Autores de ‘El último concierto’: «Esta fue una historia que vivimos en primera persona, de la cual fuimos protagonistas, y quedó inacabada; murió bruscamente y queríamos darle un final».
En El último concierto, Lara Huidobro —el alias tras el cual encontramos a Alberto y María Pilar— vuelve a un episodio real que jamás logró cerrarse. Aquel final abrupto, las dudas que quedaron suspendidas y la necesidad de comprender un delirio emocional que lo arrasó todo se convierten ahora en una novela que mezcla memoria, música y obsesión. El proyecto crece más allá del papel: canciones, adaptación audiovisual y un universo creativo que rescata los ecos de los 80 para reinterpretarlos desde el presente. Una historia de fragilidad, deseos mal entendidos y heridas que siguen buscando su acorde final.
La historia se inspira en hechos reales de la banda de Los Bawlers, que triunfó en la Zaragoza de los 80. ¿En qué momento sintieron que estos recuerdos podían convertirse en una novela y no solo en memoria personal?
Esta fue una historia que vivimos en primera persona, de la cual fuimos protagonistas, y quedó inacabada; murió bruscamente y queríamos darle un final. Había muchas preguntas sin respuesta. Hemos estado muchos años de forma recurrente dándole vueltas y al final dijimos: «Esto de alguna forma hay que acabarlo.» Y le hemos puesto el final.
La novela nace bajo el seudónimo de Lara Huidobro. ¿Por qué decidieron ocultar la identidad y construir un autor colectivo en lugar de firmar con nombres propios?
Lara Huidobro nace, no para ocultar la identidad, no como un seudónimo propiamente dicho, sino como una manera de aglutinar las dos personas que participan en el proyecto. Hemos elegido los apellidos de nuestras familias, así de paso les damos un pequeño homenaje, que consideramos que nos representan. Yo adquiero la personalidad de ‘Lara’, porque mi padre se llamaba González Lara, y Alberto adquiere la personalidad ‘Huidobro’, su segundo apellido.
El protagonista se obsesiona con un músico y llega a suplantar una identidad para acercarse a él. ¿Qué les interesaba explorar sobre los límites entre fascinación, obsesión y acoso?
Como fue una historia real, son unas reacciones bastante humanas. Cuando lo analizas desde dentro, aunque parezca en principio que este protagonista es un villano total, no es así. Es una reacción humana. Todos nos hemos enamorado de forma más o menos intensa, hemos sido o no correspondidos, y si eso no es bien entendido, interpretado y gestionado lo más fácil es que te lleve a un universo de celos, obsesión…
Sobre todo, depende de la personalidad de cada uno, pero, en concreto, este personaje tiene una personalidad y una historia, que hay que desvelar en el libro, que le hace caer en un delirio obsesivo y le lleva a la venganza y al desastre.
¿Creéis que en los años 80 este tipo de obsesiones estaba normalizado socialmente bajo la etiqueta “pasión”, y que hoy lo leeríamos de manera muy distinta?
Hoy en día, lo vemos de manera diferente, pero los sentimientos son los mismos y las reacciones son muy parecidas. Entonces se podría decir que es una persona celosa, controladora, y hoy en día hablamos directamente de acoso, de violencia doméstica, personal, bullying … En aquel momento cuando ocurría algo así, se ocultaba, pasaba de forma invisible.
Además, hay que tener en cuenta que, tanto el personaje principal del manager como algún otro, eran personas con una identidad sexual que entonces también estaba totalmente oculta; con lo cual, todas esas sensaciones y sentimientos tenían que estar ocultos.
El libro habla también de fragilidad, de sueños truncados y del lado oscuro del amor romántico. Si tuvierais que definir la novela con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?
¿A qué límites te puede llevar un amor malentendido?
La novela nace como parte de un proyecto que incluye disco y adaptación audiovisual. ¿Qué aporta cada formato que la novela no puede contar por sí misma?
Yo creo que la novela puede contarlo todo. De hecho, se le escucha mucho la música a la propia narrativa. El hecho de escribir canciones hace que esos sentimientos que se transmiten en la novela se expresen de una forma mucho más viva.
Hay una cosa en el argot cinematográfico que se llama subtexto. El subtexto es lo que no dicen las imágenes y los diálogos, lo que tienes que interpretar. Y eso es lo que hace la música en la novela, interpreta el sentimiento que hay detrás de cada escena.
La música de Litus y Pablo Novoa acompañará el universo del libro. ¿Cómo ha sido el proceso de traducir emociones, tramas y personajes en canciones?
La historia trata de una banda musical de la cual yo (Alberto) formé parte, con lo cual yo componía las canciones. Al contar la historia, esas mismas canciones, esas mismas melodías te brotan porque recuerdas la escena, el momento y el sentimiento que te impulsó a hacerlas.
Lo que sí hemos querido hacer es contarlas de forma distinta; hacerlas de nuevo en base a lo que sentimos ahora de esos recuerdos. Además, queríamos darles un toque ochentero y Pablo Novoa, un músico de aquella época que ha continuado su carrera hasta ahora, entiende mucho ese lenguaje ochentero y nos está ayudando a traducir esas canciones metiendo instrumentos, melodías y sonidos de aquella época y haciendo un tipo de grabación más analógico.
Y luego, Litus tiene una voz preciosa, muy polivalente, y las interpreta fenomenal. Ambos están muy comprometidos con el proyecto junto con Carlos Val, el director y guionista.
Carlos Val, director y guionista, está trabajando en la adaptación cinematográfica. ¿Qué elementos del libro consideráis imprescindibles para que funcionen en pantalla?
Aquí tenemos algunas dudas y hemos discutido mucho. Aún está por determinar cuál va a ser el eje central del guion, porque esta novela se puede enfocar desde diferentes puntos. Tenemos que trabajar mucho con Carlos.
Yo (Alberto) voy a defender enfocarla desde el drama interno que tiene el personaje protagonista (manager) porque me he metido mucho en el personaje, he hecho mucha introspección, y he llegado a entenderlo perfectamente. Siempre te preguntas “¿Por qué una persona puede llegar a unos extremos?, será un psicópata” y no es así. Simplemente son personas que se dejan arrastrar por los sentimientos y caen, como ahora en la tan conocida ‘depresión’. Mucha gente piensa que “te lo buscas” pero no es así y esto es lo mismo. Esa forma de verlo desde dentro del personaje es lo que más fuerza tiene, por lo menos para mí.
Este es el “primer concierto” de un proyecto más grande. ¿Podemos esperar nuevas historias dentro del mismo universo creativo? ¿Habrá más novelas, música o cine?
Para empezar la música. Estamos, como quien dice, empezando con las grabaciones, con lo cual en la presentación del 30 va a haber una pequeña muestra, tres o cuatro canciones que se van a poder escuchar, pero va a salir un LP completo, con lo cual serán 12, 13 o 14 canciones que esperamos tener para la primavera. Nuestro objetivo es que en la Feria del Libro podamos presentar el LP para acompañar al libro.
Hablando de la narrativa, tenemos ya otro proyecto con un título provisional “La última…”. Es una continuación de este pero no dentro del universo musical aunque sí queremos utilizar los mismos protagonistas para que vivan una aventura diferente.
Y por último, el guion se seguirá trabajando en ello porque es un proyecto muy ambicioso. Vamos a necesitar de apoyo institucional, de empresas, de gente que se implique con él, que lea esto, que lo vea desde la misma perspectiva y se implique porque es una cosa que para nosotros es muy grande. Es precioso y nos entusiasma.
