Aragonanda Opinión

Santo Domingo. El techo de las Cinco Villas

Chema Tapia

Montañero y divulgador
chematapia.blogspot.com

La zona montañosa de las Cinco Villas se encuentra al norte de la comarca, y forma parte de las sierras del Prepirineo. Se trata de la de Santo Domingo, donde, se encuentra el pico homónimo que, con sus 1524 msnm es el techo de la propia comarca, y que se alza sobre un Espacio Natural Protegido, declarado en Decreto 52/2015 del 8 de abril por el Gobierno de Aragón como Paisaje Protegido de la Sierra de Santo Domingo. Sus 13.773 has., incluida la zona periférica de protección, están repartidas entre los términos zaragozanos de Biel, Luesia y Longás, e incluyen una ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) y 4 LICs (Lugar de Interés Comunitario) de la Red Natura 2000, de ámbito europeo.

La ruta que proponemos sale de Longás. Salimos por el sureste del pueblo, para cruzar el incipiente río Onsella, que nace de estos barrancos de los pacos de Santo Domingo, aunque es el de Fuenmayor el que se arroga la paternidad, y que en los primeros kilómetros de sus 45 presto se dirige a dar nombre al territorio de la Bal d’Onsella, y que finalmente se rinde al Aragón en Sanguesa.

Junto al lugar del cruce del río se mantiene como puede una vieja casa de la central eléctrica. Es aquí donde arranca un empinado camino señalizado con balizas, y que poco a poco nos va metiendo en el bosque al tiempo que por el citado barranco de Fuenmayor. 

Llegamos a O Paso d’as Arrogatas, que nos obliga a cruzar de nuevo el mismo barranco para seguir subiendo por su margen derecha, hasta que al cabo de una hora desde el comienzo llegamos a una pequeña campa donde se señalizan dos itinerarios para alcanzar nuestra meta: a través del collado de San Esteban o a través de la fuente los Berros. Tomamos el primero, a la izquierda, para volver por el segundo, a la derecha.

En menos de otra hora de discurrir por bosque mixto, este nos da un respiro en una pequeña explanada. Continuamos camino hasta alcanzar el collado de San Esteban, en donde dejamos un pronunciado cortafuegos a la izquierda, para tomar otro, muy vestido ya de pinos, a la derecha y pertrecharnos de paciencia para superar los doscientos metros de desnivel que nos separan hasta el de Santo Domingo en un tramo de pronunciada pendiente, que nos da vista a la soleada cara sur de esta sierra y a nuestro objetivo, con las imponentes ralleras que tiene a sus pies. 

Al poco de bajar, nuestro sendero se une al que viene de Biel por Campo Fenero, que tomamos ya hasta destino, no sin antes superar otro corto pero valiente tramo para llegar a la ermita. Un lugar singular que asemeja a una gran hamaca, en la que se mece el edificio de culto con otro anexo a modo de refugio, con los puntos de sujeción en las dos cumbres, que merecen nuestra visita.

Podemos comenzar por la sur, donde se encuentra el vértice geodésico, que señala el punto más alto de la sierra y de toda la comarca, con amplias vistas sobre las solanas, y que se pierden en la lejanía hacia el valle del Ebro. 

De vuelta a la ermita para alcanzar la cima norte, que se tiene que conformar con ser la segunda pero solo por un metro menos; para compensar, disfruta de una panorámica sobre el Gran Norte algo espectacular. Primero se llega a un panel informativo, debiendo continuar la ralla unos metros en dirección SE para acceder a ese punto más alto de la cima norte, dotado con un Nacimiento de forja.

De nuevo a la depresión de la hamaca, para despedirnos de la ermita y su enclave y tomar la pista que la une con Longás, que recorremos algo más de 500 metros para meternos por el PR-Z 114, que la burla durante veinte minutos por agradable sendero entre bosque, y volver a salir a ella en un punto muy próximo al Portillo de Santo Domingo, una debilidad de esta enorme rallera, y que comunica por pista con la zona sur. Casi enfrente tiene continuidad el citado sendero que, ya con decidida vocación de descenso nos va bajando por el bosque. 

A los diez minutos llegamos a la fuente de los Berros. Al cabo de casi media hora, hay algo que nos llama la atención, y es una surgencia cercana al barranco al que venimos abrazados, y que ofrece unas aguas teñidas de blanco por el terreno de yesos y margas, también de piedra tosca, de la que encontramos grandes y bellos ejemplares en el camino. 

Otro cuarto de hora más y cerramos la circular, a partir de donde desandamos lo andado hasta llegar a Longás, donde podemos completar la jornada visitando la localidad. Una jornada pasada por solitarios caminos, con ingentes masas forestales, abiertos cielos y bellos rincones.

 

Datos técnicos

Distancia: 15 km

Duración: 6 horas

Desnivel acum.: 1145 m D+/-

 

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