José Antonio Visús (Ilex Abogados): “La honestidad, la independencia, la empatía y la búsqueda constante de la justicia social son valores imprescindibles para ejercer la abogacía con solvencia”
José Antonio Visús
Abogado, emprendedor y socio-director de Ilex Abogados
Abogado, emprendedor y socio-director de Ilex Abogados, José Antonio Visús repasa una trayectoria marcada por la vocación jurídica, la visión empresarial y el compromiso social.
Desde sus inicios en una abogacía todavía artesanal hasta la transformación digital del sector, defiende la especialización, el trabajo en equipo y la justicia social como pilares de una profesión que, en su caso, ha estado siempre conectada con la realidad económica, deportiva y asociativa de Aragón.
Usted es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y amplió su formación en ciudades como París y Ginebra. ¿Qué le aportaron esas experiencias internacionales en su forma de entender la abogacía?
Viajar y conocer la realidad jurídica de países muy diversos es vital para ampliar nuestra visión en la resolución de los problemas. Francia, primera experiencia, me hizo conocer que pronto tendríamos otra realidad en Europa. Sus campus estaban repletos de estudiantes de todo el mundo con los que podías conocer diferentes visiones de un mismo problema. Más pronto o más tarde los ciudadanos extranjeros iban a llegar a España y hubiera sido inteligente haber preparado y organizado su llegada. Suiza, segunda experiencia, me enseñó como “cantones” muy diferentes y con idiomas muy diferentes tenían un orgullo por su país. Su forma de afrontar la vivienda social hubiera sido vital para solucionar los problemas que, ahora, tenemos en España. Tras estas experiencias ya no pude evitar viajar por medio mundo conociendo su organización política, religión y costumbres. La abogacía te abre la mente y viajar te la abre mucho más. Comprendes rápidamente que las personas no porque pensar como tú y mucho menos si su formación tuvo lugar en países lejanos y diferentes culturas.
Comenzó a ejercer como abogado en 1987. ¿Cómo recuerda sus inicios y qué ha cambiado más en el ejercicio de la profesión desde entonces?
Mis inicios fueron la puesta en práctica de una pasión. Tuve la inmensa suerte de tener unos maestros que me enseñaron unas normas de actuación muy honestas, pero, al mismo tiempo, me dieron la libertad de que iniciara cuantos caminos considerara de interés para cambiar la abogacía, aunque me equivocara.
El cambio ha sido espectacular. Se ha pasado de una “abogacía manual y artesana” (con máquinas de escribir de la época, la llegada de los primeros fax y sin móviles) y conociendo por su nombre y apellidos a todos los compañeros, jueces, fiscales y funcionarios de justicia (así como su carácter y costumbres) a una abogacía “digital y globalizada” en la que se utilizan medios técnicos muy avanzados (con ordenadores, programas e inteligencia artificial) y no tienes apenas contacto, ni conoces a los compañeros de profesión y mucho menos a los demás operadores de la justicia. Y todo ello se ha confirmado con la reciente aplicación de la nueva oficina judicial en la que será difícil por no decir imposible saber o conocer qué funcionario lleva aquel asunto sobre el que precisas realizar cualquier tipo de gestión. No obstante, las reformas son imparables y habrá que dar tiempo para valorar adecuadamente los resultados.
A lo largo de su trayectoria ha combinado el ámbito jurídico con el empresarial y el editorial. ¿Siempre tuvo claro que su carrera sería tan poliédrica?
Añadiría que he combinado los ámbitos jurídico, empresarial, editorial, deportivo y social. Me sigue apasionando conocer la realidad de todos los sectores. He sido, fundamentalmente, abogado apasionado. Pero esto no me ha impedido ser empresario y desarrollar, en su tiempo, un proyecto editorial. También he podido desarrollar proyectos deportivos variados. Y colaborar con cuántos proyectos sociales han considerado que mi humilde presencia podía serviles de ayuda.
Mi formación deportiva y el desarrollo de mi carrera deportiva como árbitro no puedo olvidarla. Los árbitros me enseñaron a impartir justicia en un terreno de juego en condiciones difíciles en las que miles de personas intentan condicionar tus decisiones. Eran todos de una honestidad acrisolada, se equivocaran o no en sus decisiones. Posteriormente, fui abogado de los árbitros durante muchos años y ello me llevo a desarrollar numerosos trabajos dentro del mundo del deporte.
