Maud Di Credico: “Como profesionales de la traducción, no solo convertimos palabras, sino también damos acceso a otra cultura”
Maud Di Credico
Traductora especializada de español a francés
Maud Di Credico, traductora especializada en español y francés, combina formación jurídica y una trayectoria vital internacional para tender puentes reales entre personas y culturas. Desde el aula a los despachos, su trabajo va más allá de las palabras: acompaña, interpreta y cuida los matices que permiten que proyectos legales, culturales y humanos se entiendan y prosperen.
Maud, cuéntenos un poco sobre su trayectoria. ¿Cómo fue el camino que la llevó a especializarse en la traducción jurídica entre el español y el francés?
¡La primera pregunta no va a ser la más fácil! Mi trayectoria es algo atípica, pero mis decisiones siempre tuvieron como guía la voluntad de entender el mundo y de acompañar a la gente. Así que en mi vida, y en este orden, estudié derecho en Francia porque necesitaba entender cómo funcionaba la sociedad en la que vivía; fui maestra de infantil y primaria, en Francia y en EEUU, porque me apasiona el hecho de enseñar y ver cómo las personas, cual sea su edad, se sienten orgullosas al lograr hacer algo nuevo; y por fin hoy soy traductora, aquí en España, porque después de todas estas experiencias me veo con las habilidades lingüísticas y humanas para crear puentes entre culturas.
Por mi formación inicial en derecho, me especialicé en la traducción de documentos jurídicos, pero no limito mi actividad a este único ámbito. Valoro cada solicitud individualmente.
Ha desarrollado parte de su carrera en entornos internacionales. ¿Qué aprendizajes personales y profesionales le ha aportado esa experiencia multicultural?
Lo primero de todo: te recuerda que hay que ser consciente que muchas cosas no se pueden acelerar. Descubrir un nuevo país supone tiempo, entender otra cultura y las sutilidades de un idioma supone tiempo. En nuestra época que valora tanto lo instantáneo y lo rápido, mis experiencias en el extranjero siempre me han recordado que la vida no es así, y está bien. Como seres humanos, productos de la naturaleza, nuestro ritmo no es el de las máquinas. Así que crear verdaderas relaciones con gente y sentirse formando parte de otra sociedad no puede ser de otra manera que dándole tiempo. Me parece también una cuestión de respeto. Conocer una cultura, su idioma, su historia, sus porqués, no puede ocurrir al mismo ritmo que comprar algo en línea…
Viví en Francia, Portugal, Estados Unidos y ahora vivo en España. En un plan más práctico, estas experiencias me enseñaron también a perder la vergüenza de hablar otros idiomas. Siempre me gustó mucho aprender idiomas, pero como estudiante me frenaba bastante la vergüenza y el miedo de que no iba a pronunciar bien y que no me iban a entender. Y durante mis años en el extranjero ¡mis peores pesadillas ocurrieron! Al llegar a un nuevo país, nunca dominas el idioma perfectamente. Al principio, hablaba con mucho acento o no usaba las palabras correctas y me encontré en situaciones muy incómodas. Pero por eso mejoré. Cada vez me di cuenta de que, aunque no era nada agradable, eran oportunidades de aprendizaje. Y también es cómo, después de meses de inmersión, pude ser capaz de darme cuenta de cuándo pasaba a otro nivel de dominio del idioma. La vergüenza y el miedo son los peores enemigos a la hora de aprender un idioma. Pero cuando vives experiencias fuera, te das cuenta de que son barreras que hay que superar, ¡por supervivencia! No puedes hablar perfectamente enseguida o entenderlo todo nada más llegar, y lo tienes que aceptar para darte la oportunidad de mejorar.
La traducción jurídica exige precisión, conocimiento técnico y sensibilidad cultural. ¿Cuál diría que es el mayor reto de traducir documentos legales entre dos sistemas jurídicos tan distintos?
Primero, tengo que aclarar un punto, ya que a menudo hay una confusión entre traductora jurídica y traductora jurada. La última es una traductora que tiene una habilitación del Ministerio de Asuntos Exteriores y entrega traducciones con el sello oficial de traductora jurada. Este es el tipo de traducción necesaria para la mayoría de los trámites administrativos que involucran entidades públicas. Es un título que se consigue vía un examen del mismo Ministerio. Sin embargo, van saliendo periódicamente exámenes solo para ciertos idiomas, y todavía no tuve la oportunidad de presentarme para el francés, pero es parte de mis proyectos a medio plazo.
