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Nacho de Diego y Fernando Pérez: «Las empresas aragonesas buscan cada vez más un acompañamiento jurídico que vaya más allá del conflicto puntual»

Nacho de Diego y Fernando Pérez
ABOGA10

En un contexto empresarial cada vez más complejo y exigente, el papel del asesoramiento jurídico ha evolucionado hacia un modelo más estratégico, preventivo y especializado. Nacho de Diego y Fernando Pérez, socios de ABOGA10, reflexionan en esta entrevista sobre la trayectoria y el crecimiento del despacho, el papel de Aragón como hub tecnológico emergente y los nuevos retos legales a los que se enfrentan hoy las empresas. 

También abordan la importancia de la cultura de equipo en la abogacía, el valor de la cercanía con el tejido empresarial y cómo combinar más de cuatro décadas de experiencia con la innovación necesaria para seguir acompañando a compañías y emprendedores en un entorno en constante transformación.

Nacho, tras casi cinco años en firmas nacionales e internacionales, decidió emprender su propio camino fundando IDN Abogados en 2013. ¿Qué le impulsó a dar ese paso y cómo recuerda aquellos primeros años?

La respuesta, en realidad, es muy sencilla. Durante cuatro años en Madrid —uno estudiando y tres trabajando— y posteriormente en Zaragoza, tuve la enorme fortuna de rodearme de abogados extraordinarios. Profesionales brillantísimos que, además, muchos de ellos hoy siguen siendo grandes amigos. De ellos aprendí no solo en lo profesional, sino algo aún más valioso: una cultura de despacho excepcional.

En aquellos equipos todo se hacía por y para el despacho. Se trabajaba bajo una única identidad, sin personalismos ni egos, con una jerarquía construida exclusivamente sobre el esfuerzo, el mérito y la dedicación. Siempre acompañado de una generosidad extraordinaria entre compañeros. Aunque ambos despachos llevaban el apellido de sus fundadores, lo cierto es que todos los profesionales se sentían profundamente orgullosos de pertenecer a esa marca común. Si un asunto o una acción comercial era buena para el despacho, era buena para todos. Ese espíritu colectivo marcó profundamente mi manera de entender esta profesión.

Por eso, cuando decidí emprender mi propio camino, lo tuve claro desde el primer momento: quería replicar ese modelo. Un lugar donde la marca estuviera por encima de los nombres, donde el comportamiento profesional fuera homogéneo, sólido y orientado al cliente, y donde cada integrante del equipo se sintiera parte esencial del proyecto. Así nació IDN Abogados en 2013. Con esa vocación, con esa cultura y con la misma ilusión que sentí trabajando junto a quienes me formaron.

Desde su integración en ABOGA10, el despacho ha reforzado su posicionamiento como firma multidisciplinar en Zaragoza. ¿Qué cree que diferencia a ABOGA10 dentro del sector jurídico actual?

Efectivamente, casi en paralelo al nacimiento de IDN Abogados me incorporé a lo que hoy conocemos como ABOGA10. Mi vínculo con el despacho, sin embargo, venía de mucho antes. Antes de mi etapa en Madrid tuve la oportunidad —gracias a mi tío y compañero, Anselmo Loscertales— de conocer desde dentro lo que significa realmente trabajar en un despacho de abogados tradicional y local. En aquel momento acababa de dejar la oposición a Notarías y estaba a punto de trasladarme a Madrid para cursar un máster en IE Law School; aun así, no dudé en aprovechar esa oportunidad. Allí, además de Anselmo, ya se encontraba quien es hoy mi socio, Fernando Pérez, que sigue formando parte esencial del proyecto.

A partir de ahí, y ya hablando como parte del equipo, ABOGA10 es el reflejo de lo que somos sus integrantes: un despacho con alma aragonesa y visión global; integrado por buenas personas, con amplia experiencia en el mundo del Derecho; que trabaja para acompañar a sus clientes asesorándoles de manera preventiva, logrando la mejor solución a los problemas que nos plantean a diario; que lo hacemos de una manera muy cercana, con humildad, profesionalidad y seriedad; y en el que los clientes tienen la confianza suficiente para acudir a nosotros cuando lo consideren necesario y, además, para recomendarnos.