No querría olvidar mi formación militar. En aquella época los universitarios teníamos la posibilidad de realizar el servicio militar como oficiales o suboficiales de complemento. Opté por esta opción. Me formé en la Academia de Infantería de Toledo y fui destinado como sargento a la Brigada de Alta Montaña donde pasé un tiempo inolvidable. La formación militar te ayuda a conocer la importancia de la disciplina y del compañerismo. O sea, el trabajo en equipo que tanta importancia tendría en el desarrollo de mi vida profesional y de mis iniciativas profesionales, empresariales, deportivas y solidarias.
Me sigue apasionando conocer la realidad de todos los sectores. He sido, fundamentalmente, abogado apasionado
Es socio-director de ILEX Abogados, un despacho con más de 35 años de experiencia. ¿Cómo nace el proyecto y cuál fue su visión inicial?
En los años 80 los despachos de abogados eran, habitualmente despachos muy atomizados y con un solo abogado que llevaban todo tipo de temas ya fueran penales, civiles, mercantiles o administrativos. Rápidamente comprendí que sólo el “trabajo en equipo y especializado” podía dar solución a los problemas variados de los particulares y de las empresas. Un viejo proverbio africano dice: “Para ir rápido puede ir uno sólo, pero para llegar lejos tenemos que ir todos juntos”. Al igual que, en el campo de la medicina, el mundo del derecho necesitaba especialistas que dominen una rama concreta. Allí comenzó la aventura de ILEX ABOGADOS cuyo proyecto ha llegado a nuestros días con especialistas y colaboradores en todas las ramas del derecho a nivel nacional e internacional.
ILEX se caracteriza por ser un despacho multidisciplinar. ¿Hasta qué punto es clave hoy ofrecer un servicio integral frente a la especialización más clásica?
Es fundamental. Cuando una empresa o una familia llega a ILEX ABOGADOS sabe y conoce que cada asunto que se le plantee va a ser resuelto por un abogado diferente, o sea, por un especialista en el asunto concreto de que se trate. En la complejidad jurídica del mundo actual no hay otro camino, ni atajo posible.
La empresa o la familia es atendida inicialmente en ILEX ABOGADOS por un abogado con amplia experiencia que detecta las necesidades profesionales para solucionar el problema planteado. Y, en ese momento, se conforma un equipo profesional con los especialistas necesarios para la resolución del problema concreto. En un problema de empresa no es difícil que necesitemos en un solo asunto la colaboración de diferentes abogados especialistas de laboral, fiscal, mercantil o, incluso, de otro tipo de profesionales como auditores o peritos. Pero, todo ello, sin salir de ILEX ABOGADOS. La dispersión no suele traer buenas consecuencias en el asesoramiento jurídico profesional.
El despacho abarca áreas muy diversas del Derecho, desde lo penal hasta lo mercantil o lo medioambiental. ¿Qué tipo de casos o ámbitos han ganado más peso en los últimos años?
Para las empresas está claro que los asuntos fiscales, mercantiles, laborales y de extranjería (necesidad de contratación).
Para las familias y particulares destacan los asuntos de familia, cada vez más complejos por las nuevas formas de organización de los jóvenes (no casados, pero con hijos). El asunto estrella es la “segunda oportunidad” en la que se procura el perdón de las deudas de un ciudadano que les impide el desarrollo de una vida económica normal. Las personas en esa situación se han convertido en muertos civiles hasta que conseguimos devolverles al mundo económico tras el perdón de sus deudas y, ello, pese a las dificultades crecientes de los Tribunales españoles por sus recientes cambios jurisprudenciales.
Los ciudadanos extranjeros han ganado mucho peso en los despachos de abogados. Hay nacionalidades que dominan sectores como las reformas en la construcción o en la hostelería que precisan todo tipo de servicios jurídicos. Y las empresas precisan de su contratación constantemente por lo que necesitan constante asesoramiento de los departamentos jurídicos laborales de los despachos. Y, además, nos encontramos en pleno proceso de regularización.
Coordinar un equipo amplio y especializado no es sencillo. ¿Cómo se organiza el trabajo dentro de ILEX para garantizar un servicio eficaz?
Igual que cualquier otra empresa que sea competente y eficaz. Un despacho de abogados es una empresa dedicada a la prestación de servicios jurídicos (hay muchos abogados a los que no les gusta esta definición). Dispone de Dirección General, Departamento Comercial, Departamento Financiero y de Personal y Administración.
Lo que entiendo nos diferencia de otros despachos es el “momento inicial”, o sea, el más importante para nosotros que es conocer el problema concreto del cliente (ya sea empresa o familia) y designar el profesional más adecuado para resolverlo por su especialidad, capacidad y empatía con la personalidad concreta del cliente con el que se trabaja.
