Entidades Sociales Entrevistas

Conchi López: “En salud mental, aún queda dar el paso desde la empatía verbal a la inclusión real”

Conchi López
Presidenta de Federación Salud Mental Aragón

Conchi López, presidenta de Federación Salud Mental Aragón, defiende la necesidad de garantizar los derechos y la inclusión de las personas con problemas de salud mental. La entidad agrupa asociaciones de las tres provincias aragonesas y trabaja para combatir el estigma y mejorar el acceso a los recursos. Entre sus principales reivindicaciones figuran una financiación estable, el refuerzo de la sanidad pública y más apoyos para el empleo y la vida independiente.

¿Qué papel desempeña Federación Salud Mental Aragón y qué aporta el movimiento asociativo a las personas con problemas de salud mental y sus familias?

En Federación Salud Mental Aragón ejercemos un papel vertebrador y de representación institucional. Somos la voz unificada que agrupa y coordina a las distintas entidades y asociaciones del ámbito de la salud mental en Aragón.

Nuestras funciones principales se centran en trabajar con las administraciones públicas (Sanidad, Servicios Sociales, Educación, etc.) para reivindicar y defender los derechos de las personas con problemas de salud mental, logrando una incidencia política y social real. Otro de nuestros objetivos se centra en la sensibilización y lucha contra el estigma que rodea a los problemas de salud mental, promoviendo campañas y acciones divulgativas para romper prejuicios en la sociedad, normalizar la salud mental y fomentar la inclusión real.

También realizamos una función de coordinación de servicios y programa, facilitando a las entidades miembro herramientas, proyectos comunitarios y recursos transversales para que la atención llegue con equidad a todo el territorio aragonés, adaptándonos a las realidades tanto urbanas como rurales. El movimiento asociativo aporta algo que el sistema puramente sanitario o asistencial no siempre puede cubrir de forma completa: acompañamiento, red de apoyo y sentido de pertenencia.

La Federación reúne a asociaciones con actividades y realidades propias. ¿Qué aporta trabajar de forma conjunta y cuáles son las principales necesidades que les trasladan?

Trabajar de forma unificada nos da fuerza, representatividad y equilibrio territorial para exigir políticas públicas adecuadas y garantizar que la atención llegue a cualquier rincón de la comunidad.

La Federación vertebra el movimiento asociativo en Aragón agrupando a entidades de las tres provincias:

  • ASAEME Calatayud.
  • ASAPME Aragón.
  • ASAPME Bajo Aragón.
  • ASAPME Huesca.
  • ASAPME Teruel.
  • ASOCIACIÓN EL PUERTO.
  • ASOCIACIÓN EL VOLCÁN.
  • ASOCIACIÓN TOC Zaragoza.

Por lo que respecta a las necesidades que plantean las entidades miembros, la principal es garantizar su sostenibilidad financiera, alcanzando una financiación estable que les permita mantener sus equipos profesionales y la calidad de los servicios. Reclaman, por otra parte, un refuerzo de la sanidad pública que evite que la saturación en la atención afecte a las personas usuarias de nuestras asociaciones, así como recursos para superar la dispersión geográfica (transporte, atención domiciliaria y apoyo familiar) y más itinerarios de empleo adaptados y plazas de vida independiente con apoyos.

Su misión es mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental. ¿Qué significa esto en la práctica y qué apoyos pueden marcar la diferencia en su día a día?

Significa garantizar que la persona recupere el control de su propia vida, superando el estigma y garantizando las oportunidades y derechos para desarrollar su proyecto vital con plena autonomía e inclusión social. Para ello reclamamos, por ejemplo equipos multidisciplinares que acompañan en el entorno real de la persona, empleo adaptado, pisos tutelados, residencias o apoyos en el domicilio para fomentar la independencia, espacios seguros para socializar y combatir la soledad no deseada, orientación, formación y apoyo emocional para cuidar la salud mental de las personas cuidadoras. 

