Empresas, economía y actualidad

El Gobierno de Aragón y el sector agrícola y ganadero constituyen un foro para avanzar en la defensa de la agroalimentación y sus retos

Lambán presenta una campaña publicitaria en defensa del modelo de ganadería familiar de Aragón, la calidad de sus productos y su vocación de excelencia

El Presidente de Aragón quiere avanzar en dos grandes pactos de reducción de emisiones difusas y defender la viabilidad del sector agroalimentario

El Presidente de Aragón, Javier Lambán, acompañado por el consejero de Agricultura, Ganadería y Medioambiente, Joaquín Olona, mantuvo el lunes una reunión con representantes del sector ganadero y organizaciones agrarias donde mostró su completo apoyo a un sector que “fabrica carne de excelente calidad, comparada con las mejores del mundo, que se basa en la economía familiar, y que tiene vocación de excelencia en todo lo que inspira su actividad productiva, ya sea en sostenibilidad, digitalización o calidad alimentaria.

A su juicio, no tiene sentido que ganaderos y agricultores contrapongan su defensa a los ecologistas, y les ha instado a erigirse “con toda legitimidad” en los abanderados por excelencia de la lucha contra el cambio climático y por la defensa del medioambiente y de la sostenibilidad de la economía.

En la reunión se decidió abrir dos foros para alcanzar dos grandes pactos: por un lado, la iniciativa “Aragón, de granero a despensa” para definir de forma consensuada el futuro de un sector básico de la comunidad y, particularmente, para el medio rural y la lucha contra la despoblación y una segunda mesa para plantear la reducción de las emisiones difusas, pasando de un 26% hasta el año 2030 como se propuso el Gobierno de Aragón en 2019 a un 40%. 

Las emisiones difusas son todas aquellas emisiones de CO2 que no están reguladas y que las producen todos los sectores de la economía, incluida la Agroalimentación. Para reducir dichas emisiones, Lambán ha esgrimido que hay que actuar “activamente” en solucionar el problema de los purines, “y eso que Aragón en una comunidad puntera en la gestión de los purines”, -ha puntualizado-, así como en solucionar el problema de los fertilizantes de los campos. 

Para ello, se plantea una colaboración público-privada, con empresas como Térvalis, que tienen fórmulas pioneras a nivel mundial, gracias a su labor investigadora, tanto para la eliminación definitiva de los purines, convirtiéndolos en un fertilizante muy útil, como para la solución de los fertilizantes del medio rural.

Además, la Ley de la explotación familiar enviada ya por el consejero de Agricultura a las Cortes de Aragón servirá, según el presidente Lambán, para afianzar aún más la condición de familiar de la ganadería y la agricultura. 

Esa promoción de los productos cárnicos cuenta desde hoy con una campaña publicitaria institucional que empieza por la comunidad y que continuará en medios nacionales y espacios visibles como la estación del AVE de Madrid. Igualmente, se hará “algún gesto de impacto de la calidad de nuestros productos y de respeto al bienestar animal y la calidad en The Guardian” (periódico donde comenzó la polémica por la entrevista concedida por el ministro de Consumo, Alberto Garzón), ha explicado el jefe del ejecutivo autonómico.

La coincidencia entre el sector público y privado ha sido tal en su primer encuentro de hoy que se ha decidido que este foro se reúna de forma sistemática, permanente y periódica y se convierta en una base fundamental para alcanzar los dos grandes pactos de reducción de las emisiones difusas y la viabilidad y fuerza de la Agroalimentación en su conjunto. 

“Queremos que la ganadería aragonesa sea referente mundial en cuento a la calidad de sus productos, el componente familiar de las explotaciones y en cuanto a sostenibilidad y defensa del medioambiente”, ha concluido Lambán.

En la reunión de hoy, el presidente Lambán y el consejero Olona han estado acompañados por el director general de Calidad y Seguridad Alimentaria, Enrique Novales y la directora general de Innovación y Promoción Agroalimentaria, Carmen Urbano. El sector ha estado representado por las organizaciones agrarias (UAGA, UPA, ASAJA y ARAGA), cooperativas agroalimentarias de Aragón, la Asociación de Industrias Alimentarias de Aragón, Clúster del Porcino, Térvalis, Grupo Arcoiris, ASOPROVAC-ARABOVIS y ADS Aves.

Perfil de la ganadería aragonesa

La ganadería extensiva e intensiva en Aragón en muchos casos son complementarias. Sirva como ejemplo que muchos de los productos de la ganadería extensiva, como es el caso de los terneros producidos por el vacuno extensivo de carne, tienen como destino el cebo intensivo. 

El propio “Ternasco de Aragón”, basado en la explotación extensiva de la Rasa Aragonesa y otras razas autóctonas, exige una finalización que no deja de ser intensiva en la producción de los corderos destinados al mercado.

La ganadería aragonesa supone un valor comercial de 2.900 millones de euros y la mayor parte es intensiva. De hecho, cuanta con 6.992 explotaciones que suman un total de 1,34 millones de Unidades de Ganado Mayor. El tamaño medio de las explotaciones es de 196,88 UGM, que tan sólo supone el 22,88% del tamaño máximo permitido actualmente para el porcino (864 UGM) y que también se plantea establecer en Aragón para el resto de las especies a través de la Ley de protección de la agricultura familiar. 