Además, forma parte del Consejo de Administración de HISPAJURIS, una red nacional de despachos. ¿Qué ventajas aporta pertenecer a una estructura así?
HISPAJURIS es la primera red de España de despachos de abogados con más de 600 profesionales. Participé en la fundación y desarrollo de la misma hace ya más de 25 años. La ventaja deriva de que la eficacia del abogado se reduce al mínimo fuera de su territorio natural. HISPAJURIS ha permitido a nuestros clientes de Aragón que puedan estar representados en Galicia, Andalucía o Canarias por abogados de prestigio que conocen el territorio y a los que conoces desde hace muchos años. Nos evita desplazarnos y gestiones con lo que el coste para el cliente se reduce al mínimo y la eficacia, como es evidente, sube al máximo pues el abogado de la zona conoce los organismos, los juzgados y las peculiaridades en esa zona territorial concreta.
HISPAJURIS ha tenido también un importante desarrollo internacional por lo que contamos con despachos de confianza en muchos países lo que permite a nuestros clientes estar directamente representados por abogados de calidad y avalados por su trabajo de muchos años.
Su vinculación con asociaciones empresariales en Aragón es muy extensa. ¿Qué le ha aportado el contacto directo con sectores tan diversos como la hostelería, el comercio o el ámbito farmacéutico?
Mi profesión me aporta conocimiento. Quizás sea de las profesiones más formativas y variadas que puedan existir. Tratar con los mejores hoteleros y hosteleros hace que conozcas el mundo de la hostelería. Tratar con los mejores comerciantes hace que conozcas el mundo del comercio. Tratar con los farmacéuticos más activos y comprometidos hace que conozcas el mundo de la salud de primera mano. Pero, asimismo, los Colegios Profesionales como el de Doctores y Licenciados me ha permitido conocer el mundo de la educación. Y, así, iría desgranando hasta el último de mis clientes, ya sean empresas, familias o particulares.
La dispersión no suele traer buenas consecuencias en el asesoramiento jurídico profesional
También asesora a entidades del ámbito social, educativo y deportivo. ¿En qué se diferencian las necesidades jurídicas de estos sectores respecto al empresarial?
Necesitan de un implicación jurídica y personal diferente. La parte jurídica es importante, pero necesitan más una implicación personal de contactos y ayudas para que puedan conseguir desarrollar sus proyectos. Muchas de ellas, cada una es un mundo, están dirigidas por personas muy comprometidas y que conocen su problemática concreta mucho mejor que tú. Pero las necesidades económicas para desarrollar sus proyectos solidarios o deportivos son inmensas y los patrocinadores escasos. Hay Asociaciones de familias de enfermedades raras que afectan a decenas de familias con importantes necesidades. Allí nuestro trabajo se centra más en conseguir financiación a través de patrocinadores o gestionar iniciativas. Lo mismo acontece en el ámbito deportivo y social.
Ha sido asesor jurídico de organizaciones muy distintas, desde sindicatos hasta asociaciones culturales. ¿Qué le motiva a implicarse en ámbitos tan variados?
Creo que se debe devolver a la sociedad lo que esta te ha dado. En mi caso, creo en la lucha por la justicia (unas veces se consigue y otras muchas no) no sólo en el campo de los tribunales sino también en el campo de la justicia social. Por ello, cuando cualquier asociación me necesita para lograr o luchar por un objetivo que considero justo me tienen y tendrán a su lado. Pero, siempre, desde el conocimiento de que no estoy en posesión de la verdad.
El abogado aprende, con los años y las experiencias, que existen cuatro verdades cuando abordamos un asunto. La verdad de una de las partes, la verdad de la otra parte, la verdad que se expresa en la sentencia y la verdad de lo que realmente ha sucedido.
En paralelo a su carrera jurídica, usted fundó la revista ‘Ley Actual’. ¿Cómo surge la idea de crear una publicación de este tipo?
En el año 2008 explosionó una profunda crisis económica que todos recordamos. Desaparecieron cientos de empresas y fueron afectados miles de trabajadores. En el mundo editorial desaparecieron prácticamente todas las revistas, fuera cual fuera la temática sobre la que versaran.
Y, en noviembre de 2008, nació y salió el primer número de LEY ACTUAL. Pretendía dar traslado a las empresas y a la sociedad de las novedades del mundo jurídico de una forma sencilla y que pudiera ser útil a todos. La verdad es que tuvo una gran acogida. Quizás por ser la única que se publicaba, se pudiera pensar.
Con el tiempo, ese proyecto evolucionó hasta convertirse en Actualidad de las Empresas Aragonesas. ¿Qué le llevó a dar ese paso y ampliar el enfoque?
