativas frente a la contratación.
Las empresas deben hacer una apuesta por la capacidad y el talento frente a la discapacidad, es una cuestión de sensibilidad y sensibilización y de creer en las personas sin prejuicios, y esto se debe empezar a trabajar desde edades muy tempranas, desde la educación.
Por cierto, también hay que avanzar en el cumplimento del porcentaje que la Ley reserva para personas con discapacidad en el empleo público.
Además de generar oportunidades laborales, ¿qué papel desempeñan los centros especiales de empleo de iniciativa social y cómo deben convivir con la contratación en la empresa ordinaria y en la Administración pública?
El modelo de los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social (CEEIS) se pensó como tránsito de empleo a la empresa ordinaria, pero ante el incumplimiento legal de las Administraciones y empresas de dar empleo a las personas con discapacidad, la realidad es que los CEEIS son la única posibilidad que hay de que muchas personas con discapacidad tengan un empleo.
Tras 50 años de trayectoria, ¿cuáles son los principales retos de Fundación Dfa para la próxima década y qué le gustaría que hubiera cambiado cuando la entidad celebre un nuevo aniversario?
Podría decirle que el reto es hacer estos u otros servicios, o garantizar la sostenibilidad de Dfa, pero creo que el reto fundamental es poder seguir escuchando y atendiendo las demandas y necesidades de las personas con discapacidad, ya que ellas son la razón de ser de Dfa.
¿Hay algo que le gustaría añadir?
Sí me gustaría añadir que desde Fundación Dfa queremos dar las gracias a todas las personas que nos han acompañado, en muy diferentes facetas, a lo largo de estos 50 años. Gracias de corazón.
