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De tienda de barrio a fabricar más de 250.000 lotas de Navidad: El Portal demuestra que la cesta de Navidad está más viva que nunca

Hay empresas que no solo producen, sino que tejen historias. Historias que se escriben a base de trabajo, familia y un ingrediente que no se compra: la ilusión. El Portal, con 55 años de recorrido, pertenece a ese selecto grupo de compañías que han hecho del esfuerzo su sello y de la Navidad su mejor escaparate. 

Nacida como un pequeño negocio familiar en el barrio zaragozano de Las Fuentes, hoy es un grupo empresarial referente en toda España, con presencia en casi todas las comunidades autónomas y una marca que ha sabido crecer sin perder su alma.

De una tienda familiar a un referente nacional

Corría 1969 cuando José María Ros decidió llenar de turrones, vinos y jamones un local de barrio. Por entonces, la cesta de Navidad era una costumbre incipiente en España. Aquella idea, tan sencilla como emotiva, fue el germen de una de las empresas más sólidas del sector. Décadas después, su hijo, José Antonio Ros, tomó el relevo con la misma vocación que su padre: agradecer, compartir y celebrar.

De aquellas primeras cestas hechas a mano se ha pasado a una maquinaria capaz de fabricar alrededor de 300.000 lotes cada campaña. Una evolución que multiplica por doce la producción en un cuarto de siglo y que ha situado a El Portal entre las siete primeras empresas españolas del sector y la única aragonesa en ese ranking. Desde sus instalaciones en La Muela, la compañía distribuye cada año cientos de miles de botellas de vino, miles de piezas de jamón y una variedad casi infinita de productos gourmet.

La fuerza de una empresa familiar

El Portal sigue siendo una empresa familiar en su esencia. “Todo lo que hemos construido parte del legado de mis padres y de su manera de entender el trabajo”, recuerda José Antonio Ros. Esa continuidad generacional se refleja en una filosofía clara: crecer con responsabilidad, sin perder el trato humano que siempre les ha distinguido.

Durante la campaña de Navidad, la plantilla pasa de 22 empleados fijos a más de 150 personas en el pico de producción y reparto. Una movilización que convierte sus naves en un hervidero de actividad, donde se preparan miles de lotes que viajan a toda España. El factor humano sigue siendo el motor de la empresa: “Tenemos un equipo humano buenísimo, gente muy implicada que entiende que detrás de cada cesta hay una historia que emociona”, apunta Ros.

Cestas que cuentan historias

Pocas tradiciones condensan tanto significado como la cesta de Navidad. Para José Antonio Ros, “una cesta es un agradecimiento, una forma de conectar al trabajador con la empresa, de reforzar el sentimiento de pertenencia”.

El gesto, aparentemente simple, tiene un efecto emocional poderoso: une, reconoce y celebra. En palabras del empresario, “el coste de un lote no es lo importante, sino lo que simboliza. Somos un país alegre, gastronómico, al que le gusta regalar, disfrutar y compartir. Y la cesta encarna todo eso”.

Durante la pandemia, esa dimensión simbólica se hizo aún más visible y más valorada. Muchas empresas decidieron recuperar o mantener la tradición como gesto de gratitud hacia sus equipos. Desde entonces, esa tendencia no ha hecho más que consolidarse: el lote navideño se percibe hoy como un acto de reconocimiento y cercanía. 

“Todo lo que hemos construido parte del legado de mis padres y de su manera de entender el trabajo”

El catálogo de El Portal reúne más de 1.000 referencias cuidadosamente seleccionadas entre centenares de proveedores. Cada año se renueva con productos innovadores —desde turrones de sabores sorprendentes hasta vinos exclusivos—, pero sin renunciar a los clásicos que definen la esencia de la Navidad.

Y siempre, Aragón en el centro. El Portal es la única empresa española que presenta un catálogo de productos exclusivos de su comunidad autónoma, una forma de llevar los sabores locales más allá de sus fronteras. Vinos de garnacha, jamón de Teruel, aceites del Bajo Aragón o chocolates artesanos conviven con delicias de toda España. Pero más allá de su presencia en el catálogo, los productos aragoneses son el buque insignia de la marca y el punto de partida de cada cesta.

Cada lote lleva un pedacito de Aragón, no solo porque incluya vinos con Denominación de Origen Campo de Borja o embutidos de secaderos locales, sino porque es también una declaración de identidad. Aceites del Bajo Aragón, quesos de Albarracín, trufas de Sarrión, chocolates de Biescas o dulces de Frutas Martín dan forma a una historia local que se hace universal, un sabor que viaja desde el taller de un productor aragonés hasta las mesas de toda España, llevando consigo la autenticidad, el carácter y la calidad que definen a esta tierra. “Queremos exportar Aragón”, resume Ros, “porque tenemos una despensa extraordinaria que merece ser conocida”.