La verdad es que la idea no fue mía. La idea me la planteó un gran emprendedor aragonés, Pascual Donoso, al indicarme que las empresas necesitaban un escaparate en el que mostrar sus iniciativas en un momento de reconstrucción económica. No lo dudé pues tenía toda la razón y la cabecera pasó a denominarse ACTUALIDAD DE LAS EMPRESAS ARAGONESAS que hoy sigue con más fuerza que nunca en el mundo editorial.
¿Cómo describiría la evolución de la revista desde sus inicios hasta su etapa final como editor y director en 2018?
La evolución fue espectacular. Como editor conocí las dificultades de elaborar cada mes una revista. Conseguir temas de interés no es nada fácil. Pero todavía es más difícil conseguir publicidad y patrocinadores en un entorno como lo fue la crisis del 2008. Y lograr imprentas que pudieran dar la calidad que precisábamos. Y, luego, conseguir la distribución adecuada. En la actualidad la revista es un referente conocido por todos.
El abogado aprende, con los años y las experiencias, que existen cuatro verdades cuando abordamos un asunto. La verdad de una de las partes, la verdad de la otra parte, la verdad que se expresa en la sentencia y la verdad de lo que realmente ha sucedido
Durante esos años, la publicación se convirtió en un referente en la información económica y jurídica en Aragón. ¿Cuál cree que fue la clave de ese posicionamiento?
Creo que conseguimos dar con la fórmula adecuada. Era (y lo es más actualmente con su doble portada) la portada del protagonista y cómo contábamos su vida. Era apasionante conocer la vida y obra de los principales protagonistas de Aragón en los campos más diversos. Cuando llegó mi etapa final como editor y director con el número 100 de la revista, habíamos conseguido poner a disposición de todos los aragoneses la vida y obra de 100 aragoneses ilustres. Cada mes se esperaba la vida del nuevo protagonista. Si todos ellos contaran su vida en una Escuela de Negocios se convertiría esta, en una de las más provechosas del mundo. Y esa Escuela de Negocios es ACTUALIDAD DE LAS EMPRESAS ARAGONESAS.
¿Cómo ha cambiado la forma de comunicar la actualidad empresarial desde que nació la revista hasta hoy?
La transformación ha sido total. En el año 2008, después de la crisis económica, los medios tradicionales como los periódicos, las radios y la televisión eran el único cauce para la comunicación empresarial. La revista ACTUALIDAD DE LAS EMPRESAS ARAGONESAS era un oasis en medio del desierto después de la desaparición de prácticamente todas las revistas sectoriales de las asociaciones empresariales. La irrupción del mundo digital ha supuesto un cambio en la forma de comunicar la actualidad empresarial. Se abrieron nuevos caminos y todas las empresas debieron adaptar sus equipos de comunicación para estar presentes en las redes sociales en un cambio vertiginoso y constante.
Mirando con perspectiva, ¿qué papel cree que han jugado medios como Actualidad de las Empresas Aragonesas en el desarrollo del tejido empresarial aragonés?
Muy importante pues desde octubre de 2008 hasta abril de 2026, o sea, durante casi 20 años, ha reflejado con objetividad y rigor la historia de las empresas aragonesas. Miles de iniciativas se han dado a conocer a través de sus páginas. Se ha conocido la vida y esfuerzos de miles de aragoneses que lo han dado todo por su empresa y, en consecuencia, por Aragón.
Volviendo a su faceta como abogado, ¿qué valores considera imprescindibles para ejercer hoy la abogacía con solvencia?
Los valores son la honestidad, la independencia, la empatía y la búsqueda constante de la justicia social.
Ha participado usted en números asuntos de relevancia, pero todavía se recuerda la lucha por la salvación de la estación de Candanchú, ¿cómo recuerda aquella experiencia?
El valle del Aragón, Villanúa y Candanchú son muy especiales para mí pues todo el mundo sabe que mi familia proviene de allí. La realidad fue que la empresa que gestionaba Candanchú en el año 2012 estaba totalmente quebrada por una mala gestión empresarial. La reacción de los 37 trabajadores de la estación fue magnífica y se creó la Plataforma Salvemos Candanchu el día 21 de noviembre de 2012 (lo recuerdo cómo si fuera ayer) que movilizó a miles de personas y llevó a cabo innumerables gestiones para que la situación se conociera y mereciera la atención de todos. Finalmente, la situación pudo salvarse con la llegada de nuevos accionistas y, lo más importante, la estación de esquí sigue siendo un motor de desarrollo del valle.
