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El centro de protección animal de la DPZ recogió el año pasado 153 perros sin dueño y dio en adopción un total de 140
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La mayor parte de los animales fueron adoptados por residentes de Aragón y de Cataluña. Desde el centro se recuerda que la adopción es gratuita y el animal cuenta con todas las garantías de estar sano
El centro de protección animal de la Diputación de Zaragoza recogió el año pasado un total de 153 perros sin dueño que vagaban por los municipios de la provincia y que fueron trasladados a las instalaciones de Movera para ser atendidos. Se trata de una cifra inferior a la registrada el año anterior, cuando este centro, que es un servicio que presta la DPZ, recibió un total de 207 perros sin dueño.
Y por lo que respecta a los perros dados en adopción, en 2025 fueron un total de 140 (102 a particulares y 38 a asociaciones), mientras que en 2024 fueron 193.
La mayoría de las personas que adoptaron un perro el pasado año en estas instalaciones de la DPZ eran aragoneses, de municipios como Utebo, Caspe, Ejea de los Caballeros o María de Huerva, entre otros, seguidos de catalanes.
El diputado delegado del centro de protección animal de la DPZ, Miguel Sanz, ha puesto en valor «la labor esencial» que se desarrolla diariamente en este servicio público. «Nuestro centro no es solo un espacio de acogida, sino una verdadera segunda oportunidad para animales que han sufrido el abandono y la desprotección» al tiempo que ha alabado el trabajo comprometido del personal que trabaja en el centro.
Servicio gratuito y garante
Sanz ha hecho hincapié en unos de los principales objetivos del centro de protección animal de la DPZ como es fomentar las adopciones responsables y conscientes porque adoptar «no debe ser un acto impulsivo, sino un compromiso a largo plazo que implica cuidado, respeto y responsabilidad». Por ello, desde este centro se trabaja para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de ofrecer un hogar definitivo a estos animales, asegurando que cada adopción se realice en las condiciones más adecuadas tanto para el animal como para la familia adoptante.
El diputado ha añadido que todos los animales que pasan por el centro reciben los cuidados veterinarios y las atenciones necesarias para garantizar su bienestar. Son atendidos desde el primer momento, se les proporciona alimentación, seguimiento sanitario y un entorno seguro mientras esperan ser adoptados. «Nuestro compromiso es claro: proteger, cuidar y dar una nueva oportunidad a estos animales, promoviendo siempre el respeto y la tenencia responsable».
La Diputación de Zaragoza destina cada año una partida presupuestaria a la recogida y el cuidado de los perros sin dueño que aparecen vagando por toda la provincia o que son decomisados por el Seprona y el Gobierno de Aragón. Para este ejercicio 2026 hay una partida de 900.000 euros destinada al servicio de recogida de perros vagabundos.
El centro de protección animal de la Diputación de Zaragoza se puso en marcha en 1994 para hacer frente al problema de salud pública de los perros vagabundos. Como la gran mayoría de los municipios no tenían recursos para resolverlo, la institución provincial aprobó un convenio marco al que están adheridos casi la totalidad de las localidades de la provincia (la capital tiene su propia recogida).
Los ayuntamientos son los únicos que pueden solicitar la retirada de animales abandonados o sin dueño.
Cuando el centro de protección animal de la DPZ recibe el aviso de recogida de un perro en la provincia, lo traslada a las instalaciones de Movera. Si el perro porta el chip obligatorio, se inicia un proceso para intentar localizar al dueño, con la implicación del ayuntamiento que ha dado el aviso. Si transcurre todo el plazo y el proceso sin haber podido contactar con el propietario, el perro pasa a manos de la Diputación.
Allí entra en un protocolo de cuidado: se les curan las enfermedades o heridas que puedan presentar, se les desparasita interna y externamente y se les vacuna. También se le educa, en caso de que sea necesario, con ejercicios para que el animal socialice bien.
De hecho, hay un método denominado «semáforo» y solo cuando están en la fase verde, que cumple todos los requisitos para ser adoptados, se anuncia como tal y se garantiza que el animal está bien sanitariamente y además está socializado. En la fase roja el perro no se puede adoptar, si alcanza la fase naranja es que requiere aprendizaje en alguna fase.
En cuanto a las vacunas, el veterinario responsable de este centro explica «que al perro se le vacuna siempre, pero para que la inmunidad actúe tienen que pasar en algunos casos 2 ó 3 días, y si en ese tiempo es adoptado se avisa siempre a la persona que lo adopta».
Fuente: DPZ
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