Tecnología
Recuerdo desde pequeño, cuando llegaba el domingo, coger el suplemento de los periódicos que compraban en mi familia (Heraldo, por supuesto, como buen aragonés) y buscar artículos que me terminaran sacando una sonrisa, o una sensación de buen rollo en el cuerpo. Descubrir “los 100 mejores inventos”, o “los 100 mejores avances científicos”, viendo cómo la humanidad poco a poco mejoraba nuestra sociedad, me hacía ver el futuro con ilusión y ganas de contribuir a ello con lo que yo pudiera hacer. Y a ello me pongo:
La IA es capaz de predecir, mediante algoritmos, el cáncer de mama con una precisión superior al 95%, reduciendo falsos positivos y acelerando tratamientos, o es capaz de mejorar la precisión radiodiagnostica un 12% y fallando un 0,4%. Pensemos en áreas rurales donde hay difícil llegada de facultativos y cómo podría ayudar a repoblar esas áreas, por ejemplo, evitando que alguien de Teruel tenga que desplazarse a la capital para según que acciones que ahora son necesarias. Esto está ocurriendo ya, en Aragón, desde SaludDigital.
Pero si hacemos el análisis global:
En salud, gracias a la telemedicina y la inteligencia artificial, entre otra muchas cosas: la esperanza de vida en España ha subido hasta 83 años.
En educación, millones de niños y adultos han abierto una ventana al conocimiento desde cualquier rincón del mundo. La cobertura educativa digital ha crecido más del 60% en la última década, llevando formación a lugares donde antes había silencio.
En inclusión, prótesis impresas en 3D han devuelto abrazos, manos que juegan y sueños que parecían imposibles. Gracias a iniciativas globales, miles de personas en más de 70 países han recuperado movilidad y autoestima.
En conectividad, el acceso a Internet pasó del 26% al 90% en países desarrollados, y hoy 69% de la población mundial está conectada. Esto significa más oportunidades, más comunicación, más igualdad. Hace muchos años, tuve un jefe que me dijo: “Todo maletín de trabajo tiene que tener su historia”. Y en un viaje a Marrakech, paseando por un Zoco, me paré a ver un maletín de cuero. Automáticamente me “asaltó” un vendedor, hablando un muy buen castellano y me ofreció un precio (caro), le dije que no y que iba a dar otra vuelta. Mientas me iba, lo oí que preguntaba, en un muy buen inglés, a otro posible comprador. Pasé de nuevo, con la idea de ofrecer un precio definitivo, y estaba hablando en un perfecto francés, mientras yo esperaba. Cuando lo fui a comprar, le pregunté que cuantos idiomas hablaba y me dijo que cuatro de manera fluida (árabe, inglés, francés y castellano), que sabía bereber, y que estaba aprendiendo alemán. Cuando le pregunté que donde había aprendido tanto idioma, sacó el móvil y me dijo “YouTube”, me enseñó un canal de BBC que se llamaba “learn english”, bastante bueno por cierto, y cómo usaba Duolingo todos los días. Es una historia que cuento a mis alumnos del MBA, ya que han de entender, que, a través de las redes, internet y la democratización de la educación, un vendedor de un zoco perdido en Marrakech había sido capaz de aprender varios idiomas, con poco tiempo y mucho esfuerzo, por lo que nosotros, con plenas posibilidades tenemos la obligación de aprovechar la educación y la cultura que nos proporciona el vivir en un país del primer mundo.
En resumen, la tecnología intenta democratizar el mundo, para que todos tengamos un poquito más de posibilidades en esta vida y podamos pensar, que lo mejor está por llegar.