Nada tiene que ver el tejido empresarial de los años 80 con el tejido empresarial actual. Todo es más complejo como consecuencia de la transformación tecnológica y digital que evoluciona a una velocidad vertiginosa
No podemos dejar de hablar de su proyecto de crowdfounding para el Real Zaragoza, S.A.D., ¿qué le impulso a presentarlo y qué piensa 13 años después dada la situación actual del equipo?
Los abogados tememos mucho más una “mala gestión” en una empresa o entidad deportiva que un desfalco puntual que suele tener solución. La realidad es que la gestión del presidente Agapito Iglesias sólo podía considerarse como un auténtico desastre deportivo y empresarial. Acaba de terminar la temporada 2012-2013 y la sociedad aragonesa no parecía encontrar la solución o alternativa.
Siempre he pensado que los socios deben ser los propietarios de los clubes. Admiro el modelo del Athletic de Bilbao. Los socios deciden cada cuatro años quienes deben regir los destinos del club y cambian cuando lo consideran oportuno buscando siempre el bien de su equipo.
Presenté en junio de 2013 un proyecto de crowfounding y un programa sobre el organigrama empresarial, deportivo, cantera y social para el Real Zaragoza, SAD apoyado por numerosos deportistas y profesionales de primera línea que querían colaborar. Fueron dos meses en lo que aprendí la importancia y el valor Del REAL ZARAGOZA en todo el mundo. Llegaron aportaciones desde países como Papua Nueva Guinea, Filipinas, Australia y así hasta 35 países de todos los rincones del mundo. Todavía se me ponen los pelos de gallina cuando lo recuerdo.
El proyecto no llegó a culminarse, pero creo que fue un incentivo más para un cambio que llegó en la forma de nuevos accionistas aragoneses que se hicieron cargo del club. Posteriormente, la historia de estos últimos 12 años creo que ya la conocen ustedes.
Y yo había vivido una nueva experiencia que me ayudó a comprender la importancia del Real Zaragoza que llega, aunque puedan no creerme, a todos los confines de la tierra.
Después de tantos años de experiencia, ¿qué tipo de asuntos o retos profesionales le siguen motivando especialmente?
A nivel de Aragón me motiva la transformación digital de ILEX ABOGADOS para adaptar nuestra firma jurídica a los nuevos tiempos con el fin de que nuestros clientes puedan estar asesorados todo el tiempo y en todo lugar por los mejores profesionales disponibles.
A nivel nacional me apasiona mi responsabilidad en HISPAJURIS, primera red de despachos de abogados de España, donde también desarrollo proyectos de transformación digital y comunicación.
Su agenda profesional abarca empresa, derecho, asociaciones, fundaciones… ¿Cómo logra equilibrar tantas responsabilidades?
El trabajo en equipo es fundamental y siempre he creído en ello. La derivación de responsabilidades en compañeros que lo hacen mucho mejor que yo me permiten estar presente allá donde se me necesita.
Trabajar en solidaridad es algo que no querría nunca dejar de hacer y que ánimo a todos a hacerlo en aquel campo en el que crean que pueden ser más necesarios.
Pertenezco al Patronato de diferentes fundaciones solidarias y tengo que decir que todo el tiempo que inviertes en ello te lo devuelve, en un momento, cualquier persona a las que has podido ayudar con una sencilla sonrisa y su cariño.
Las personas humanas somos muy frágiles y, en cualquier momento, podemos necesitar ayuda del tipo más variado. Y si yo un día me encontrara en una mala situación me gustaría que alguien que yo no conociera me tendiera la mano.
Desde su posición privilegiada, ¿cómo valora la evolución del tejido empresarial en Aragón en las últimas décadas?
Nada tiene que ver el tejido empresarial de los años 80 con el tejido empresarial actual. Todo es más complejo como consecuencia de la transformación tecnológica y digital que evoluciona a una velocidad vertiginosa. Pero estoy convencido que Aragón tiene “cantera empresarial” para afrontar esta evolución en positivo, aunque, en ocasiones, no resulta fácil ver con claridad nuestro futuro. Pero eso nunca fue fácil para nadie.
Para terminar, después de una trayectoria tan amplia y diversa, ¿qué proyectos o retos le gustaría seguir desarrollando en el futuro?
Estoy trabajando en un proyecto que consistirá en poner mi experiencia y la de ILEX ABOGADOS al servicio de los jóvenes que quieran desarrollar sus proyectos propios de servicios jurídicos novedosos. Y, por supuesto, seguiré luchando personalmente en todos aquellos lugares en que se me requiera para intentar conseguir una sociedad más justa.
