Presidenta de Zepyme
Hoy quiero tratar un tema que, aunque no es nuevo, sigue siendo crucial en el mundo empresarial: la importancia de saber ver la aptitud de las personas Durante mucho tiempo se ha creído que el talento lo era todo, pero la realidad nos ha demostrado que no basta con ser válido.
Carly Fiorina, nacida el 6 de septiembre de 1954 en Austin, Texas, es una destacada empresaria y figura política estadounidense. En 1999, Fiorina se unió a Hewlett-Packard como CEO, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en liderar una empresa de tecnología de Fortune 20.
Su nombramiento marcó un hito en la industria tecnológica, y su liderazgo se caracterizó por un enfoque audaz y una capacidad notable para tomar decisiones difíciles. Una de sus acciones más controvertidas fue la fusión con Compaq en 2002, que en ese momento fue la mayor fusión tecnológica de la historia.
Durante su mandato en HP, Fiorina demostró un talento excepcional para la gestión y la estrategia empresarial. A pesar de las críticas y los obstáculos, su visión y determinación ayudaron a posicionar a HP como un líder en el mercado tecnológico. Su legado en HP sigue siendo un tema de debate, pero su impacto en la industria y su papel como pionera para las mujeres en posiciones de liderazgo son innegables
En el pasado, solíamos pensar que, si alguien tenía las habilidades técnicas necesarias, el éxito estaba garantizado. Sin embargo, la experiencia nos ha enseñado que esto no es suficiente. El talento sigue siendo clave, pero solo cuando va acompañado de otras habilidades que hacen crecer a las empresas. Más que preguntarnos si el talento está sobrevalorado, deberíamos cambiar el enfoque: lo que realmente marca la diferencia no es solo lo que sabes hacer, sino cómo lo aplicas y con quién lo compartes.
No se trata solo de tener a los mejores en términos de aptitud técnica, sino de contar con personas que sepan colaborar, que tengan una actitud positiva y que estén dispuestas a aprender y crecer junto con la empresa
En este sentido, es fundamental que los autónomos, pymes, y las organizaciones empresariales, pongan el foco en un equilibrio entre talento y soft skills. Las habilidades blandas, como, la empatía, la capacidad de trabajar en equipo y la adaptabilidad, son esenciales para el éxito a largo plazo. No se trata solo de tener a los mejores en términos de aptitud técnica, sino de contar con personas que sepan colaborar, que tengan una actitud positiva y que estén dispuestas a aprender y crecer junto con la empresa.
En mi experiencia, he visto cómo equipos con una combinación equilibrada de talento y habilidades blandas logran resultados extraordinarios. No es solo cuestión de tener a los más brillantes, sino de tener a los más comprometidos y colaborativos. Al final del día, lo que realmente importa es cómo aplicamos nuestro conocimiento y con quién lo compartimos.
Decía Michael Jordan que el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos.
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