El asesoramiento integral y personalizado es uno de sus pilares. ¿Cómo ha evolucionado la demanda de servicios legales por parte de las empresas aragonesas en los últimos años?

Así es. En los últimos años hemos observado una transformación profunda en la demanda de servicios legales por parte de las empresas aragonesas. Se trata de un cambio que combina consolidación del sector, especialización creciente y una rápida adaptación a un entorno digital cada vez más exigente. Hoy, la actividad jurídica en Aragón no solo ha recuperado niveles prepandemia, sino que los ha superado, impulsada por un tejido empresarial más complejo y tecnológicamente avanzado. En contra, tenemos un colapso judicial que no hace sino dilatar todavía más lo que antes se lograba en un plazo de tiempo más o menos razonable. La evolución que preguntas podemos observarla en varios puntos:

Aragón se encuentra en un momento muy dulce desde el punto de vista estratégico y económico.

Se está posicionando como un player tecnológico muy competitivo, y ello exige una demanda legal especializada.

La consolidación de Aragón como uno de los principales hubs tecnológicos del sur de Europa —gracias a grandes inversiones vinculadas a centros de datos y empresas digitales— ha generado un notable incremento en la necesidad de asesoramiento especializado. Las compañías requieren soporte jurídico en materias como ciberseguridad, propiedad intelectual, protección de datos, compliance o regulación relacionada con infraestructuras cloud. Es una demanda estable, creciente y cada vez más sofisticada.

Pero junto a ello, que es todo novedad, se requiere soporte legal en otros campos muy tradicionales como infraestructuras, construcción, urbanismo, derecho corporativo, laboral, seguros y responsabilidad civil, contratos, etc.

Auge de los servicios corporativos y comerciales.

Las empresas buscan despachos que les acompañen en la redacción y revisión de contratos, transacciones comerciales, operaciones tecnológicas y desarrollo de nuevos modelos de negocio. Estas áreas son un claro ejemplo del crecimiento en la facturación del sector legal tanto a nivel nacional como autonómico.

Derecho laboral, reestructuraciones y derecho concursal: unas áreas en continua tensión.

A pesar de que algunos sectores muestran estabilidad, el asesoramiento laboral continúa al alza: despidos, reorganizaciones internas y procesos de reestructuración siguen siendo una constante.

A ello se suma un incremento muy notable en la actividad vinculada al Derecho concursal, que mantiene su carácter contracíclico: en escenarios de incertidumbre económica no disminuye la demanda jurídica, sino que se desplaza hacia el concurso de acreedores, las refinanciaciones y las reestructuraciones complejas.

En este contexto, también está creciendo el peso del Derecho de los seguros y de la responsabilidad civil, especialmente en sectores con mayor exposición a riesgos operativos y tecnológicos. La necesidad de revisar coberturas, gestionar siniestros, determinar responsabilidades y litigar frente a aseguradoras se ha intensificado, convirtiéndose en un área de negocio jurídico que continúa en pleno auge y está estrechamente conectada con estos procesos de transformación empresarial.

Más exigencia, más especialización, más eficiencia

Las empresas aragonesas son cada vez más selectivas. Buscan especialistas, eficiencia y un acompañamiento jurídico que vaya más allá del conflicto puntual. Esto ha obligado a los despachos a ganar productividad y a invertir en tecnología, formación y herramientas que permitan ofrecer un servicio más ágil y anticipatorio.

Un modelo de asesoramiento más estratégico

En definitiva, la demanda de servicios legales en Aragón ha evolucionado desde un enfoque reactivo -centrado en resolver problemas- hacia un modelo preventivo y estratégico. Las empresas quieren anticiparse a los riesgos, adaptarse a la digitalización y tomar decisiones jurídicas alineadas con su crecimiento empresarial y tecnológico.

Aragón se encuentra en un momento muy dulce desde el punto de vista estratégico y económico

En 2026 han llegado reconocimientos importantes: Best Law Firm para ABOGA10 y su distinción como Best Lawyer en Litigación, Derecho de la Construcción, Derecho de los Seguros y en la rama de la responsabilidad médica. ¿Qué significado tienen estos premios para usted y para el equipo?