El 79,64 % de las explotaciones intensivas aragonesas tienen menos de 250 UGM y tan solo el 1,07% superan las 864 UGM, que es el límite establecido para el porcino desde el año 2000. El tamaño medio de las explotaciones intensivas aragonesas es algo menos de la mitad del de las de Dinamarca que, con 420 UGM, es el país de la UE que cuenta con el mayor tamaño medio de las explotaciones de cebo porcino.

El término “macrogranja” carece de definición formal y normativa, aplicándose de manera completamente arbitraria por parte de quienes utilizan el término, según se argumenta desde el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medioambiente. Ha adquirido relevancia en España a raíz de diversas iniciativas promovidas fuera de Aragón como es el caso de la explotación lechera que pretende instalarse en Noviercas (Soria) con más de 20.000 vacas (20.000 UGM) promovida por la Cooperativa Navarra Valle de Odieta.

Precisamente, la Ley de agricultura familiar aragonesa pretende proteger la vinculación de la ganadería familiar por considerar que dicha vinculación resulta determinante para la sostenibilidad territorial y ambiental. Cabe destacar, por ejemplo, que el 58 % de las explotaciones de porcino se ubican en municipios con menos de 1.000 habitantes.

El tamaño medio de las explotaciones en las que se instalan los jóvenes es de 607 UGM en el caso del porcino (2.023 cabezas), 356 UGM en aves de engorde (11.867 cabezas), 199 UGM en terneros de engorde (332 cabezas) y 46 UGM en vacas de leche (46 vacas) que, como puede verse, quedan muy alejadas de las dimensiones atribuibles a macrogranjas.

Gestión de purines

En la actualidad, Aragón cuenta con la normativa más exigente de toda España en materia de instalación de explotaciones ganaderas, así como en materia de gestión de estiércoles y de purines, que es el principal reto a resolver en materia de sostenibilidad ambiental dados sus efectos en términos de contaminación difusa, tanto de las aguas como de la atmósfera. 

Durante los últimos años, en relación con este reto, se han producido importante esfuerzos y avances mediante una estrecha y eficaz colaboración del sector con el Gobierno de Aragón. Así, se han declarado 11 “zonas saturadas” en 11 municipios donde ya no es posible instalar nuevas granjas, ni ampliar las existentes.

Asimismo, se han prohibido las instalaciones intensivas en los Espacios Naturales Protegidos y sus áreas de influencia. El Decreto 53/2019 de purines y la normativa posterior que lo desarrolla y perfecciona, unido a las disposiciones que contempla la Ley de protección de la agricultura familiar garantizan que la carga ganadera no exceda de la capacidad de acogida del territorio. 

Con todo ello, la normativa desarrollada en Aragón garantiza el crecimiento sostenible de la ganadería extensiva, así como su vinculación al modelo familiar. En cualquier caso, la sostenibilidad ambiental de la ganadería intensiva se deriva de los procesos de autorización o declaración ambiental, que sólo se conceden cuando los impactos resultan admisibles.

La regulación de los purines y estiércoles procedentes de la ganadería, tanto intensiva como extensiva, se ha desarrollado en Aragón atendiendo al paradigma de la economía circular, la agricultura del carbono y la lucha contra el cambio climático teniendo en cuenta las oportunidades que ofrece todo ello, tanto para la sostenibilidad ambiental como para el desarrollo económico, social y territorial. 

En este sentido, hay una empresa aragonesa, Térvalis, que está trabajando desde hace tiempo en la transformación del purín y lidera un proyecto de investigación para dar una solución a este contaminante.

La industria cárnica

La industria cárnica y la fabricación de piensos suponen los dos tercios de las ventas y algo más de la mitad del empleo de la agroindustria aragonesa. La industria cárnica obtuvo unas ventas de 2.492 M€ en 2019 y la fabricación de piensos 1.560 M€ con 6.155 y 1.559 empleos respectivamente. En 2020 las exportaciones de carne crecieron un 33,86%, alcanzado los 1.721 millones de euros y siendo China el Primer destino. 

Durante los diez primeros meses de 2021, la exportación de carne en Aragón alcanzó un valor de 1.435 millones de euros con una tasa de crecimiento anual del 4,47 %. La producción cárnica aragonesa está orientada a la exportación y al mercado global resultando determinante para el equilibrio de nuestra balanza comercial.

De este modo, la ganadería intensiva, junto con el regadío, configuran la base fundamental de la agroindustria aragonesa y del crecimiento, tanto en términos de ventas (61 %) como de exportaciones (277 %) y de empleo (31%), que viene experimentando durante los últimos 6 años y que, sin duda, experimentará durante los próximos 3-4 años donde cabe prever la duplicación.

El complejo cárnico –ganadería, cereales y forrajes, fabricación de piensos, industria cárnica, logística y servicios conexos – supondría entre el 6-7% del PIB y del empleo total de Aragón y es uno de los pilares del complejo agroalimentario aragonés que, aportando más del 10% del PIB y del 12% del empleo, es uno de los motores de la economía de la comunidad.

Fuente: Gobierno de Aragón

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