RSC
Juan José Cubero Marín
Exprofesor titular de la Universidad de Zaragoza
jjcooperm@hotmail.com
Transparencia Internacional en España, T.I., es un organismo que todos los años, desde su creación en 1.995, presenta un informe sobre el Índice de Percepción de la Corrupción, IPC, y desde 2.012 son comparables los datos de un año con el siguiente.
Como sistemáticamente reflejamos en esta sección de la revista Actualidad de las Empresas Aragonesas, hemos considerado necesario informar, a modo de seguimiento, de cuál es la situación de España en el Informe presentado el pasado día 10 de febrero de 2.026, donde nuevamente volvemos a retroceder en la lucha y prevención contra la corrupción.
España baja un punto, 55 sobre 100, con respecto al 2.024 y tres puestos en el listado, ocupando la posición 49 de los 182 países evaluados en la edición de 2.025, con la misma posición que Fiji y Chipre. El aumento de la corrupción no para, a pesar de las medidas regulatorias que no se acaban de implantar.
Aún así, T.I. presentó en septiembre de 2.025 el informe “Fortaleciendo la integridad, 100 recomendaciones para una Estrategia Nacional Anticorrupción, Análisis y Observaciones, al Plan Estatal de la Lucha contra la Corrupción del gobierno de España”. El título parece un poco largo.
Se trata de un estudio que pretende desarrollar un modelo integral y sostenible para la lucha contra la corrupción en nuestro país. Evidentemente no vamos a analizar las 100 recomendaciones y nos vamos a referir, solamente a las cinco de carácter general, que también propone el estudio. Son estas:
1.- Elaborar y aprobar, sin dilación la Estrategia Nacional Anticorrupción, ENA.
2.- Formar un grupo de trabajo o Comisión de Expertos para la elaboración de la ENA.
3.- Asegurar que la Estrategia Nacional Anticorrupción incorpore un Plan de Acción.
4.- Acompañar la ENA de una estrategia de financiación clara y sostenible de cara a un Pacto de Estado.
5.- Desarrollar un sistema ce control y evaluación robusto.
En resumen, estas cinco Recomendaciones Generales proporcionan:
En forma de estrategia, una regulación más, la ENA.
La creación de una comisión experta para elaborar la ENA.
Otra, diseñar un plan de acción.
Una nueva estrategia, esta vez sobre la financiación.
Y, por último, la creación de un sistema de control y evaluación.
Llama la atención en este caso que, para solucionar el problema de la corrupción,
se propone la creación de un entramado de organismos, organizados por un conjunto de sistemas de gestión, complejo y difícil de aplicar y lo que es mucho peor, la lentitud en desarrollar todo lo anterior. No estamos para perder el tiempo, la corrupción no admite demoras si realmente se quiere erradicar esta lacra.
Sin embargo, se olvidan de las personas como el sujeto activo contra la corrupción y de este grupo no se dice nada, ni de su formación, basada en criterios y principios éticos. Esta formación debe ser dirigida al colectivo de la juventud, como futuros perjudicados por la corrupción, en un futuro más próximo, que lejano.
Hay que agradecer a T.I. España, el esfuerzo realizado para elaborar estas 100 Recomendaciones Anticorrupción, pero estos contenidos y el resto de una gran cantidad de regulaciones de todo tipo, parece que se dirigen a tratar importantes aspectos inasumibles por las empresas y sus correspondientes agrupaciones; lo mismo se puede decir de las administraciones públicas, con sus impresionantes dosis de burocracia, qué por otro lado, es el mayor freno para el desarrollo.
Un último comentario, el gobierno de Japón, al perder la Segunda Guerra Mundial, encargó a grupo de expertos, que buscaran la formula para salir adelante, esta fue la conclusión y su plan estratégico del trabajo de esos expertos:
“Ya que hemos perdido la guerra, vamos a ganar la paz,
haciendo las cosas bien, a la primera”
