Entidades Sociales Entrevistas

Miriam Herrero (Amanixer): «Trabajamos por el empoderamiento de las mujeres con discapacidad»

Miriam Herrero Castillo

Presidenta de la Asociación Aragonesa de Mujeres con Discapacidad (AMANIXER)

Miriam Herrero es, desde 2018, la presidenta de Amanixer, una asociación que trabaja para lograr la visibilización y el empoderamiento de las mujeres con discapacidad. Ofrece a sus usuarias apoyo psicológico y social, así como diferentes actividades que les ayudan a tejer redes entre ellas. Asimismo, llevan a cabo una importante labor de visibilización y concienciación social para transmitir a la sociedad una imagen de las mujeres con discapacidad alejada de la victimización. Amanixer presta sus servicios en Zaragoza, Huesca y Teruel y también de forma telemática.

¿Podría hablarnos brevemente de su trayectoria profesional?

Soy licenciada en Derecho, llevo 10 años trabajando como abogada. También en Fundación DFA, en el 2012 empezamos con Amanixer y desde 2018 soy la presidenta. Mi formación ha ido sobre todo encaminada a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad porque en Fundación DFA me encargo de la asesoría jurídica junto con otros compañeros.

¿Cuáles son las principales reivindicaciones de Amanixer?

Sobre todo, hemos trabajado y estamos trabajando mucho en la visibilización de las mujeres con discapacidad porque han permanecido invisibles durante muchos años. Es el momento de hacernos partícipes y miembros de pleno derecho de la sociedad. 

Reivindicamos el empoderamiento porque hemos sido colectivo especialmente maltratado en ese sentido debido a que ha habido mucha sobre protección, hemos accedido poquito a la educación y mucho menos al mercado laboral. Lo que queremos es eso: acceder en igualdad a cualquier ámbito de la vida social. Visibilización, empoderamiento y trabajar para defender estos derechos y que seamos consideradas como cualquier otra persona de la sociedad.

¿Qué es lo más gratificante de su trabajo al frente de Amanixer?

Somos un equipo que estamos súper concienciadas, nos gusta mucho este trabajo. 

Lo más satisfactorio es cuando ves que hay usuarias que el servicio que les estás ofreciendo ha supuesto algo positivo para ellas, que han conseguido empoderarse, participar en actividades, salir de situaciones que les estaban afectando o que han conseguido un empleo o independizarse. 

Es gratificante cuando vemos que la visibilización va teniendo su efecto, que se comienza a hablar de mujeres con discapacidad y de cuáles son sus necesidades y se nos empieza a tratar como una parte más de la sociedad.

¿Qué servicios ofrecen a las asociadas?

Sobre todo, los más importantes: servicio de apoyo social y psicológico. Tenemos actualmente dos trabajadoras sociales que hacen un seguimiento, una búsqueda de necesidades de las mujeres que acceden a nosotras o incluso son ellas las que acuden a determinadas entidades o movimientos de mujeres buscando mujeres que puedan necesitar nuestros servicios.

También el apoyo psicológico es muy importante. Atendemos cualquier caso que tenga que ver con mujeres con discapacidad: sobreprotección, violencia, infantilización. De esto se ocupa el equipo de psicólogos.

Luego tenemos también talleres que responden a un fin de empoderamiento, de prevención de la violencia, de educación sexual y reproductiva. Esto es algo en lo que también ha habido muchas carencias porque se ha tendido a pensar que las mujeres con discapacidad no tenían sexualidad, que éramos seres asexuados y entonces no se daba esa formación.

Intentamos adecuarnos a las necesidades que tenemos y que las usuarias nos demandan. Ahora estamos con talleres de Mindfulness, tenemos un grupito de teatro, talleres literarios, de fotografía. Ahora con la pandemia ha habido que modificar un poco todas las actividades. Vamos intentando hacer actividades desde donde podamos trabajar todos estos temas y darle un puntito más lúdico para que no sea una terapia pura y dura.

Otra de las capas importantes de Amanixer es la visibilización y para ello intentamos trabajar mucho desde redes sociales, que creemos que ahora es uno de los mejores medios para llegar a la gente, y trabajamos también con campañas. 

Intentamos sacar una campaña propia para el 8 de marzo (Día de la Mujer), para el 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer) y para el 3 de diciembre (Día de las Personas con Discapacidad). 

Siempre hacemos estas reivindicaciones desde la perspectiva de las mujeres con discapacidad. 

