Juan José Cubero Marín
Exprofesor titular de la Universidad de Zaragoza
jjcooperm@hotmail.com
El 9 de julio de 2.025 se publicó el Plan Estatal de la Lucha contra La Corrupción creando una Comisión Interministerial para su puesta en marcha y seguimiento, y pretende incidir en la prevención y persecución de estas prácticas delictivas, avanzando hacia una Administración más integra y transparente.
Para ello establece cinco ejes y en el quinto se indica: “Promover una cultura anticorrupción, con programas de formación obligatoria y difusión de buenas prácticas en materia de integridad y prevención de la corrupción”.
No es necesario que lo señale el mencionado Plan Estatal de la Lucha contra la Corrupción, no hace falta discurrir mucho, para saber que no hay mejora en nada, si no hay una buena formación en el mundo empresarial.
Hay regulaciones legislativas y algunas normas que se deben dar a conocer a todo el personal de las empresas y entre ellas están:
El Pacto Mundial de las Naciones Unidas que incluye la lucha contra la corrupción en su principio número 10.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible donde el ODS 16 y su meta 05, plantea como “asumir la importancia y trabajos para reducir la corrupción y el soborno en cualquiera de sus formas.
Directivas de la Debida Diligencia y el Compliance con lo que se pretende conseguir “una sociedad más justa, respetuosa, igualatoria, sostenible, inclusiva, transparente, bien educada, saludable, eficiente y ética”, y de paso que sirva para prevenir la corrupción.
Directiva sobre protección del informante para evitar represalias a los denunciantes poniendo en marcha los canales de denuncia, utilizando para ello la norma ISO 37.002, relativa a un sistema de gestión de las denuncias de irregularidades.
Directiva sobre transparencia salarial, que obliga a las empresas de más de 100 empleados a publicar los salarios de sus empleados, con el fin de eliminar la brecha salarial, cuyo plazo de aplicación acaba de cumplirse.
Y por último, es conveniente señalar que la conocidísima ISO 9.001, sobre sistemas de gestión de la calidad, en su reciente versión de septiembre de 2.026, se ha incluido una novedad, entre otras, relacionada con el liderazgo y la ética en las empresas. Algo que parece constante en la mayoría de los casos y que incluye sistemáticamente a la gestión ética empresarial junto a la prevención de la corrupción.
La persona es el centro de todas las actividades, de ahí que se considera al hombre como el autor, el centro y el fin de toda vida económico-social, aunque algunas veces, nos olvidemos nosotros mismos de esta realidad tan importante.
Con la formación es como aparecen habilidades éticas, como son, entre otras:
- Saber generar confianza.
- Hacer transparentes sus actividades y objetivos.
- Saber aplicar la motivación, el compromiso y la voluntad.
- Aplicar el esfuerzo y la superación a sus actividades profesionales y personales.
- Entender la importancia de un pensamiento ecológico y sostenible y desarrollar, a su vez, un pensamiento crítico y ético.
- Ser resiliente y honesto.
Estas habilidades éticas se adquieren practicando, ¿Como se hace uno madrugador?, madrugando, pues eso, aunque un poco de estudio puede venir bien. Así se puede llegar a ser una persona ética y socialmente responsable y como consecuencia, llegar a ser un profesional ético y que al final, es la vía para alcanzar ese nivel y ser al mismo tiempo un testimonio a imitar por los demás.
Y para terminar, recordar a Aristóteles que decía:
