Entidades Sociales Entrevistas

Santiago Sánchez: “Nadie está libre de que en un momento la vida cambie y tenga necesidad de llamar a nuestra puerta”

Santiago Sánchez
Responsable de la Hermandad del Refugio de Zaragoza

Desde hace casi cuatro siglos, la Hermandad del Refugio forma parte del ADN solidario de Zaragoza. Al frente de esta institución histórica está, desde 2017, Santiago Sánchez, que llegó tras años de voluntariado y trabajo interno, no por casualidad sino por convicción. 

Hoy coordina una red de atención que da respuesta cada año a miles de personas en situaciones muy distintas: desde quienes duermen en la calle hasta familias con empleo que no llegan a fin de mes, bebés recién nacidos o niños de múltiples nacionalidades. En esta entrevista, Sánchez desgrana cómo ha cambiado el rostro de la pobreza —más joven, más diversa y también más cercana— y explica por qué el Refugio ya no solo cubre necesidades básicas, sino que busca devolver autonomía y dignidad a quienes atiende.

Para comenzar, ¿cuál ha sido su trayectoria personal y profesional hasta ponerse al frente de la Hermandad del Refugio en 2017?

Mi vida personal y profesional ha sido como la de cualquier persona. He trabajado como autónomo junto con mi esposa al frente de varios proyectos dedicados fundamentalmente a servicios y actividades de hostelería.

Llegar a una institución con casi 400 años de historia no es algo habitual. ¿Qué supuso para usted asumir esta responsabilidad?

Es una responsabilidad y un honor a un mismo tiempo. No llegué de repente. Fue un proceso de bastantes años. En mi caso, estuve trabajando como voluntario y más adelante asumí diferentes responsabilidades en la Junta de la Hermandad; así pude conocer el funcionamiento de la institución y cómo procurar dar respuesta a las necesidades de cada día.

Para quienes conocen el nombre, pero no siempre la magnitud del trabajo, ¿a cuántas personas atiende hoy la Hermandad del Refugio cada año y en qué ámbitos principales?

Tenemos varias líneas de actuación:

En nuestra casa se acoge a 70 personas sin hogar, atendiendo cualquier otra necesidad básica. En el 2024 la Hermandad atendió a 745 personas sin hogar frente a los 557 de 2023. 

Diariamente se entrega alimentos para su subsistencia a 40 familias.

En la Gota de Leche se atiende fisiológica y dietética a 189 bebes hasta los catorce meses, alcanzando en algún momento el número de 200 niños..

Al Centro de Educación Infantil acuden hasta los tres años, 50 niños de 19 nacionalidades diferentes a los que se les procura una formación integral.

En el área de personas sin hogar, atienden a más de 1.500 personas al año. ¿Ha cambiado el perfil de quienes llaman a la puerta del Refugio en los últimos años?

Sí, el perfil de las personas sin hogar ha ido cambiando. Cada vez hay personas más jóvenes y, también, ha aumentado el número de españoles que solicitan nuestra ayuda.

Además de las personas sin hogar, trabajan con familias, infancia y recién nacidos. ¿Qué necesidades están creciendo más en este momento?

El principal problema con el que nos encontramos es que ahora se ha incorporado un nuevo grupo de familias que trabajan pero que no pueden cubrir todas sus necesidades porque el sueldo resulta insuficiente para cubrir los gastos mensuales.

El perfil de las personas sin hogar ha ido cambiando: cada vez hay más jóvenes y españoles que solicitan nuestra ayuda

En su experiencia reciente, ¿la pobreza es hoy más visible, más cronificada o simplemente más diversa que hace una década?

Se dan los tres elementos, hoy estamos más conectados y ello da mayor visibilidad. Las circunstancias hacen que se hay cronificado un poco y ahora la pobreza o necesidad es muy diversa por lo que a veces se necesita personalizar el tipo de ayuda.

En un contexto social cada vez más polarizado, ¿les preocupa el auge de los discursos de odio o la deshumanización de la pobreza?

La Hermandad del Refugio se mantiene fiel a sus principios y nunca ha valorado otros que no entren en su línea institucional.

Frente a esos discursos, ¿cree que como sociedad estamos perdiendo capacidad de empatía o, por el contrario, sigue existiendo una base sólida de solidaridad.

La sociedad siempre mantiene su capacidad de empatía, las personas son solidarias y así lo demuestran ante cualquier llamamiento de la Hermandad o en caso de catástrofes.

La Hermandad funciona los 365 días del año. ¿Qué papel juegan los voluntarios para que esto sea posible?

Al estar los 365 días del año abiertos es normal que se precise de un equipo completo y competente. En este equipo juega un papel primordial el voluntariado, sin su generosidad no sería posible el funcionamiento de la Hermandad.

¿Quién puede ser voluntario del Refugio y de qué maneras concretas se puede colaborar con la entidad?

En principio no hay ningún requisito previo, pero está claro que es necesario que sea una persona comprometida y con ganas de trabajar entregando parte de su tiempo libre para ayudar a los demás.

Más allá del voluntariado, ¿qué otras formas de apoyo son fundamentales para sostener la labor diaria de la Hermandad?

Como todas las instituciones además del apoyo de los voluntarios es necesario el sostenimiento económico de la Hermandad que normalmente se cubre con las cuotas voluntarias de los hermanos y socios, diversas prestaciones de empresas y sociedades y a través de los legados y disposiciones testamentarias.

Desde fuera puede parecer que la solidaridad se activa solo en momentos puntuales. ¿Cómo se mantiene el compromiso durante todo el año?

Procuramos mantener el contacto con la sociedad a la que servimos y continuamente lanzamos campañas de colaboración y programamos diversas actividades a lo largo del año.

Después de tantos siglos de historia, el Refugio ha sabido adaptarse a cada época. ¿Qué retos principales tiene ahora mismo la institución?

En la larga vida de la Hermandad ha ido cambiando lo que se necesitaba cambiar, pero la esencia la hemos mantenido. Nuestra finalidad es ayudar y estar al lado de las personas más desfavorecidas de la sociedad, quizás ahora hemos dado un paso más y se pretende revalorizar a la persona que ayudamos y darle las herramientas necesarias para que pueda ser autosuficiente.

A nivel personal, ¿qué es lo que más le ha marcado desde que está al frente de la Hermandad?

A mí y a todos los que estamos trabajando en la Hermandad nos marca cada uno de los que se acerca hasta nosotros. No son números o nombres, son personas a las que vemos el rostro del sufrimiento, pero lo más impactante es ver personas que son como yo, que tenían la vida resuelta y de repente por un golpe de la vida se ven en la necesidad de ocupar el otro lado de la orilla.

Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a quienes todavía no conocen de cerca el trabajo del Refugio o piensan que “esto ya no va con ellos”?

La respuesta va conectada un poco con la anterior: nadie está libre de que en un momento la vida cambie y tenga necesidad de llamar a nuestra puerta. Vivimos en una sociedad, en la que el aquí y el ahora, lo es todo. Siempre decimos en la Hermandad que pedimos ayuda, pero igual que pedimos, damos.

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