Estamos trabajando también ahora con un proyecto de cómic que está funcionando bien, está gustando bastante con la ilustradora Sara Jotabé que crea una tira de cómic que publicamos mensualmente desde donde pretendemos visibilizar y concienciar sobre la realidad de las mujeres con discapacidad.

Se calcula que, aproximadamente, el 80 % de las mujeres españolas con discapacidad en edad laboral no tiene empleo. ¿Qué acciones se llevan a cabo desde Amanixer para facilitar el acceso de las asociadas al empleo?

Este año en concreto tenemos un programa de empleo que viene desde COCEMFE (comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad) y este año lo está haciendo junto con nosotras en Huesca y es un programa de empoderamiento y de habilidades laborales. 

Ahí lo que se busca es hacer unas tutorías individualizadas, unos grupos de habilidades para que las mujeres con discapacidad puedan estar preparadas a la hora de acceder al mercado laboral. La compañera que hay ahí hace talleres para la búsqueda de empleo, elaboración de currículos y todo lo que pueda conllevar esos pasos previos antes de acceder al mercado laboral y que son tan importantes para podernos presentar.

El año pasado se hizo en Zaragoza y este año en Huesca porque también consideramos que es importante intentar salir de Zaragoza. Es complicado, pero el objetivo es poder hacer actividades en Huesca y en Teruel, incluso somos optimistas y pensamos que podremos llegar al mundo rural en algún momento.

Además, este año también contamos con un programa de CEMUDIS (Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad) realizando un estudio sobre la repercusión de la Covid en las mujeres  con discapacidad y apoyando nuestra actividad en Teruel.

Las mujeres con discapacidad sufren una discriminación interseccional. ¿Se tiene en cuenta este hecho a la hora de crear políticas de igualdad, sanitarias o sociales o se tiene todavía desconocimiento sobre ello?

Creo que cada vez se tiene más en cuenta, pero hace falta todavía muchísima concienciación. Está claro que la interseccionalidad es lo que deberíamos buscar, políticas transversales que tengan en cuenta diferentes factores, en nuestro caso, mujer y discapacidad. 

Pero no solo eso, también si se vive en el medio rural o urbano, mujeres racializadas etc. Son todo factores que van multiplicándose unos sobre otros y se deberían tener en cuenta para elaborar esas políticas. No es fácil pero realmente si queremos políticas inclusivas tienen que ser de esta forma.

Nosotras por nuestra parte somos una entidad pequeñita pero intentamos estar presentes en todo lo que podemos. Participamos con el Ayuntamiento de Zaragoza desde el Consejo Sectorial de Igualdad aportando nuestra visión, igualmente con el IAM. Vamos poco a poco pero sí creemos que estamos avanzando.

El hecho de sufrir una discriminación múltiple y quizá una posible sobreprotección hace que las mujeres con discapacidad sean potenciales víctimas de violencia. ¿Qué datos manejan en la asociación? ¿Qué recursos tienen para ayudar a las víctimas?

Datos manejamos pocos porque no existen indicadores que crucen género y discapacidad. Esta es otra de las grandes reivindicaciones que hacemos siempre. Para poder visibilizar lo que está pasando son necesarios datos.

¿Qué hacemos al respeto? Intentamos trabajar con todo el tema de violencia tanto con terapia individual como grupal y con talleres. Puede parecer que los talleres no están tan directamente relacionados con el tema de violencia, pero a veces ponen medios para llegar a esas mujeres que están viviendo situaciones de violencia porque quizá haya algunas a las que si les planteas acudir a terapia de violencia te van a decir que no son víctimas de violencia.  

A veces ni siquiera ellas mismas son conscientes de que son víctimas de violencia porque han vivido toda la vida así y nadie les ha explicado que no es la manera de vivir. 

Entonces planteas un taller, por ejemplo, literario, enfocado a situaciones violentas, y a partir de ahí se detectan casos que igual no entrarían a un proyecto de una terapia. Se intenta que lleguen a nosotras, vayan trabajando y derivando para que se trabaje en una terapia.

¿Qué tipos de violencia suelen sufrir más las mujeres con discapacidad?

En cualquier tipo de violencia estamos sobre representadas, pero creo que es muy importante hechos como que si a una mujer con discapacidad desde pequeña le estás diciendo lo que no va a poder hacer, eso es violencia. También existe violencia institucional: cuando no puedes ir al ginecólogo porque no dispones de una consulta accesible, eso es violencia también. No solamente tenemos que ver la violencia con un golpe, sino que hay muchos tipos de violencia.

También tenemos que pensar que en nuestro caso no solo viene por parte de parejas, sino que existen muchos tipos de violencia que vienen ejercidos por la persona que se encarga de nuestra asistencia o en el centro residencial donde se vive.

