Covid y empresas Opinión

¿Necesitamos tratamientos para la Covid-19?

Ignacio de Blas Giral
Profesor Titular de la Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza

http://winepi.net/covid19.htm

Para controlar una enfermedad infecciosa se actúa a tres niveles. Primero evitando la infección con medidas de bioseguridad: impedir la entrada del patógeno en la población (control de fronteras, restricción de movimientos, confinamientos perimetrales…), y cuando aparece hay que reducir la posibilidad de que un individuo se infecte (mascarillas, ventilación de espacios cerrados, limpieza y desinfección de manos y superficies de objetos…).

Lamentablemente cuando la población se infecta comienzan a aparecer enfermos, y la estrategia es intentar que los infectados no desarrollen síntomas. La herramienta fundamental para este control secundario son las vacunas, que en su mayoría no evitan la infección, sino que preparan al sistema inmune para reducir o eliminar los síntomas. 

La mayoría de los vacunados que se infectan no enferman (o son leves) y además se reduce la probabilidad de que puedan infectar a otros.

Para Covid-19 se han desarrollado, aprobado y producido varias vacunas en tiempo record, algunas con una elevada efectividad, lo que está empezando a modificar la evolución de la enfermedad en países y colectivos donde la tasa de vacunación es más elevada. 

Desafortunadamente las vacunas no son la solución definitiva porque la cobertura vacunal no es completa, la efectividad no es total (algunos vacunados se infectan y enferman) y están apareciendo variantes que evaden la respuesta inmune generada (lo que se solucionará desarrollando nuevas vacunas frente a los mutantes de escape).

Por tanto, necesitamos medidas terciarias para reducir la frecuencia y gravedad de los síntomas de los enfermos y minimizar su probabilidad de morir. Al principio en España la letalidad superaba el 10% (morían 10 de cada 100 enfermos) y ahora se ha reducido al 2%. El uso de anticoagulantes (heparina) y corticoides (Dexametasona), la administración de oxígeno y la ventilación mecánica… son responsables de la reducción de la letalidad en pacientes hospitalizados, especialmente en uci.

Pero son tratamientos sintomáticos con un éxito limitado, y se necesitan otros que actúen contra el virus.

Ya existen tratamientos basados en la administración de anticuerpos procedentes del suero de convalecientes o anticuerpos monoclonales sintéticos (bamlanivimab), y que comparten una desventaja con las vacunas: funcionan peor frente a algunas de las nuevas variantes.

Otra alternativa terapéutica son los antivirales, siendo el remdesivir el primer tratamiento aprobado que evita la replicación del virus, aunque sólo se usa en hospitalizados graves y tiene un coste elevado. El desarrollo de antivirales específicos es lento y complejo, y por eso se investiga el potencial de fármacos ya desarrollados y aprobados para otras enfermedades. 

Ya se han descartado algunos tratamientos que inicialmente eran muy prometedores (hidroxicloroquina) y se están evaluando otros con resultados esperanzadores (ivermectina, colchicina, vitamina D3, litio…). La otra estrategia es probar el potencial antiviral de fármacos en desarrollo frente a otras enfermedades (plitidepsina).

El desafío actual es encontrar urgentemente un tratamiento antiviral que sea asequible, con suficiente disponibilidad, efectivo frente a SARS-CoV-2 y sus nuevas variantes, y aplicable desde los primeros síntomas.

Artículo incluido en la edición en papel de la revista Actualidad de las Empresas Aragonesas en marzo de 2021

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