María Puig Forcano: “Acompaño a organizaciones en la creación de sistemas de Compliance que les permitan anticiparse a riesgos y tomar decisiones responsables”
María Puig Forcano
Premio ARAME 2025 a la Trayectoria Profesional
Abogada, Compliance Officer y referente en ética empresarial, Puig Forcano ha construido una carrera basada en el rigor, la formación continua y la toma de decisiones valientes. Su recorrido demuestra que el trabajo bien hecho acaba marcando la diferencia y dejando huella.
María, en primer lugar, ¡enhorabuena por este reconocimiento! ¿Qué significa para usted recibir el Premio ARAME a la trayectoria profesional?
Muchas gracias. Para mí este premio es, ante todo, el reconocimiento a un trabajo constante y poco visible. Mi trayectoria no ha sido lineal: he trabajado por cuenta ajena en una etapa, pero la mayor parte de mi carrera la he desarrollado como profesional independiente, con todo lo que ello implica.
Es un reconocimiento al esfuerzo sostenido, a la formación continua y a muchas decisiones difíciles. Cuando trabajas de forma autónoma no siempre tienes feedback externo, y este premio es una validación profesional muy valiosa.
¿Cómo resumiría su trayectoria profesional y qué momentos considera claves en su carrera?
Comencé mi carrera en un despacho de abogados en Barcelona, donde asenté las bases del rigor jurídico y la responsabilidad profesional. Posteriormente me incorporé a una entidad financiera, lo que amplió mi visión del negocio y del impacto real de las decisiones económicas.
La crisis del sector supuso un punto de inflexión y me llevó a ejercer como profesional independiente. A partir de ahí llegaron etapas muy distintas: entornos altamente regulados, experiencia internacional y, desde 2015, la especialización en Compliance como eje central de mi actividad.
En paralelo, he desarrollado un trabajo intenso en planes de igualdad y diversidad, negociando con organizaciones sindicales desde el rigor técnico y el diálogo. En 2021 fue clave la confianza de Javier Sanz Osorio para diseñar el sistema de Compliance de SISENER.
Mi trayectoria se ha construido desde la formación continua, el criterio propio y la convicción de que la ética es la base de cualquier carrera sólida.
¿Hubo algún desafío particular que recuerde como un punto de inflexión en su desarrollo profesional?
Sin duda, la experiencia internacional. Trabajar en un entorno global te obliga a salir de tus esquemas y entender otras formas —a menudo más maduras— de gestionar empresas y riesgos.
Fue en SAN LEON ENERGY donde escuché por primera vez la palabra Compliance, cuando en España apenas comenzaba a desarrollarse la responsabilidad penal de las personas jurídicas. El trabajo en remoto y con equipos internacionales marcó mi forma de ejercer la profesión y facilitó que apostara de forma temprana por el Compliance.
A día de hoy, cuéntenos cómo es su trabajo de Compliance Officer.
Mi trabajo consiste en ayudar a las empresas a hacer bien las cosas. Acompaño a organizaciones en la creación de sistemas de Compliance que les permitan anticiparse a riesgos y tomar decisiones responsables.
Como experta externa participo en Comités de Compliance, asesoro en decisiones sensibles y superviso la aplicación real del sistema. Mi papel es ser garante del cumplimiento y de la ética, tanto legal como organizativa. Ese enfoque lo aplico también en planes de igualdad, donde el cumplimiento se traduce en mejoras reales para las personas.
ARAME ha sido un referente en el apoyo a mujeres directivas y profesionales. ¿Qué papel ha jugado esta asociación en su carrera?
ARAME ha sido especialmente importante en una etapa concreta de mi vida profesional. Durante mi etapa internacional, la asociación fue un anclaje a la realidad cercana.
Encontré mujeres con trayectorias exigentes e inspiradoras, y el networking presencial equilibraba el trabajo a distancia. ARAME ha sabido acompañar y adaptarse incluso en contextos difíciles.
¿Hay alguna iniciativa o proyecto dentro de ARAME que haya sido especialmente inspirador para usted?
Me resultó especialmente inspiradora la forma en que ARAME supo reorganizarse durante la pandemia. En un momento muy duro para muchas profesionales y empresarias, la asociación estuvo cerca de sus socias, generó espacios de apoyo y mantuvo el contacto cuando más se necesitaba. Esa cercanía fue muy valiosa.
También destaco iniciativas como estos Premios ARAME, que cumplen una función esencial: visibilizar trayectorias que muchas veces pasan desapercibidas, trabajos constantes, poco ruidosos, pero con un impacto real.
En su experiencia, ¿cómo ha evolucionado la presencia y la visibilidad de las mujeres en su sector a lo largo de los años?
En mi sector no hablaría tanto de una evolución entendida como un crecimiento progresivo de la presencia femenina, sino más bien de un origen ya feminizado en el contexto español. Conviene distinguirlo con claridad, porque el Compliance nace en los años setenta en Estados Unidos, vinculado al ámbito corporativo y a grandes multinacionales, en un entorno inicialmente muy masculinizado.
Sin embargo, su implantación en España es mucho más tardía y se produce a partir de un marco jurídico muy concreto, especialmente con el desarrollo del régimen de responsabilidad penal de las personas jurídicas introducido en el Código Penal a partir de 2010. En nuestro país, el Compliance entra fundamentalmente de la mano del Derecho Penal y de la abogacía, y no tanto desde la gestión empresarial en sentido estricto.
Y ahí está la clave: cuando el Compliance empieza a consolidarse en España, la abogacía ya llevaba años mostrando una clara feminización en el acceso a la profesión, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Las mujeres eran mayoría en las nuevas incorporaciones a los colegios profesionales y en determinados ámbitos del ejercicio jurídico.
Por eso, en España el Compliance no se feminiza con el tiempo, sino que nace ya con una fuerte presencia femenina, heredera directa de esa base jurídica. Es una diferencia relevante respecto a otros países y explica por qué hoy vemos a tantas mujeres ejerciendo funciones de Compliance, tanto como asesoras externas como dentro de las organizaciones.
Este origen también ha marcado el enfoque del Compliance en nuestro país: un enfoque más jurídico y preventivo, muy centrado en la ética, la responsabilidad y la protección tanto de las personas como de las propias organizaciones.
¿Qué consejo daría a las nuevas generaciones de mujeres que aspiran a ocupar posiciones de liderazgo?
Que se rodeen de personas excelentes y no dejen de formarse. El liderazgo se construye con conocimiento y criterio. También que no teman las trayectorias no lineales y aprendan a convivir con el síndrome de la impostora. El liderazgo no es no tener miedo, sino no dejar que el miedo decida.
Tras recibir este reconocimiento, ¿cuáles son sus próximos objetivos o proyectos que le entusiasman?
Seguir profundizando en sistemas de Compliance cada vez más maduros y alineados con estándares internacionales, especialmente en entornos complejos e internacionales.
Quiero seguir contribuyendo a que el Compliance se entienda como una función de liderazgo y confianza.
Para cerrar, ¿cómo le gustaría que su trayectoria inspire a otras profesionales y a la comunidad que forma parte de ARAME?
Me gustaría transmitir que no hay un único camino correcto y que el trabajo bien hecho, aunque sea silencioso, acaba encontrando su lugar.
Dentro de ARAME, que mi experiencia anime a otras profesionales a confiar en su criterio, ocupar espacios de liderazgo y apoyarse entre ellas. El liderazgo compartido y honesto es el que deja huella.
