De Libros, Canciones y Películas Opinión

Infelices a su manera: tres novelas sobre familias rotas

Laura Latorre Molins

Periodista y escritora

Hablemos de familias, uno de los grandes temas de la literatura: inagotable, inabarcable, complejo y no siempre dulce. Es conocida la frase con la que León Tolstói comienza su novela ‘Anna Karénina’: «Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera». Vamos a explorar en esta ocasión tres novelas recientes en las que encontramos diversas familias, cada una de ellas infeliz a su manera.

Han cantado bingo

Un libro que ha captado la atención y elogios tanto de público como de crítica en los últimos meses es ‘Han cantado bingo’, de Lana Corujo, una historia que bascula entre lo tierno y lo crudo, narrada con un lenguaje bellísimo y lírico.

Han cantado bingo’ se despliega como una atmósfera magnética y descarnada, ambientada en la geografía agreste de Lanzarote, donde el paisaje de rofe y la silueta del volcán El Ahorcado conforman el escenario de una infancia violentada.

Corujo nos presenta a dos hermanas solitarias y desatendidas por unos padres alcohólicos y negligentes. Ambas se resguardan de esta familia disfuncional en la magia y los juegos compartidos, se cuidan y protegen hasta que algo sucede. Algo que rompe todavía más a la familia y que hace emerger la culpa y los secretos. La ternura, el cuidado y la sensibilidad con la que Corujo describe esta historia no dejan indiferente.

Un asunto de familia

Recientemente publicaba Random House ‘Un asunto de familia’, una novela de Claire Lynch protagonizada por Dawn y Maggie, dos mujeres separadas por una injusticia social que no queda tan atrás como desearíamos. Dawn es una joven que se casó y fue madre porque ni siquiera sabía que podría haber deseado otra cosa. Sin embargo, todo da un vuelco cuando conoce a Hazel, su nueva vecina. Entre ellas nace una relación tan bella y luminosa como prohibida y que va a salirle muy cara a Dawn. Cuarenta años después, Maggie, madre de dos hijos, atraviesa una crisis personal y de pronto todo lo que le contaron sobre su paso comienza a desmoronarse y decide investigar qué pasó realmente con su madre.

Esta es una historia que enlaza dos épocas y dos generaciones y que cuenta una historia que hoy en día nos parece impensable: durante la década de los 80 en Inglaterra, las mujeres que afrontaban un divorcio tras asumir su lesbianismo se topaban con un sistema judicial implacable: en la gran mayoría de los casos, la custodia de los hijos se le otorgaba automáticamente al padre. La justificación institucional de la época se escudaba en un argumento tan prejuicioso como severo: la supuesta necesidad de preservar la inocencia de los menores y evitar que fuesen expuestos a lo que las autoridades catalogaban como conductas inmorales.

Lo más impactante de esta historia es que, aunque la trama principal es una obra de ficción, el trasfondo social y legal en el que se sitúa es rigurosamente histórico, tal como aclara la autora en las notas finales del libro.

Con esta novela nos acercamos al devastador coste humano de esta discriminación: la dolorosa encrucijada de una madre acorralada por la ley, obligada a elegir en un escenario donde cualquier opción implica una renuncia desgarrada y las secuelas que una injusticia así provoca en la familia.

Abril o nunca

¿Qué pasa cuando tu único asidero con la realidad desaparece? ¿Qué serías capaz de hacer para recuperar lo que no se puede recuperar? En ‘Abril o nunca’, Juan Gómez Bárcena explora la historia de un hombre atravesado por la crisis de los cuarenta, consumido por la culpa y obsesionado con viajar en el tiempo para cambiar el pasado.

Daniel es un abogado de éxito en Madrid que, tras su divorcio, decide dejarlo todo para trabajar como instructor de buceo en Benidorm. Su vínculo más sólido, su gran anclaje con la realidad es su hija, Teresa, la persona con la que tiene su conexión más profunda. Sin embargo, tras un acontecimiento traumático, su vida queda en suspenso. Gómez Bárcena ahonda en esa culpa universal de sentir que, si seguimos viviendo tras la muerte de alguien cercano, lo estamos traicionando.

Es fácil caer en el turbulento mundo interior de Daniel y acompañarlo en esa desconexión con el presente, mientras lo vemos sumergirse en foros de internet donde se asegura que viajar al pasado es posible. Daniel navega en ellos entre fascinado y escéptico, porque él sabe, por supuesto, que viajar al pasado es imposible… Porque lo es, ¿verdad?

Esa incapacidad de gestionar el dolor se traslada también a su entorno. Retrata el autor esas amistades masculinas superficiales, de grandes palmadas en la espalda, pero de pocas palabras reales. Amigos que hablan de zombies y goles pero son incapaces de poner nombre a sus padecimientos durante un ratito que dure más de lo que dura un cigarro.


Incluso el escenario, Benidorm, refuerza esta atmósfera; su elección no es un capricho, sino que responde a su carácter cíclico. Gómez Bárcena vuelve a destacar por la precisión de la palabra justa y por cómo juega con el lenguaje, utilizando las repeticiones de forma muy inteligente. Es una prosa equilibrada, lúcida y emotiva que logra conmover sin caer en el sentimentalismo.

 

 

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