Nos encontramos también con el tema de los medios de comunicación que cuando se visibiliza una situación de violencia de una mujer con discapacidad yo creo que es importante indicar que existe discapacidad, pero hay que hacerlo como una característica más y desde el respeto.

Es importante indicar las mujeres asesinadas que tienen discapacidad. Y tenemos que pensar en las mujeres que tienen una discapacidad a causa, precisamente, de la violencia. Al final es un círculo.

Recientemente condenaban la revictimización y la discriminación que se había producido por parte de tribunales y medios de comunicación a una mujer con diversidad funcional que fue víctima de una violación. ¿Cómo de importante es el lenguaje a la hora de nombrar estas realidades?

Es básico, es muy importante porque evidentemente está muy bien que se informe de que es una mujer con discapacidad, pero no podemos cuestionar su testimonio porque tenga discapacidad o decir que una mujer con discapacidad es como si mentalmente tuviera cinco años. 

Eso lo hemos leído en titulares y es muy duro dar ese tipo de valoraciones sin ningún tipo de fundamento que lo que hacen es quitar credibilidad, revictimizarla y, al final, se vuelve a poner el foco en la víctima y no en el agresor.

Es muy importante tener cuidado con el lenguaje y no caer en la revictimización y que la discapacidad no sea la causa o el argumento de esa noticia.  

¿Cree que hace falta formación específica para profesionales?

Sí, totalmente. Yo creo que la formación es básica en todo y en esto también. Desde el ámbito médico que atiende a esa mujer con discapacidad hasta en el judicial que tiene que saber cómo tiene que realizar unas preguntas determinadas en función de la discapacidad, que puedan adaptarse a las necesidades de esa mujer para que su testimonio pueda ser recogido en igualdad de condiciones que la de cualquier mujer y sobre todo, y lo más importante, es que no se cuestione el testimonio de las mujeres con discapacidad por el mero hecho de ser mujeres con discapacidad. Creo que, en general, a toda mujer se le cuestiona bastante su testimonio, pero cuando tiene discapacidad todavía más.

¿Sigue habiendo una mirada paternalista o que infantiliza a las mujeres con discapacidad?

Totalmente. El tema de la infantilización es algo común porque se sigue considerando a las mujeres con discapacidad como niñas perpetuas sin capacidad de decidir por ellas mismas, infantilizándolas. Tenemos que ver que esas niñas serán adultas y como tal hay que tratarlas y son las que tienen que decidir ellas mismas y tomar sus propias decisiones. 

Porque a cualquier persona se les permite equivocarse y en el caso de las mujeres con discapacidad parece que no existe derecho a que se equivoquen porque alguien tomará la decisión que considere que es mejor por ti. Pues no, tienes que tomarla tú y tienes derecho a equivocarte y habrá cosas que vayan mejor y otras peor.

¿Con qué prejuicios se suelen encontrar?

Sobre todo, prejuicios relacionados con el tema de la sexualidad o con el tema laboral. En muchos casos no se fomentaba que las mujeres con discapacidad formasen parte del mercado laboral, se les relegaba a estar en casa.

Otro mito total es el de la maternidad. Cuando una mujer con discapacidad decide ser madre va a tener todos los cuestionamientos del mundo y ese cuestionamiento social al final es también otra forma de violencia contra las mujeres con discapacidad. Además, está el prejuicio de ver a la mujer con discapacidad como una mujer enferma y no es así.

La RAE ha cambiado la definición de discapacidad. ¿Es esto síntoma del avance de la sociedad?

Yo creo que la sociedad va avanzando. Hemos pasado por diferentes modelos de concebir la discapacidad y se supone que actualmente la concebimos de una forma social: no es tanto la persona sino el medio. Cada vez somos más visibles en la sociedad y cada vez formamos más parte de ella, así que al final cuanto más normalices, más concienciado estará también quien diseñe una ciudad o un edificio que lo concebirá sin barreras arquitectónicas, que tenga centros médicos accesibles etc. 

Entiendo que eso va a ir pasando, pero la realidad que nos encontramos hoy es que todavía falta mucho porque el tema sanitario, por ejemplo, nos parece súper importante y una mujer con discapacidad no puede ir a hacerse una prueba tan sencilla como una citología por ejemplo porque no hay centros ginecológicos accesibles.

Trabajan mucho en las redes sociales. ¿Les ha ayudado esto a llegar a más gente?

