Raquel Girón (Fundación Rey Ardid): «El enfoque interdisciplinar da coherencia a la forma en que se ofrece el apoyo»
Raquel Girón
Asesora técnica del área de mayores de Fundación Rey Ardid
El nuevo Centro de Atención Integral de la Fundación Rey Ardid nace para dar respuesta coordinada a necesidades que hasta ahora se abordaban por separado. En esta entrevista, Raquel Girón, asesora técnica del área de mayores, explica qué significa la atención integral en la práctica, a quién se dirige el centro y cómo el trabajo interdisciplinar, el apoyo a cuidadores y la intervención en la comunidad articulan modelo de acompañamiento
Para empezar, ¿qué es exactamente el nuevo Centro de Atención Integral Rey Ardid y qué necesidad viene a cubrir?
El Centro de Atención Integral de la Fundación Rey Ardid es un espacio terapéutico y de acompañamiento diseñado para responder a una necesidad a la que hasta ahora se atendía de forma fragmentada. Desde el centro se aborda la salud mental, la rehabilitación y la autonomía personal desde un mismo lugar, con una mirada integradora, accesible e interprofesional. Nace para cubrir las necesidades reales de las personas de orientación, apoyo y ayuda de distintos profesionales, adaptándose tanto a personas mayores como jóvenes y sus familias.
Cuando hablan de “atención integral”, ¿qué significa en la práctica para la persona que cruza la puerta del centro?
Para quien cruza la puerta, significa no ser derivado de servicio en servicio, sino encontrar un equipo que escucha y un ecosistema que se moviliza para dar respuestas coordinadas. Abordamos el bienestar desde una mirada biopsicosocial y comunitaria, entendiendo que la salud de una persona se construye en múltiples dimensiones: la emocional, la social, la física, la ocupacional y la familiar.
En la práctica, el centro interviene en todas ellas: acompaña procesos emocionales como el duelo o el estrés adaptativo; promueve participación social y redes de apoyo frente a la soledad; favorece autonomía y rutinas significativas; y ofrece apoyo a familias y personas cuidadoras.
Lo clave es que esta atención no es aislada, sino que se conecta con otros recursos de la Fundación Rey Ardid y de la comunidad: red de residencias y centros de día, ayuda a domicilio y otros programas de apoyo e integración de distintos perfiles.
Uno de los rasgos más destacados es el enfoque interdisciplinar. ¿Cómo trabajan juntas áreas como psicología, terapia ocupacional, trabajo social o fisioterapia?
El enfoque interdisciplinar da coherencia a la forma en que se ofrece el apoyo. Los profesionales no actúan como consultas paralelas, sino como un solo sistema que planifica y trabaja conjuntamente. Quien acude encuentra un equipo de profesionales como psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, apoyo en el domicilio y otros especialistas que trabajan de forma coordinada para construir un plan de apoyo adaptado a sus metas y circunstancias personales. Lo que podría ser una consulta aislada, aquí se convierte en un acompañamiento coordinado con mucha mayor efectividad.
El centro se dirige a personas en distintas etapas de la vida. ¿A quién va pensado realmente este espacio?
El centro está pensado para cualquier persona que esté atravesando un momento vital en el que su bienestar emocional, funcional o relacional pueda verse afectado. Esto incluye, a personas mayores —procesos de adaptación a cambios de autonomía o pérdidas, Alzheimer u otros procesos neurodegenerativos, rehabilitación, atención psicológica o psiquiátrica, duelo, etc.—, así como personas jóvenes y adultas que necesitan apoyo psicológico, cuidadores que experimentan agotamiento, familias con problemas de convivencia, personas con discapacidad o personas con necesidad de apoyos en el hogar.
En muchos casos, las personas no saben si lo que les pasa es suficiente como para pedir ayuda. ¿Cómo identificar que es buen momento para acudir a un centro como este?