No obstante, puedo decir que soy traductora jurídica porque, por mi formación, tengo un conocimiento avanzado de la terminología jurídica y de las características del sistema de derecho francés. Así que puedo traducir todo tipo de documentos jurídicos necesario para llevar a cabo proyectos entre actores privados (por ejemplo, traducción de contratos o estatutos de sociedades) o para trámites en los que no se requieren traducciones o interpretaciones juradas (por ejemplo, interpretación para la firma de una escritura de compraventa ante notario).
El sistema jurídico español tiene sus particularidades, pero también presenta muchas similitudes con el sistema francés. El mayor reto es elegir la solución adecuada a la hora de traducir un concepto jurídico que solo existe en uno de los dos sistemas. En estos casos se podría por ejemplo o bien traducir literalmente (teniendo mucho cuidado en que no corresponda a otra realidad en el idioma de destino), o encontrar un concepto cercano (dejando claro en el texto que no se trata de una equivalencia perfecta) o dejar el término en el idioma de origen (añadiendo una explicación del concepto). No hay una sola traducción “correcta”, todo depende del contexto y de los destinatarios de la traducción. Aquí, una buena comunicación con el cliente es imprescindible.
Además de traductora, ejerce como intérprete y mediadora lingüística. ¿Cómo cambia su papel cuando pasa de traducir un contrato a interpretar en una reunión o acompañar en un trámite?
El papel es el mismo: eliminar la barrera lingüística y cultural. Creo que es muy importante tener presentes estos dos componentes en mente. Como profesionales de la traducción, no solo convertimos palabras, sino también damos acceso a otra cultura. Captamos el mensaje detrás de las palabras en el idioma de origen y hacemos que el texto en el idioma de destino cumpla con el mismo objetivo. A veces, eso implica no utilizar exactamente las mismas palabras en ambos idiomas, porque culturalmente no tendrían el mismo impacto. Un ejemplo clásico es el hecho de tratar de tú o de usted. En Francia, tutear en el ámbito profesional podría ofender al destinatario en muchas ocasiones, aunque no sea un superior jerárquico. Se podría interpretar como una falta de respeto. Al contrario, en España, es bastante más común tutear o usar directamente el nombre de la persona en correos profesionales. En ciertas situaciones incluso, tratar de usted o empezar por “Señor(a)” podría interpretarse como una voluntad de establecer una distancia exagerada que dañaría la relación. Aquí, la traducción correcta no será la equivalencia perfecta entre las palabras, sino la correspondiente manera en cada cultura de comunicar para que las personas se sienten igualmente respetadas y consideradas.
Para traducir, interpretar o acompañar, solo cambia el modo de acción. Una de las competencias clave de todo traductor es saber adaptarse, así que en cada situación se trata de valorar las necesidades de las personas y de su proyecto, y ayudarle de la mejor manera posible a comunicar y entender.
En un momento en que la inteligencia artificial avanza también en el terreno de la traducción, ¿qué valor añadido sigue ofreciendo una traductora profesional como usted?
Aparte de la problemática del aspecto cultural de la traducción que acabo de mencionar, el uso de esa tecnología es muy arriesgado en varios otros niveles. Voy a contestar a este punto con otras preguntas. Que cada uno decida…
¿Le das importancia a la confidencialidad de tus datos y del contenido de tus documentos?¿Qué tipo de experiencia te parece imprescindible para que la traducción esté realizada por un experto en tu ámbito?¿Valoras trabajar con colaboradores que asumen sus responsabilidades?¿Necesitas solo que se reemplacen las palabras o más bien asegurarte de que te van a entender?
Una de las competencias clave de todo traductor es saber adaptarse, así que en cada situación se trata de valorar las necesidades de las personas y de su proyecto, y ayudarle de la mejor manera posible a comunicar y entender
¿Podría mencionar algún proyecto o tipo de cliente que haya sido especialmente relevante o gratificante en su trayectoria?
Me gustaría enfocar mi actividad a proyectos relacionados con la cultura y el arte. Traduje por ejemplo un contrato para un organismo cultural local que les permitió colaborar con una compañía de baile francesa, otro contrato para que un festival transfronterizo pueda incluir artistas de ambos países. Estos son los proyectos que más me apasionan, porque para mí la cultura y el arte es lo que nos permite evolucionar en la dirección correcta, como humanos y como sociedad.
