Ana Pascual Bellosta: «La IA ayudará al médico a humanizar el trato con el paciente, simplificando burocracia y ayudando a planificar el recorrido del paciente en su proceso quirúrgico»
Ana Pascual Bellosta
Presidenta de la Sociedad Aragonesa de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor (SADARTD)
Primera mujer al frente de la Sociedad Aragonesa de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor, esta anestesióloga del Hospital Miguel Servet combina más de dos décadas de experiencia clínica con docencia, investigación y gestión.
En esta entrevista repasa la evolución de una especialidad clave, los retos formativos, el papel creciente de la inteligencia artificial y su impacto en la seguridad del paciente, sin olvidar la dimensión más humana de la medicina, marcada también por su labor como cooperante internacional.
Es la primera mujer al frente de la Sociedad Aragonesa de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor. ¿Qué significa para usted asumir este cargo y qué valoración hace de estos años al frente de la entidad?
Para mí es un orgullo que una mujer presida una Sociedad de Anestesia por primera vez, en una profesión donde un poco más de la mitad ya somos mujeres, y por otro lado siento una gran responsabilidad hacia mis compañeros y socios. La valoración es muy positiva puesto que me he sentido apoyada en todo momento por ellos y he visto como nuestra especialidad médica ha evolucionado positivamente.
Después de 26 años de experiencia como anestesióloga en el Hospital Miguel Servet, ¿cómo ha evolucionado la especialidad y cuáles diría que han sido los cambios más relevantes en la práctica clínica?
Se trata de una especialidad médica que fue reconocida como tal hace menos de un siglo y ha presentado una evolución muy rápida, gracias a desarrollo de nuevas tecnologías y a la formación continua de los anestesiólogos. Hoy contamos con 283 anestesistas en Aragón que son grandes profesionales.
Su trayectoria combina asistencia, docencia, investigación y gestión. ¿Cómo conviven todas esas facetas en su día a día y qué le aporta cada una de ellas?
Todas se entrelazan y se complementan entre ellas, pero sin duda, que la formación de alumnos de Medicina y la asistencia al paciente deben ir de la mano, y todas son fundamentales para dar una asistencia de calidad a nuestros pacientes
Como profesora permanente de la Universidad de Zaragoza, ¿qué retos detecta hoy en la formación de los futuros profesionales de la anestesiología y la medicina perioperatoria?
Hemos conseguido con el nuevo plan docente de Medicina, que la asignatura de Anestesia y Reanimación pase de ser optativa a obligatoria, pudiendo dar formación a todos los graduados de Medicina. Considero que nuestra especialidad aporta grandes conocimientos, además muy prácticos, al médico general y al resto de especialidades, como la Reanimación Cardiopulmonar o el manejo del paciente crítico.
También desarrolla una importante labor investigadora como co-investigadora principal del grupo de Anestesia y Medicina Perioperatoria del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. ¿Qué líneas de investigación considera hoy prioritarias dentro de su ámbito?
El estudio del delirio postoperatorio, la monitorización de la nocicepción o dolor del paciente, es decir, poderlo medir y ajustar la medicación en función del dolor que el paciente siente en cada momento de la intervención quirúrgica, son líneas que estamos desarrollando desde nuestro grupo, junto con el Dr. Martínez Ubieto y todo el equipo.
Ha participado en proyectos nacionales e internacionales, como Simone, Delphos o Erasmus+ Eupemen. ¿De qué manera contribuyen este tipo de iniciativas a mejorar la práctica clínica y la seguridad del paciente?
Hablar de anestesiología es hablar de seguridad. Nosotros somos los garantes de la seguridad del paciente mientras es intervenido o mientras se le está realizando una prueba diagnóstica bajo sedación. Y todo se traduce en mejorar la calidad de la asistencia al paciente, que es uno de nuestros objetivos prioritarios como médicos anestesiólogos. Participar en estudios internacionales y nacionales nos permite comparar nuestro trabajo con el resto de profesionales de nuestro ámbito y colaborar en estudios multicéntricos.
Uno de los ejes del Congreso Aragonés de Anestesiología y Terapia del Dolor celebrado en marzo ha sido la inteligencia artificial aplicada al ámbito perioperatorio. ¿En qué punto real se encuentra esa incorporación de la IA y qué impacto puede tener en la atención al paciente?
La IA ya se está aplicando en la Medicina. En forma de monitores basados en algoritmos que ya utilizan IA y se están comenzando a desarrollar aplicaciones para sacar todo el potencial que tenemos. La IA ayudará al médico a humanizar el trato con el paciente, simplificando burocracia y ayudando a planificar el recorrido del paciente en su proceso quirúrgico.
Han comentado que la IA puede ayudar a anticipar necesidades, optimizar el preoperatorio y mejorar el seguimiento postoperatorio. ¿Cuál cree que será la aplicación más transformadora en los próximos años?
Sin duda, la predicción de las necesidades del paciente en función de sus ingresos y la precisión de los sistemas de infusión de fármacos anestésicos de una manera totalmente personalizada.
El congreso también ha abordado cuestiones como la normotermia, la monitorización de la nocicepción, la presión arterial o la sepsis. Si tuviera que hacer balance, ¿con qué ideas clave le gustaría que se quedaran los profesionales que han participado en esta edición?
De cada una de las ponencias, que han sido de un altísimo nivel y muy prácticas, creo que nos hemos llevado que la simplificación de nuestras
actuaciones médicas en el paciente, ayuda a tener una visión más clara del proceso al que está sometido.
Más allá de su labor asistencial e investigadora, también ha participado como cooperante en campañas quirúrgicas en Sierra Leona con la Fundación Bisturí Solidario. ¿Qué le ha enseñado esa experiencia y cómo influye en su manera de entender la medicina?
Tenemos mucha suerte de haber nacido en el primer mundo, donde puedes sufrir una patología quirúrgica, de la que en África, si no te operan, te puedes morir. Somos conscientes que solo hemos aportado un granito de arena ayudando a que 200 personas, muchos de ellos niños, sean operados y puedan seguir con sus vidas. Y todo ello, en un tiempo récord con un gran equipo de profesionales. Personalmente es una experiencia muy gratificante pero también sientes rabia porque ves muy de cerca la desigualdad que hay en el mundo.
