El CPFA reivindica el papel de la fisioterapia en la prevención y recuperación del ictus
El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Aragón ha celebrado este 8 de septiembre el Día Mundial de la Fisioterapia con una jornada centrada este año en el ictus, una patología que afectará a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida.
El encuentro, celebrado en Zaragoza, ha reunido a profesionales sanitarios, pacientes, asociaciones e instituciones para visibilizar el papel de la fisioterapia antes y después de un ictus. La jornada se ha sumado a la campaña internacional impulsada por World Physiotherapy, que en 2026 ha puesto el foco en el papel de estos profesionales frente a esta patología.
Durante su intervención, el decano del CPFA, Aitor Garay, ha destacado que “la fisioterapia tiene mucho que aportar antes y después de un ictus”. Mantenerse físicamente activo y realizar ejercicio de forma segura y adaptada son algunas de las herramientas que pueden contribuir a reducir el riesgo. De hecho, treinta minutos de ejercicio cinco veces a la semana pueden disminuir en un 25% la probabilidad de sufrir un ictus.
Pero el papel de la fisioterapia resulta igualmente decisivo después. Tras un episodio pueden aparecer alteraciones de movilidad, equilibrio, fuerza o coordinación que condicionan la autonomía. “La recuperación no termina cuando el paciente recibe el alta hospitalaria”, ha subrayado Garay. La intervención fisioterápica puede ayudar a recuperar movimiento y equilibrio, reducir el riesgo de caídas y favorecer que la persona retome su vida diaria con la mayor independencia posible. Según World Physiotherapy, el 73% de los supervivientes de un ictus sufre una caída durante el primer año.
Uno de los ejes del encuentro ha sido la mesa redonda «Ictus: el valor de la fisioterapia en cada etapa», moderada por Sandra Calvo, coordinadora de la Sección de Neurología del CPFA. En ella han participado Aitor Garay; Marta Serrano, neuróloga y coordinadora de PAIA (Programa de Atención al Ictus de Aragón); Cristina de Diego, fisioterapeuta e investigadora especializada en ictus; y Mª Pilar Melús, paciente de la Asociación Ictus Aragón.
La conversación ha reforzado la necesidad de un abordaje coordinado entre profesionales, pacientes y familias. La voz de estos últimos ha tenido también un papel destacado gracias a Miguel Lierta, presidente de la Asociación Ictus Aragón (AIDA), quien ha recordado la dimensión del problema en la comunidad: cada día se producen en Aragón entre 8 y 10 casos de ictus. De media, dos de esas personas fallecen, tres sufren secuelas graves y otras tres presentan secuelas de menor gravedad o casi inapreciables.
El cierre institucional ha corrido a cargo de Ramón Boria, director general de Inspección y Política Sanitaria del Gobierno de Aragón, quien ha reforzado el papel del colectivo de fisioterapeutas y ha puesto en valor su importancia dentro del sistema de salud.
La jornada ha concluido con un cóctel-networking entre colegiados, asociaciones, instituciones y entidades asistentes, servido por Arena y Café, de Fundación Los Pueyos, entidad sin ánimo de lucro dedicada desde 1975 a la atención integral de las personas con discapacidad.
Más allá de la celebración, el encuentro ha servido para recordar una idea esencial: ante el ictus, la fisioterapia comienza en la prevención y continúa durante todo el proceso de recuperación, acompañando a las personas para recuperar funcionalidad, autonomía y calidad de vida.