Sí. Es un tema súper importante y nos ayuda mucho a llegar a población más joven pero también ha generado herramientas de trabajo. Nos han pedido materiales de los que hemos ido elaborando pues tanto para trabajar con ellos en institutos como en entidades. 

Es un material que creemos que era necesario y lo que nos planteábamos cuando empezábamos a hacer campañas y este tipo de contenidos es que no existían materiales específicos sobre mujeres con discapacidad y tocaba empezar a moverlos.   

Es muy importante la educación y si todos estos temas se van trabajando desde la infancia y se va conviviendo con ellos, seguramente cuando seamos adultos seremos más inclusivos.

¿Cómo ha afectado el Covid-19 a la situación que viven las mujeres con discapacidad?

Afecta potenciando las situaciones que se estaban viviendo hasta entonces.  Ha habido situaciones de soledad importantes, de mujeres que han tenido que convivir con su agresor, la atención médica ha sido complicada, mujeres que recibían tratamientos de rehabilitación o cronificados han tenido que suspenderlos y eso ha supuesto un empeoramiento para ellas. Si ya sufrían discriminación, cuando hay algo tan grave como una pandemia, todavía abre más la brecha.

Nosotras tuvimos que adaptar todo, hubo que cancelar todo lo que se iba a hacer presencial y hubo que intentar estar atendiendo a las situaciones que se estaban dando en ese momento. Sobre todo hubo que gestionar situaciones de ansiedad, estrés, incertidumbre. Hicimos talleres online de gestión del estrés, del sueño etc. Con la dificultad añadida además de que hay una brecha digital importante en las mujeres con discapacidad. Intentamos llegar a ellas de la manera que se pudiese.

Sabíamos que existía la brecha digital pero el confinamiento nos lo puso totalmente presente y por eso este año continuaremos trabajando con talleres de alfabetización tecnológica.

¿Están pudiendo retomar la presencialidad en talleres?

Nos ha dado un poco de respeto la presencialidad y la hemos empezado a retomar en abril. Hemos ido haciendo talleres online, y hemos atendido a las usuarias online y por teléfono.

Teníamos ganas de poder hacer los talleres presenciales, es muy importante tejer redes.

Este año lanzaron una campaña para el 8 de marzo en la que se simulaban entregar los Premios a la Invisibilidad. ¿Cuál era el objetivo principal?

Esta campaña fue idea de la actriz Yolanda Blanco, del elenco de Oregón Televisión. Queríamos hacer algo que tuviese un toque de humor, pero sin perder la reivindicación porque nos hemos dado cuenta de que con el humor se llega muy bien a la gente y ayuda a visibilizar.

Recientemente, presentaron junto al Ayuntamiento de Zaragoza el proyecto ‘Libres y diversas’. ¿Qué nos puede contar de esta iniciativa?

Se trata de un convenio con el Ayuntamiento de Zaragoza, concretamente con el área de igualdad, que durará hasta 31 de diciembre y que consta de cinco líneas. En primer lugar, un servicio de información, asesoramiento y apoyo social orientado a mujeres con discapacidad y sus familias, pero también a entidades o cualquier persona que pueda estar interesada en materia de mujer y discapacidad y cuyo horario de atención podremos ampliar a las tardes gracias a este convenio.

En segundo lugar, podremos prestar apoyo psicológico a mujeres con discapacidad, así como en prevenir o tratar casos de violencia, sobreprotección o infantilización, cuestiones bastante comunes en las mujeres con discapacidad.

Hay un tercer eje de grupos de apoyo mutuo y es que pretendemos trabajar en la plena inclusión en la sociedad de las mujeres con discapacidad y con estos grupos pretendemos fomentar su autonomía y facilitar la creación de redes a través de actividades.

Hay un cuarto pilar de talleres de alfabetización tecnológica y en último lugar, y con el fin de visibilizarnos, reivindicar nuestros derechos y nuestro lugar en la sociedad para conseguir una plena inclusión trabajaremos elaborando campañas publicitarias que lanzaremos en nuestras redes sociales.

¿Cuáles diría que son los retos más inmediatos para la asociación?

El empoderamiento de las mujeres con discapacidad porque son ellas las que tienen que verse capaces de tomar las riendas de sus vidas; la prevención de la violencia; la inclusión social y la visibilización. Es súper importante visibilizarnos como mujeres normales y corrientes, como cualquier otra mujer con sus defectos y virtudes. Hay cierta tendencia o bien a vernos como super heroínas y ejemplo a seguir, algo que no nos beneficia para nada, o bien desde una perspectiva victimizadora. No queremos ni lo uno ni lo otro: somos mujeres reales.


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Redacción AEA/ L L M

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