Hablemos de economía Opinión

Modelos de democracia

HABLEMOS DE ECONOMÍA

Antonio Morlanes Remiro

PRESIDENTE DE ARAGONEX

aragonex@aragonex.com · www.aragonex.com

Los modelos de sociedad no son otra cosa que la forma en la que entendemos cómo convivir entre nosotros para que dé como resultado el mayor y mejor bienestar para los miembros que la componemos.

Para que los modelos puedan funcionar es preciso asentarlos sobre una base sólida que dé cabida a todos los miembros de la sociedad, y esta no es otra que el derecho a las libertades individuales con el solo límite del respeto a los demás. Esto se representa bajo el concepto que conocemos como democracia.

Aunque sucede en ocasiones que algunos  convierten esta base en una perversión democrática utilizada para dar criterio de legalidad, el único momento en que los ciudadanos se pronuncien con su voto y, a partir de aquí, ya investidos con el manto de la soberanía popular juegan a establecer unos modelos que dan como resultado una situación amplia de desigualdad en la ciudadanía.

A las personas nos gusta y necesitamos vivir unos con otros, pues sabemos que la complementariedad de esfuerzos e intereses es lo que nos produce mayores y mejores beneficios, pero también sabemos que debemos hacerlo bajo un modelo concreto y definido, y este no deja de ser un conjunto de submodelos que consiguen completar el escenario de nuestras vidas.

A las personas nos gusta y necesitamos vivir unos con otros, pues sabemos que la complementariedad de esfuerzos e intereses es lo que nos produce mayores y mejores beneficios, pero también sabemos que debemos hacerlo bajo un modelo concreto y definido

El modelo social es el que políticamente debe darse con mayor transparencia hacia los ciudadanos, pues va a dar definición a cómo nos entendemos desde la práctica de ser personas y ejercemos como tales.

Es en esta parte donde los treinta artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se asientan de la manera más eficaz para nuestras relaciones ciudadanas, merece la pena hacer un repaso en ellos de vez en cuando.

Es aquí donde los partidos políticos deben dar una muestra exacta de cómo ejercen la defensa y cumplimiento de estos y cómo pretenden que se haga real una sociedad en la que todos tengan su espacio y puedan hacer su propia vida.

Por esto es importante que exista una clara diferenciación entre ambición y egoísmo. Según la RAE, ambición es el deseo ardiente de conseguir algo, así que podíamos aplicarlo a lograr que todas las personas tengan la posibilidad de ser aquello que ellas deseen y que ninguna quede en el camino por no prestarle la ayuda que necesite. El segundo término: egoísmo, lo define como: inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés sin cuidarse del de los demás.

Por tanto, este término es el que deja al margen el concepto de convivencia y solo se dedica a sí mismo aprovechando el esfuerzo del resto. Este no es el modelo sobre el que debemos basar nuestro presente ni hacer por el futuro.

El modelo económico, el social, el cultural, el de salud y otros más son los que al fin componen el conjunto de normas que necesitamos, y debemos entender que ninguno está supeditado a otro, solo son sumandos de la suma, porque si uno se convierte en principal o no se le da valor a otro, estaremos, no solo rompiendo el modelo, además, como ya he mencionado, corrompiendo la base de libertad en democracia.

El modelo social es el que políticamente debe darse con mayor transparencia hacia los ciudadanos, pues va a dar definición a cómo nos entendemos desde la práctica de ser personas y ejercemos como tales

A veces la economía pretende ser el artífice de la vida y las pretensiones de todos porque afecta a la riqueza de unos y a la supervivencia de otros. Y esto no debe ser así, pues el modelo económico es tan solo un instrumento en nuestras manos que responderá a la dirección que le deseemos dar por lo que debe complementarse con el resto.

El mejor ejemplo podríamos tenerlo en que dependiese la subsistencia de algunos no tuviese dependencia de esta parte, esto siempre debería estar garantizado por la justicia social, porque de lo contrario lo que sucedería es estar abriendo un gran abismo a la desigualdad y la economía debe establecer un camino de oportunidades.

La economía es un conjunto de actores donde todos son necesarios para que la obra pueda representarse; empresarios, trabajadores, consumidores y derivados, probemos a quitar a cualquiera de ellos y nos encontraremos ante la imposibilidad de continuar adelante, por tanto, es bueno reflexionar sobre cómo deben establecerse las relaciones entre todos.

Quizás lo más acertado fuese generar un equilibrio limpio en el que todos tuviesen su espacio de comodidad, porque al final se trata de esto, pero si lo que sucede es enfrentamientos entre empresarios y trabajadores, como si en barricadas estuviesen peleando, el resultado sería negativo para ambos. 

Aunque hoy se utiliza el término de paz social para referirse a la relación correcta entre uno y otro, no deja de ser curioso que se haga con esta expresión que equivaldría al intervalo entre guerras, creo más bien que se trata de una relación complementaria.

He querido hacer un mayor hincapié en la economía, no porque sea más importante que el modelo social, más bien me atrevería a decir que es subsidiaria de este, pues es la que debe garantizar la producción de la riqueza y la mejor distribución de esta. Usar la economía como sistema de explotación de unos a otros es otra forma de abusar de los derechos del conjunto. 

Debemos entender lo que significa el compromiso y la responsabilidad. John Kenneth Galbraith nos da la muestra de esto con la siguiente reflexión: “La verdadera prosperidad de un país se mide, una vez satisfechas las necesidades reales, por la atención que preste a los servicios públicos”.

En definitiva, vivir con la garantía de hacerlo en libertad, con personas que creen en ella dispuestas a respetarla y defenderla, es la mejor entrada para establecer modelos de convivencia y para que podamos construir un futuro basado en las mismas garantías. Sin duda, es lo mejor que podemos y debemos dejar a las siguientes generaciones.

Artículo de opinión incluido en la edición en papel de febrero de 2021 de Actualidad de las empresas aragonesas

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