Opinión RSC

E.S.G. La nueva responsabilidad social

Juan José Cubero Marín

Exprofesor titular de la Universidad de Zaragoza

jjcooperm@hotmail.com

Recientemente se está observando una presencia, cada vez más insistente, de la E.S.G., que son las siglas en inglés de “Environmental, Social y Governance”, es decir, lo medioambiental, lo social y la gobernanza corporativa. Veamos de qué va esto.

Estamos ante una RSC modificada, donde se ha sustituido la economía por la gobernanza, entendiendo que hay que identificar en las empresas aspectos relacionados con una eficiente gestión de las mismas, manteniendo lo social y lo medioambiental; con la gobernanza  se integran otro tipo de cosas, como la dignidad, las personas, la prosperidad, el planeta, la justicia y las alianzas, entre otras.

Está claro que la economía es muy importante en las organizaciones, pero con la E.S.G., además se piensa en el futuro, dando a la prosperidad un papel muy importante. Con estas nuevas ideas, el éxito de las empresas se amplía a periodos de tiempo más largos, es decir, que se piensa a más largo plazo; nadie quiere pensar en la “mortalidad infantil” de las empresas. El negocio debe continuar mucho tiempo, lo que proporciona estabilidad, beneficios, puestos de trabajo, seguridad, en definitiva, prosperidad para la empresa y para el entornos social que le rodea, hoy conocido como los stakeholders.


Siempre he pensado que con una buena gestión y con unos buenos gestores, (que no abundan), todo funciona de una manera más eficiente, pero para ello, hace falta que se actúe bajo un enfoque ético, donde se priorice más una rentabilidad moral  que una rentabilidad financiera, además y lo importante, es que la primera conduce a la segunda.

Se trata de un enfoque integral, donde caben los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, incorporando de una manera transversal principios y valores relacionados con el medio ambiente o cambio climático, la salud, la seguridad, la igualdad, la educación, los recursos de todo tipo, la energía, envejecimiento de la población y un largo etc.; resumiendo se trata de atender las necesidades reales por las que atraviesa la sociedad y el planeta y esto lo agradecerán los clientes y consumidores.

No solo deben ser las empresas las que deban actuar según estos principios, además tienen que hacer su parte los gobiernos de todos los ámbitos, la sociedad civil, incluso nosotros mismos con nuestra responsabilidad personal ante los problemas, véase el caso de muchos contagios por el coronavirus.

Con esta nueva versión de la responsabilidad social corporativa, E.S.G., o cualquier otro sistema,  como los mostrados en artículos recientemente publicados en este medio, es necesario introducir nuevos principios sí queremos avanzar en ese objetivo, tan importante, que es alcanzar la prosperidad para todos.

Al menos así lo creo y así lo expongo.

Artículo incluido en la edición en papel de la revista Actualidad de las Empresas Aragonesas en marzo de 2021

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