Lo primero que siempre decimos es que estos reconocimientos se los debemos, en gran medida, a nuestros clientes y a nuestros compañeros de profesión. Al final, ellos son el jurado real. Confían en ABOGA10 porque nos conocen, porque saben cómo trabajamos y porque nuestra forma de ejercer —con rigor, cercanía y responsabilidad— les transmite la confianza de la que hablábamos antes.

Después, el agradecimiento es necesariamente para todo el equipo del despacho. Los premios son importantes, por supuesto, pero lo verdaderamente valioso es lo que representan: el trabajo constante, la dedicación diaria y la profesionalidad de cada una de las personas que forman ABOGA10. A todos nos gusta que nuestro trabajo sea reconocido, ya sea a través de la satisfacción del cliente, de la confianza de compañeros que nos remiten asuntos por conflictos de interés o, como en este caso, mediante un reconocimiento externo de un directorio jurídico tan reputado como Best Lawyers.

En el plano individual, Fernando Pérez lleva años apareciendo en el directorio; su trayectoria y prestigio lo avalan. Y este 2026 ha sido especialmente significativo porque el reconocimiento se ha extendido: Anselmo Loscertales y yo hemos sido distinguidos en nuestras respectivas áreas y, además, ABOGA10 ha sido reconocido como Best Law Firm 2026. Que el nombre del Despacho aparezca al lado de los de las grandes firmas es algo que nos llena de orgullo y reafirma nuestro modelo de trabajo.

Dicho esto, somos muy conscientes de que los reconocimientos no pueden convertirse en una zona de confort. Estamos en un momento muy dulce, sí, pero sabemos perfectamente cuál es la fórmula para mantenerlo: la triple T de siempre —trabajar, trabajar y trabajar—. Es el único camino que conocemos para seguir creciendo, para seguir mereciendo la confianza de nuestros clientes y para hacer que ABOGA10 continúe siendo un despacho de referencia en Aragón.

En un contexto empresarial cada vez más cambiante, ¿cuáles son hoy los principales retos legales a los que se enfrentan las compañías en Aragón?

No seremos nosotros quienes vayamos a decirles a las empresas cuáles son los principales retos legales a los que se van a enfrentar, pues cada una es diferente de la de al lado, y depende de su actividad, su actividad diaria y de muchos otros factores.

En el cambiante contexto empresarial de 2026, las compañías en Aragón se enfrentan a importantes retos legales y normativos, marcados por la necesidad de competitividad, la digitalización y el cumplimiento de nuevas normativas, según indican CEPYME Aragón y la Cámara de Comercio.

Algunos de los principales retos legales que observamos desde ABOGA10 son:

  • Gestión del absentismo y normativas laborales.
  • Digitalización y adopción de IA.
  • Adaptación a regulaciones de sostenibilidad y ESG.
  • Seguridad jurídica en inversiones.
  • Internacionalización y comercio.
  • Marco fiscal.

Somos muy conscientes de que los reconocimientos no pueden convertirse en una zona de confort. Estamos en un momento muy dulce, sí, pero sabemos perfectamente cuál es la fórmula para mantenerlo: la triple T de siempre —trabajar, trabajar y trabajar—

ABOGA10 cuenta con más de 40 años de experiencia y presencia en todo el territorio nacional. ¿Cómo se combina esa trayectoria consolidada con la necesidad de innovar y adaptarse a nuevos modelos de negocio?

En ABOGA10 combinamos los más de 40 años de trayectoria y cobertura nacional con la innovación a través de un enfoque multidisciplinar y nuestra adaptación constante a las nuevas demandas del sector legal. Nuestra estrategia para lograrlo incluye: 

Especialización en áreas clave: Mantenemos un sólido enfoque en áreas de alta complejidad y actualidad, tales como Contratación civil y mercantil, Derecho de Seguros y Responsabilidad Civil, Construcción e Infraestructuras, Tecnología, Derecho Sanitario, Bancario, Societario y Laboral.

Modelo de grupo y colaboración: Desde nuestros orígenes contamos con una red de partners de confianza para dar soporte en aquellas materias en las que no tenemos esa especialización, lo que nos permite potenciar nuestros servicios y ampliar nuestra capacidad de respuesta a nivel nacional.