Es habitual que muchas personas minimicen su malestar por desconocimiento o estigma. Un buen indicador de que es momento de pedir ayuda es cuando la rutina diaria comienza a desmoronarse: dificultades persistentes para dormir, frustración constante, apatía prolongada, aislamiento social, sensación de no poder gestionar emociones o estrés que afecta la convivencia o la salud. Solicitar apoyo no es signo de debilidad, sino de responsabilidad con uno mismo y con los que nos rodean. Nuestro centro está diseñado precisamente para responder a estas señales de manera sensible y profesional.
Los cuidadores y cuidadoras suelen estar en segundo plano. ¿Qué papel tienen dentro del Centro de Atención Integral y por qué era importante darles un espacio propio?
Los familiares, independientemente de la intensidad de apoyos o cuidados que estén ofreciendo, son una pieza esencial del sistema de apoyo de cada persona: sostienen relaciones, tareas y responsabilidades que a menudo demandan una enorme energía física y emocional. Sin embargo, rara vez cuentan con un espacio propio para sostenerse, reflexionar o recibir herramientas de autocuidado y gestión del estrés. En nuestro centro, los cuidadores tienen un papel protagonista: ofrecemos grupos de apoyo, talleres psicoeducativos y acompañamientos individuales para que puedan fortalecer sus recursos internos, prevenir el desgaste y encontrar redes de apoyo mutuo.
Precisamente ahora se ponen en marcha los Ciclos de Apoyo al Cuidador. ¿Qué van a encontrar quienes participen en ellos?
Los Ciclos de Apoyo al Cuidador son unas sesiones grupales y formativas diseñadas para explorar emociones, compartir experiencias y aprender estrategias prácticas de manejo del estrés, la comunicación y la planificación diaria. Encontrarán no solo contenidos teóricos y prácticos valiosos, sino también un entorno seguro para compartir dudas, inquietudes y buenas prácticas con otras personas que viven situaciones similares. La idea es construir juntos recursos individuales y colectivos.
El centro no se queda solo en la consulta: también hay atención en el hogar y en la comunidad. ¿Por qué es clave salir del despacho y acercarse a la realidad cotidiana de las personas?
La ayuda profesional no es efectiva si se queda aislada de “la vida real” es decir, del contexto que la persona tiene fuera de la consulta. Ofrecer servicios en el hogar permite ayudar también en las rutinas, las relaciones familiares y las interacciones diarias que configuran la calidad de vida de las personas. Esto nos ofrece una perspectiva más fiel de sus necesidades y nos permite cocrear soluciones realistas y útiles. Además, estar en el entorno propio de la persona facilita una intervención más contextualizada y respetuosa con sus dinámicas y preferencias coordinándonos con otros recursos.
Desde su experiencia en el área de mayores, ¿qué retos emocionales y sociales se repiten más hoy en día y cómo puede ayudar este modelo de atención?
Entre los retos más frecuentes están la soledad no deseada, la adaptación a cambios de salud o funcionales, el duelo por pérdidas significativas, la incertidumbre ligada a la dependencia, el desgaste emocional de los cuidadores y la adaptación a contextos cada vez más exigentes. Estos desafíos tienen un impacto directo en la salud mental y la calidad de vida. Nuestro modelo de atención integral permite intervenir de forma preventiva para fortalecer la resiliencia personal y social, promoviendo proyectos de vida más autónomos y significativos.
Para terminar, si alguien duda si este centro es “para él o para ella”, ¿qué le diría para animarle a dar el paso?
Le diría que pedir ayuda es una decisión valiente, constructiva y necesaria. Este centro está pensado para acompañar, no para diagnosticar o etiquetar. Cada persona, en algún momento de su vida, puede necesitar beneficiarse de una mirada profesional que acompañe su historia, sus emociones y sus metas. No debemos esperar que el paso del tiempo por sí mismo nos haga pasar de “estar mal” a “estar bien”. El bienestar se trabaja y no siempre podemos ni tenemos por qué hacerlo solos. Aquí encontrará un equipo que escucha, acompaña con respeto y ofrece herramientas reales para recuperar equilibrio y sostenibilidad de la vida cotidiana.