¿Hablamos hoy de salud mental con mayor naturalidad? ¿Qué prejuicios siguen encontrando y cómo podemos contribuir a superarlos?

Sí, indiscutiblemente. En los últimos años ha habido un avance histórico: la sociedad habla más de salud mental, las personas jóvenes identifican y expresan mejor su malestar emocional y el tema ha entrado en la agenda mediática y política. Sin embargo, hablar más no significa haber resuelto el problema; aún queda dar el paso desde la empatía verbal a la inclusión real. Por otra parte, aunque se comprenden mejor los procesos de tipo adaptativo como la ansiedad o la depresión, persisten barreras graves cuando hablamos de trastornos mentales graves o con sintomatología más compleja.

Para combatir los prejuicios, además de una constante y permanente labor de sensibilización, es preciso cuidar el lenguaje, evitando utilizar diagnósticos como insultos o adjetivos despectivos («está loco», «es esquizofrénico»). Hay que dar también palabra a los protagonistas porque el contacto directo se ha demostrado como una de las herramientas más eficaces para luchar contra los prejuicios. Crear entornos laborales saludables y adaptar los puestos para facilitar la inserción laboral o impulsar la educación en las aulas, normalizando el bienestar emocional y la diversidad psíquica son otras de las herramientas que pueden contribuir a luchar contra el estigma.

Las familias también necesitan orientación y acompañamiento. ¿Qué dificultades afrontan y qué encuentran cuando acuden al movimiento asociativo?

Las familias son la primera línea de apoyo, pero a menudo se da una situación de enorme vulnerabilidad marcada por la desorientación y la desinformación: Al recibir un diagnóstico, no saben a qué recursos acudir ni cómo gestionar la nueva situación en el hogar. A la larga, se produce una sobrecarga y un desgaste emocional del cuidador, y un posible aislamiento, que pueda afectar también a la familia, por miedo al rechazo. A todo ello se suma la preocupación por saber qué pasará con su familiar cuando los progenitores o cuidadores principales ya no estén.

A la vista de todos estos factores, las personas usuarias y sus familias encuentran en nuestras asociaciones un espacio de acogida que el sistema sanitario tradicional no suele cubrir. Se les ofrece asesoramiento profesional, apoyo mutuo, programas de respiro y la idea de pertenencia: saber qué no están solas y que juntas defendemos los derechos de sus familiares.

La defensa de los derechos es uno de sus objetivos fundamentales. ¿En qué ámbitos encuentran más barreras y qué cambios consideran prioritarios para garantizar la autonomía y la participación social?

Las principales vulneraciones de derechos y barreras se concentran en la falta de recursos de la red pública, una elevada tasa de desempleo como consecuencia de los prejuicios y la falta de adaptaciones al puesto, escasez de alternativas habitacionales y dificultades en la aplicación práctica de los apoyos para el ejercicio de la capacidad jurídica. 

Así, con el objetivo de garantizar la autonomía y la inclusión social real, reivindicamos mayor inversión y refuerzo de la sanidad pública, una promoción del empleo inclusivo, planes de vivienda y apoyos personalizados y respecto pleno a la voluntad y derechos de las personas que tienen algún tipo de problema de salud mental.

Es imprescindible cuidar el lenguaje que se utiliza y dar voz a los protagonistas en primera persona, sin imágenes estereotipadas o estigmatizantes

Desde su experiencia, ¿cómo se coordinan la atención sanitaria y los apoyos sociales en Aragón? ¿Qué habría que mejorar para ofrecer un acompañamiento continuado?

Existe voluntad de colaboración y buenas iniciativas locales, pero en la práctica la coordinación sigue siendo insuficiente y fragmentada. La atención sanitaria (Salud) y la atención social (Servicios Sociales) funcionan a menudo en «circuitos independientes», lo que hace que la continuidad de los cuidados dependa demasiado de la buena voluntad de los profesionales y del esfuerzo de familias o asociaciones.

