Opinión RSC

Olvidos sostenibles

Juan José Cubero Marín

Exprofesor titular de la Universidad de Zaragoza

jjcooperm@hotmail.com

En el Informe de Síntesis, (2.015), del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Agenda de Desarrollo Sostenible hasta 2.030, señala que “debemos adoptar con decisión las primeras medidas que nos encaminen hacia un futuro sostenible, con dignidad para todos”, y concluye pidiendo a todos que debemos apoyar la integración de ciertos elementos esenciales: la dignidad, las personas, la prosperidad, el planeta, la justicia y las alianzas.

Como se puede ver, la dignidad de las personas es importante en la Agenda 2.030, pero parece que no se tienen en cuenta a algunos grupos de personas y que se olvidan con mucha frecuencia; me estoy refiriendo a las personas mayores.

Estas personas han sido las más afectadas por el coronavirus: muchos fallecimientos, abundante presencia en las UCIs, junto con hospitalizaciones prolongadas con gran sufrimiento, a lo que habría que sumar aquellos que su vida se desarrolla en las residencias y que no lo han pasado bien, como de todos es conocido.

Las personas mayores pertenecen a ese grupo que se denomina vulnerable, y que la  Agenda 2.030 así las cita en diversos Objetivos: ODS 01, meta 3; ODS 03, meta 8, ODS 10, meta 2; ODS 11, metas 2 y 7, incluso en alguna más.

Las personas jubiladas tienen el derecho a una calidad de vida, a una existencia activa, a la salud, al buen trato y consideración, respeto, incluso a las finanzas, por otro lado tan imprescindibles.

Salvo honrosas excepciones, las empresas, llegada la edad de jubilación, pierden todo tipo de contacto con los que han sido sus empleados, en algunos casos, durante muchos años; sin embargo estas personas mantienen un sentimiento de pertenencia a la empresa, que les cuesta perder. En los organismos oficiales, la vida activa de los empleados que se jubilan terminan con una frase muy corta, “llegada la edad de su jubilación se le agradecen los servicios prestados”. Sin comentarios.

Por directivas, leyes y decretos, no es, ya que la legislación es amplia en relación con la consideración y respeto a las personas mayores, pero en la realidad lo que está escrito no trasciende a la vida de las personas, así que cabe preguntarse para que sirven las leyes.

Por lo tanto y desde aquí, propongo que todo tipo de organismos se preocupen por las personas mayores que han dado su tiempo durante muchos años a esas entidades y que no se olvide que estamos en una sociedad que envejece, y que los que hoy son jóvenes, dentro de unos años estarán en esta situación de vulnerabilidad y que por supuesto, les gustaría que fuesen tratados con la dignidad que se merecen todas las personas, incluso los mayores.

Artículo publicado en el número de septiembre de Actualidad de las empresas aragonesas

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