El compromiso con el medio ambiente también guía cada decisión: embalajes reciclados, proveedores homologados y un proceso de selección que prioriza la sostenibilidad y la calidad por encima de todo.

Más allá de la campaña de Navidad

Aunque el mes de diciembre es su momento estrella, El Portal no es una empresa estacional. La compañía ha diversificado a lo largo de su trayectoria su actividad hacia la logística y servicios derivados durante todo el año. Desde hace tiempo realiza operaciones de almacenamiento, picking y distribución para grandes firmas de otros sectores, además de proyectos de exportación y colaboración con bodegas nacionales.

“Colaboramos con Bodegas Borsao en el desarrollo de su estrategia comercial”, explica Ros. De hecho, fruto de esa colaboración nació AMAR, dedicado a quienes luchan contra la adversidad.

“No es un vino social, es un vino con sentimiento”, explica Ros. Una declaración que encierra la filosofía de la empresa: cada proyecto tiene alma.

La compañía gestiona además la tienda “Los Caprichos de El Portal” en Zaragoza y su plataforma online Del Portal a tu casa, que acerca los productos gourmet al cliente final en cualquier momento del año. La digitalización ha permitido mantener viva la esencia de la marca sin perder el trato cercano que la caracteriza.

Compromiso social: el proyecto Emplazados

El Portal entiende la responsabilidad social como parte natural de su actividad. Desde 2021, impulsa Emplazados, un centro especial de empleo creado junto a la Fundación San Ezequiel Moreno. Este proyecto da trabajo a personas con discapacidad, integrándolas plenamente en los procesos de la empresa. Cuentan con personal todo el año y en momentos álgidos de pico de trabajo se superan las 20 personas.

Durante la campaña navideña, el equipo de Emplazados supera las veinte personas, todas ellas desempeñando funciones adaptadas pero esenciales. “No buscamos un gesto simbólico, sino integración real”, subraya Ros. Es una iniciativa que demuestra que la inclusión también puede formar parte del ADN empresarial. 

AMAR es un vino con sentimiento, dedicado a quienes luchan contra la adversidad. Una declaración que encierra la filosofía de la empresa: cada proyecto tiene alma.

El Portal: 55 años de ilusión, raíces y crecimiento

En octubre de 2025, Zaragoza se vistió de gala para celebrar el 55 aniversario de El Portal. Más de un millar de invitados —clientes, proveedores, colaboradores e instituciones— se reunieron en la finca Las Hiedras de El Cachirulo en un evento que combinó emoción y profesionalidad.

Cerca de 40 expositores mostraron los productos que cada año dan vida a las icónicas cestas de la empresa: jamones cortados en directo, vinos de distintas denominaciones de origen, foie, quesos, dulces artesanos… Un homenaje gastronómico que se convirtió en símbolo de lo que representa El Portal: la unión entre tradición y modernidad.

Aquella noche, aplazada desde 2020 por la pandemia, tuvo algo de deuda emocional y mucho de agradecimiento. Fue un encuentro donde se respiraba orgullo por lo conseguido y compromiso con el futuro. Porque 55 años no son una meta, sino un punto de partida para seguir creciendo.

La ilusión que se renueva cada año

La historia de El Portal es la historia de un país que celebra la vida a través de su mesa. Cada cesta que sale de sus instalaciones no solo lleva productos, sino también el reflejo de una cultura que asocia el compartir con el agradecer.

En un tiempo donde la inmediatez parece dominarlo todo, El Portal recuerda que hay cosas que no deben perderse: la dedicación, la cercanía, el orgullo de hacer bien las cosas. Sus cestas son, al fin y al cabo, pequeñas embajadoras de esa forma de entender la Navidad.

55 años después, el espíritu de José María Ros sigue presente en cada detalle, en cada caja que se embala, en cada vino elegido. Su hijo José Antonio ha sabido recoger ese legado y proyectarlo hacia el futuro, combinando la emoción con la estrategia, la tradición con la innovación.

Y aunque la campaña de 2025 aún no ha cerrado cifras —rondará las 350.000 unidades—, lo que sí se puede afirmar es que El Portal ha logrado algo que va mucho más allá de los números: seguir siendo, medio siglo después, la fábrica de regalos y de ilusiones.

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