Hablemos de economía Opinión

Economía para otra vida

Antonio Morlanes Remiro

PRESIDENTE DE ARAGONEX

aragonex@aragonex.com · www.aragonex.com

Nunca había visto ni estudiado un tiempo en el que la economía ocupase mayor espacio que el que hemos vivido. Sin duda, ha sido protagonista total. Hasta en los análisis, que se hacían sobre la evolución de la pandemia, se colaban economistas argumentando las variaciones que las estadísticas iban mostrando. Ya nada escapaba a esta situación; incluso los horizontes para unos y espejismos para otros eran los que producían esas cantidades ingentes de dinero que se ponían para solucionar los problemas creados.

A nivel internacional se tomaron decisiones políticas para poner en práctica que, con los matices que cada uno consideraban, tenían el mismo fundamento: nunca la austeridad sería una fórmula válida frente a las crisis económicas, y menos todavía cuando, como en este caso, la economía la habíamos parado. 

El gasto sería el instrumento que usar y, por tanto, se debían establecer unos planes de estímulo suficientes para que los ciudadanos, sin pasarse, motivasen los avances económicos necesarios para llevarnos a una situación de total recuperación.

Los augurios son muy positivos, Janet Yellen, la actual Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, se ha pronunciado anunciando que en 2022 tendrán pleno empleo, y esto a partir de una caída importante: en 2019 la tasa de desempleo era del 3,5% y en 2020 del 6,7%, casi el doble. Para conseguirlo pretenden aprobar un plan de estímulo económico de 1,9 billones de dólares, estando el presidente Biden en total conformidad con ello. 

Bien es cierto que ya está abierto el debate sobre cuáles serán las consecuencias derivadas de estas operaciones y hay quienes anuncian que la inflación y la desestabilidad financiera serán el común denominador, teniendo que actuar después para corregirlo.

Nunca había visto ni estudiado un tiempo en el que la economía ocupase mayor espacio que el que hemos vivido

Estas son las premoniciones de los economistas conservadores, que no dejan a un lado los manuales clásicos, pero lo cierto, en mi modesta opinión, es que hay algo que cambia de manera radical y a lo que no se le puede aplicar estos parámetros, estamos en una economía diferente, la conocida ya no sirve y quien se empeñe en darle continuidad está en un grave error. 

La economía digital, circular y verde, es un cambio no solo en la forma de organizar el mundo empresarial también en cómo estructurar el modelo de sociedad, y esto se va reconvirtiendo en un sistema que da entrada a otras formas de trabajo, a nuevos materiales más conectados con la propia naturaleza y a más conciencia ciudadana en las formas de vida. Así pues, quién puede afirmar que las respuestas a estos modernos sistemas van a producir de la misma forma: inflación o deuda.

Para que entendamos todo esto, inmersos como estamos en esta doble crisis, sanitaria y económica, la inflación, como ejemplo, ha continuado contenida en Estados Unidos en el 2,5% y en la Eurozona en el 1,5%, con un precio del petróleo que va recuperando los valores de normalidad, alrededor de 60 dólares el barril, mientras que el crecimiento del PIB en todas las regiones del mundo se muestra en una sostenibilidad por encima del 4%, tanto para el 2021 como para el 2022.

Estamos en una economía diferente, la conocida ya no sirve y quien se empeñe en darle continuidad está en un grave error

No quiero que con mi exposición se entienda que doy por solucionado los problemas que esta pandemia nos ha producido, ni mucho menos, debemos seguir esforzándonos para tener una sociedad donde vivir mejor; para ello hay ciertos retos que superar, el primero es la desigualdad tan enorme que se ha creado y que deberá tener una tendencia clara a la disminución; el segundo es la brecha de género (tan aireada por todos y poco concienciados a resolver por algunos); mentalicémonos que somos una sociedad de personas y que el género no debería ser una cualidad que conforme la discriminación. 

La eliminación de esta nos va a permitir que la capacidad de hacer un mundo más real para todos sea el valor que buscamos. A todo esto, deberíamos también añadir la superación al racismo y la xenofobia y con seguridad todo ello vacunado con el respeto a los demás.

Pero volviendo a la economía, la disminución clara de las desigualdades y la desaparición de la brecha de género permite un incremento muy potencial de la capacidad en el desarrollo económico.

La disminución clara de las desigualdades y la desaparición de la brecha de género permite un incremento muy potencial de la capacidad en el desarrollo económico

En la exposición hecha hasta aquí, no quiero que se pueda entender que España queda al margen de la situación mundial y hacia donde vamos, estoy convencido de que este mismo año tendremos un alto crecimiento de la economía que vendrá de la mano de una consistente vacunación de la población, no solo aquí, sino también en el resto de Europa. 

Sin embargo, no nos quedemos satisfechos cuando todo vuelva a ser positivo, debemos afrontar cambios que nos den mayor solidez: apostar por una industria propia y entrar de lleno en la economía circular para conseguir una sociedad más resistente frente a cualquier tipo de crisis, no podemos forjar nuestra riqueza en una sola pata, el ocio, tenemos suficiente capacidad y solvencia para desarrollar nuevas líneas productivas.

Aprovechemos el momento de arrancar motores para afrontar todas las transformaciones que debemos realizar, tanto en lo público: cambiar un modelo de administración decimonónica, como en lo privado: potenciar y redefinir gran cantidad de PYMES que están siempre en una línea de alto riesgo. No quiero terminar sin reflexionar sobre el papel que deberían tener las entidades financieras: respuesta de garantía a la economía productiva, sin embargo, en muchas ocasiones son el freno para el avance de proyectos necesarios.

Tengamos confianza en nuestra propia capacidad, estoy seguro de que no tardaremos en ver un país más acogedor para todos. Pero no dejemos de ser precavidos contra esta pandemia que nos ha tocado sufrir.

Artículo incluido en la edición en papel de la revista Actualidad de las Empresas Aragonesas de abril de 2021

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