Enfoque multidisciplinar: La firma combina la experiencia tradicional con un equipo multidisciplinar preparado para afrontar retos modernos.

Atención al cliente: Combinamos la experiencia consolidada con el uso de nuevas herramientas de comunicación y gestión para la atención personalizada del cliente. 

Esta combinación de conocimiento, confianza y seguridad, fruto de nuestra experiencia, junto con la especialización y el trabajo colaborativo, permite a ABOGA10 adaptarse a los cambios del mercado.

La mediación extrajudicial y la resolución eficiente de conflictos están ganando protagonismo. ¿Percibe un cambio cultural en empresas y particulares hacia soluciones menos judicializadas?

Esta ganando protagonismo y se nos ha impuesto normativamente con la reciente Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, al imponernos los denominados MASC -Medios Alternativos de Solución de Controversias- entre los que se encuentran la mediación, entre otros, como paso previo a la demanda judicial.

Si bien hemos dicho que en Aragón se ha incrementado la judicialización, es igual de cierto que Aragón es tierra de pactos, nuestros empresarios son -ante todo- negociadores y negociantes, y prefieren negociar la solución a un problema antes que litigar para solucionarlo.

Nosotros siempre abogamos por la negociación amistosa; incluso cuando el cliente viene decidido a judicializar el asunto por resultar imposible su negociación previa, nuestra primera acción es intentar negociar nosotros. Somos un claro ejemplo de la célebre expresión que dice así: “prefiero un mal acuerdo que un buen pleito”.

ABOGA10 participa activamente en iniciativas vinculadas al ecosistema empresarial joven, como el encuentro “Law & Beer”, organizado por ABOGA10 y AJE Zaragoza. ¿Qué aporta este tipo de espacios informales a la relación entre abogados y empresarios?

Más que hablar de lo que este tipo de encuentros aportan a la relación entre abogados y empresarios, a nosotros nos gusta poner el foco en lo que los empresarios y emprendedores nos aportan a nosotros. En ABOGA10 somos unos auténticos apasionados de las historias que hay detrás de cada proyecto: cómo surgió una idea, qué dificultades tuvieron al inicio y cómo han logrado convertirse en lo que son hoy. Siempre repetimos la misma pregunta: “cuéntame cómo se te ocurrió”. En nuestra humilde opinión, ahí es donde nace una relación auténtica.

Por esa razón colaboramos estrechamente no solo con AJE Zaragoza, sino también con otros actores clave del tejido empresarial aragonés, como la Cámara de Comercio de Zaragoza, y participamos en programas de formación y acompañamiento a emprendedores. Nuestro compromiso va más allá del asesoramiento jurídico tradicional: queremos estar donde se generan las ideas, donde se toman riesgos y donde nacen las empresas.

El modelo clásico en el que el abogado esperaba en su despacho a que el cliente llamase a la puerta ha desaparecido. Hoy la competencia y la competitividad son enormes, y los despachos debemos salir, escuchar, comprender y anticiparnos. Estar presentes en iniciativas como “Law & Beer” nos permite precisamente eso: conocer de primera mano a las personas y a los proyectos, en un entorno natural, distendido y ajeno a la formalidad del despacho.

Si se nos permite la expresión, estos espacios “democratizan” el primer contacto entre abogado y empresario. Facilitan que se conozca a la persona antes que al profesional, y eso genera confianza, cercanía y un entendimiento mucho más sólido cuando llega el momento de sentarse a trabajar en un marco formal.

En definitiva, son puntos de encuentro que acercan mundos que, aunque complementarios, tradicionalmente habían estado demasiado separados.

Asociarse a AJE es ganar acceso a un entorno de apoyo, conocimiento y oportunidades que multiplica las posibilidades de crecimiento de un proyecto

¿Cuáles diría que son las ventajas para jóvenes empresarios y profesionales de asociarse y colaborar con AJE?

Las ventajas para un joven empresario o profesional que decide asociarse y colaborar con AJE son múltiples y, en nuestra opinión, determinantes en las primeras fases de desarrollo de cualquier proyecto. En primer lugar, AJE ofrece algo que es difícil de encontrar en otros entornos: una red real de apoyo entre iguales. Rodearte de personas que están viviendo desafíos similares —financiación, crecimiento, digitalización, captación de talento— aporta una visión práctica y muy valiosa que difícilmente se obtiene en solitario.