Para poder ofrecer una verdadera atención integral, desde Federación Salud Mental Aragón planteamos la necesidad de crear un espacio o protocolo único sociosanitario, de manera que tanto el Salud como los Servicios Sociales de Aragón puedan compartir estrategias, expedientes e itinerarios comunes de atención. Además, creemos que es necesario potenciar la figura de un profesional de referencia que acompañe a la familia a lo largo de todo su proceso, coordinando todos los recursos que necesite. Será imprescindible también generar planes de continuidad de cuidados tras el alta para garantizar que una activación inmediata del apoyo comunitario. Por último, es necesario reforzar los equipos itinerantes y multidisciplinares para que las personas que viven en los municipios y comarcas reciban el mismo acompañamiento que en ciudades. 

¿Qué dificultades específicas encuentran las personas que viven en el medio rural aragonés para acceder a los recursos que necesitan?

Aragón cuenta con una gran dispersión geográfica y un elevado envejecimiento poblacional, lo que genera barreras concretas puesto que gran parte de los recursos especializados se concentran en las capitales de provincia o cabeceras de comarca. Sin vehículo propio o sin una red de transporte adaptada, acudir a terapias, revisiones o centros de día es difícil. Por otra parte, existe un déficit de especialistas (psiquiatría, psicología, trabajo social) en zonas rurales, sumado a una alta rotación de personal en los centros de salud locales, lo que impide mantener un vínculo terapéutico continuado. Como consecuencia del pequeño tamaño de la mayoría de los municipios rurales, también se produce un mayor impacto del estigma, el miedo al qué dirán o a ser reconocido al acudir a un servicio de salud mental provoca que muchas personas oculten su situación o retrasen la búsqueda de ayuda. En definitiva, la carencia de proyectos de inserción laboral adaptados o de actividades de socialización incrementa el riesgo de soledad no deseada, tanto para la persona como para sus familiares cuidadores.

Por todo ello, gracias a la presencia territorial de nuestras entidades trabajamos mediante equipos itinerantes, atención domiciliaria y programas de acompañamiento en el propio entorno para acercar los recursos allí donde reside la persona.

¿Cómo participan las personas con experiencia propia en salud mental en las decisiones de la Federación y en las propuestas que trasladan a las instituciones?

En el movimiento asociativo hemos pasado de un modelo donde se hablaba «por» las personas, a un modelo donde son las propias personas con experiencia propia quienes toman la palabra y guían las decisiones.

Su participación se articula a través de órganos específicos (Comités en Primera Persona) en los que analizan la realidad, detectan necesidades prioritarias y elaboran las propuestas que la Federación traslada a las administraciones públicas; también están presentes en las juntas directivas y asambleas interviniendo en la toma de decisiones estratégicas; son las encargadas de poner voz al colectivo en jornadas, medias de comunicación, actos públicos y reuniones con representantes públicos, y también participan activamente en la creación y valoración de los servicios y actividades que ofrecemos, garantizando que respondan a sus necesidades reales y no a planteamientos teóricos. 

En relación con la infancia y la juventud, ¿qué necesidades detectan y qué papel pueden desempeñar los centros educativos y las familias para ofrecer apoyo desde edades tempranas?

En los últimos años asistimos a un aumento notable del malestar emocional entre jóvenes y adolescentes (ansiedad, depresión, autolesiones o ideación suicida). Las principales necesidades que identificamos son la falta de herramientas de gestión emocional. No saben manejar las situaciones difíciles de la vida diaria. A ellos se suma que la detección de los problemas se demora y la atención se ralentiza, lo que agrava las situaciones.

En esta situación, tanto el papel que desempeñan las familias como los centros educativos son clave para la prevención y la detección temprana. Los centros educativos, por su parte, deben integran el bienestar emocional en la educación regular y para ello es necesario formar a los docentes así como fomentar programas de mediación o apoyo entre el alumnado para prevenir situaciones de acoso y aislar el estigma.

