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El Centro Comunitario Oliver clausura el año con una nutrida Jornada de Puertas Abiertas

A la jornada han asistido la Concejala delegada de Vivienda del Ayuntamiento de Zaragoza, Carolina Andreu Castel, y el gerente de Zaragoza Vivienda, José María Ruiz de Temiño Bueno, quienes apuntan la riqueza, la diversidad y la irrenunciabilidad de este proyecto.

 

La Directora de Fundación Adunare, Maria Jesús Ruiz Antorán, destaca la importancia de una “normalidad más reforzada en la que se incluya a todas aquellas personas que se han quedado al margen, incomunicadas y solas”.

Master Class de Baile, taller de pintura, taller de memoria y emoción, taller de muñecas autobiográficas, exposición de ganchillo, encuentro intergrupal de la Escuela de Personas Adultas, clase abierta de espaldas sana, almuerzo comunitario, charla sobre factura eléctrica y consumo responsable o rancho comunitario son algunas de las actividades que están teniendo lugar en la jornada de puertas abiertas del centro comunitario Oliver, como parte de las actividades de clausura de este curso.

El Centro Comunitario Oliver es un proyecto de Zaragoza Vivienda dinamizado por Fundación Adunare desde el año 2008, y que ha sido espacio catalizador de dinámicas de encuentro, participación e inclusión en el barrio, donde existe una gran diversidad poblacional, migratoria y generacional, con tasas de exclusión que, si bien no son mayores que las de la media de Zaragoza, sí pueden resultar acuciantes.

Tan solo en este año 2021-2022, alrededor de 400 personas han participado directamente en los programas del Centro, llegando a unas 1600 personas de manera indirecta, y generando esas sinergias y colaboraciones que dinamizan y generan espacios de encuentro y cohesión para todo el barrio.

A las jornadas de puertas abiertas de hoy han asistido la Concejala delegada de Vivienda del Ayuntamiento de Zaragoza, Carolina Andreu Castel, junto con el gerente de Zaragoza Vivienda, José María Ruiz de Temiño Bueno y Maria Jesús Ruiz Antorán, directora de Fundación Adunare.

En su visita, donde ha podido participar en algunos de los juegos y dinámicas del centro, Carolina Andreu Castel, ha señalado que el Centro Comunitario Oliver “es una pieza fundamental de aprendizaje, de dinamización del barrio, de socialización y de ayuda a muchas familias”. “Estos centros se han tenido que adaptar a la pandemia, generar nuevas actividades, priorizarlas y desde el área de acción social de Zaragoza Vivienda y desde Fundación Adunare se va trabajando para ello. Un día como hoy, en fin de curso, se ve el resultado de un año de trabajo y de actividades”, ha señalado.

Por su parte, el gerente de Zaragoza Vivienda, José María Ruiz de Temiño Bueno, ha apuntado que “este es un proyecto irrenunciable, muy asentado en el barrio y, como tal, es preciso continuar apoyándolo”. Asimismo, ha destacado los fondos Next Generation para regenerar los tejidos urbanos y en particular entornos donde se encuentran los colectivos más vulnerables. “Edificios y actividades como las que se realizan en el Centro Comunitario Oliver suponen un enorme aporte y son un modelo para otras partes de la ciudad. En un contexto de post pandemia los fondos Next Generation suponen una oportunidad y una herramienta única que saber aprovechar para regenerar la ciudad en entornos degradados”, ha sostenido.

“Gracias al Centro comunitario Oliver, la convivencia, la interculturalidad, la vecindad… que antiguamente era tan común en los barrios se ha recuperado”, ha señalado Maria Jesús Ruiz Antorán, quien ha destacado que con la pandemia se tuvieron que cerrar las actividades físicamente y desarrollar talleres en competencias digitales para que nadie se quedase atrás y se pudieran hacer esas y otras actividades de manera diferente.

“Hemos vuelto a la normalidad, pero una normalidad más reforzada. Nos hemos dado cuenta de que mucha gente se hubiera quedado completamente al margen, incomunicada y sola. Nuestro balance de todos estos años es muy positivo. El centro comunitario ha generado sinergias muy ricas en un entorno con muchas complejidades en cuanto a la población, convivencia y pobreza, y en el que es preciso seguir colaborando con todos los agentes sociales, desde escuelas, centros cívicos, centros de salud y centros municipales de servicios de empleo”, ha señalado.

En la jornada, se ha podido ver toda esta participación y diversidad, así como la colaboración con otros centros de la Fundación, re-inaugurando una temporada gastronómica pos-pandémica, gracias a la preparación de un copioso almuerzo por el módulo de repostería del Centro Sociolaboral de las Fuentes.

Fuente: Fundación Adunare

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