Además, AJE funciona como un verdadero acelerador de oportunidades. No solo facilita contactos empresariales relevantes, sino que conecta a los emprendedores con instituciones, despachos profesionales, entidades financieras, inversores y formadores. Ese entorno abre puertas que, de otra forma, podrían tardar años en llegar o incluso tú solo no serías capaz ni de pensar por dónde empezar.

Otro aspecto fundamental es la formación. La asociación impulsa programas, talleres y encuentros que permiten al joven empresario adquirir competencias clave en ámbitos como la gestión empresarial, la comunicación, la estrategia comercial o la profesionalización del negocio. Todo ello con un enfoque muy práctico y orientado a resultados. Es vital y somos fieles defensores de que, quien forma parte de AJE -sobre todo, si acabas de incorporarte o quieres hacerlo-, se comprometa a acudir a un mínimo de eventos y/o formaciones de los que se organizan.

Y luego está algo que para nosotros es esencial: la humanización del ecosistema empresarial. AJE genera un espacio donde los emprendedores pueden compartir experiencias, éxitos, fracasos y aprendizajes sin filtros. Esa sinceridad crea comunidad, reduce la sensación de soledad que suele acompañar al inicio de cualquier proyecto y refuerza la resiliencia del empresario joven. Además, tu problema, duda, situación delicada, etc., lo ha tenido otro antes que tú; y sus consejos te serán de muchísimo valor.

En definitiva, asociarse a AJE es ganar acceso a un entorno de apoyo, conocimiento y oportunidades que multiplica las posibilidades de crecimiento de un proyecto. Es formar parte de una comunidad dinámica que impulsa, empuja y acompaña. Y ese acompañamiento, en los primeros años de vida de una empresa, marca la diferencia.

Mirando al futuro, ¿qué objetivos estratégicos se marca para los próximos años, tanto a nivel personal como en el crecimiento de ABOGA10 dentro del tejido empresarial aragonés?

A medio y largo plazo, nuestros objetivos estratégicos pasan por dos líneas fundamentales: consolidar un modelo de despacho muy especializado, ágil y cercano, y seguir fortaleciendo nuestra presencia dentro del ecosistema empresarial aragonés. Para nosotros, crecer no es solo una cuestión de tamaño, sino de propósito y de calidad en el servicio jurídico.

Junto a ello, y en el plano personal de cada miembro del Despacho, hemos de seguir formándonos y manteniendo una actualización constante en aquellas áreas que están transformando el asesoramiento legal. El abogado que no evoluciona se queda atrás, y el ritmo al que se mueve hoy la empresa exige profesionales capaces de anticiparse y comprender el impacto jurídico de cada decisión. Ese es el nivel de excelencia que queremos seguir ofreciendo como Despacho.

En cuanto a ABOGA10, nuestra hoja de ruta contempla tres objetivos muy definidos. El primero es reforzar nuestra especialización. Estamos apostando por áreas como derecho mercantil, la construcción, laboral, seguros y responsabilidad civil, así como por el acompañamiento jurídico integral a pequeñas y medianas empresas. Queremos ser un despacho que resuelva, pero también que prevenga y que acompañe estratégicamente.

El segundo objetivo es seguir integrándonos en el tejido empresarial aragonés. Nos sentimos parte activa de este territorio y queremos continuar colaborando con entidades como AJE Zaragoza, la Cámara de Comercio y otros agentes económicos que impulsan y promueven la competitividad empresarial. Cuanto más cerca estamos de los emprendedores y empresarios, mejor entendemos sus retos y mejor podemos aportar valor.

Y el tercer objetivo es consolidar un modelo de despacho que combine cercanía humana con eficiencia tecnológica. La digitalización no es una opción, y queremos que ABOGA10 sea un referente en el uso de herramientas que aporten precisión, rapidez y transparencia al cliente, sin perder nunca ese trato personal que nos caracteriza.

En definitiva, nuestro horizonte está claro: crecer de manera sostenible, mantener la esencia y contribuir —desde el asesoramiento jurídico— al fortalecimiento del tejido empresarial de Aragón. Ese es el compromiso que guía cada decisión que tomamos.

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