En el caso de las familias, este entorno cercano debe crear un clima de confianza donde se les escuche, donde se les facilite espacios de diálogo que permitan detectar señales de alarma y actuar con rapidez así como mantener una comunicación fluida y continua con los equipos de orientación del centro y las asociaciones del entorno. 

Queremos garantizar la equidad territorial de manera que cualquier persona en Aragón tenga el mismo acceso a recursos, atención y apoyos de calidad

¿Qué importancia tiene el acceso al empleo para las personas con problemas de salud mental y qué pueden hacer las empresas para favorecer su inclusión laboral?

El empleo es uno de los pilares fundamentales en la recuperación y en el proyecto de vida de cualquier persona. En el caso de quienes tienen un problema de salud mental es más importante aún si cabe ya que les permite desarrollar una vida independiente, les ayuda a mejorar su autoestima y les proporciona estructura y rutina. 

Para ello, las empresas son agentes clave puesto que ofreciendo oportunidades laborales al colectivo contribuyen a derribar prejuicios en los procesos de selección. Es necesario que ofrezcan adaptaciones del puesto de trabajo que contribuyan a crear entornos de trabajo saludables.

¿Qué papel tienen la vivienda y los apoyos para la vida independiente en la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida propio?

La vivienda es la base imprescindible sobre la que se construye cualquier proyecto de vida. Sin un hogar estable y seguro, resulta imposible garantizar la estabilidad emocional, el acceso al empleo o la plena inclusión en la comunidad. Pero para que la vivienda no sea un factor más de exclusión, es necesario desplegar un modelo flexible de apoyos adaptado a cada persona: se debe incrementar la oferta de pisos tutelados, viviendas supervisadas o residencias comunitarias para responder a diferentes niveles de autonomía, ofrecer apoyos en el propio domicilio, desarrollar la figura del asistente personal o conectar la vivienda con los recursos del entorno (salud, servicios sociales, transporte y ocio) para evitar el aislamiento social. 

¿Cómo pueden los medios de comunicación abordar la salud mental con rigor y contribuir a reducir el estigma?

Los medios de comunicación son fundamentales para construir la opinión pública. Para tratar la salud mental con responsabilidad deben informar desde los derechos humanos y la evidencia científica, proporcionar contexto y soluciones y desvincular la salud mental de la violencia. Las estadísticas demuestran que estas personas son con mayor frecuencia víctimas que agresoras. Y es imprescindible cuidar el lenguaje que se utiliza y dar voz a los protagonistas en primera persona, sin imágenes estereotipadas o estigmatizantes.

Como parte de Salud Mental España y de CERMI-Aragón, ¿qué les aporta colaborar con otras entidades para trasladar sus demandas y defender los derechos del colectivo?

Pertenecer a redes de ámbito estatal como Confederación Salud Mental España y autonómico como CERMI-Aragón (Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad) es clave para multiplicar nuestro impacto. Nos permite una mayor capacidad de interlocución política, una mayor cohesión y una estrategia compartida, además de un intercambio de conocimientos y recursos.

Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales retos de Federación Salud Mental Aragón y qué mensaje le gustaría trasladar a quien necesita ayuda, pero todavía no se ha atrevido a pedirla?

De cara a los próximos años, nuestros esfuerzos están centrados en tres retos que para Salud Mental Aragón son estratégicos: por una parte queremos garantizar la equidad territorial de manera que cualquier persona en Aragón tenga el mismo acceso a recursos, atención y apoyos de calidad. Queremos también consolidar la sostenibilidad del movimiento asociativo y eso se logra con una financiación estable que permita mantener los servicios comunitarios y dignificar las condiciones de los equipos profesionales que los prestan.

Y queremos seguir avanzando hacia un modelo basado en derechos y prevención, impulsando la atención temprana en la infancia y juventud, el empleo inclusivo y las alternativas de vida independiente.

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