Especial Coronavirus – Javier Lambán – Presidente de Aragón

Escribo este artículo tras celebrar el Día de Aragón más extraño de nuestras vidas, limitado a un sobrio acto para dedicar un tributo a las víctimas de la pandemia y un homenaje a todos los profesionales que nos cuidan y hacen nuestra vida más fácil y llevadera.

Pese no haber motivo para celebraciones, insisto en trasmitir un mensaje de ánimo y de esperanza porque confío mucho en nuestra sociedad, que está demostrando una responsabilidad y una solidaridad que nos marca el camino a los representantes institucionales. No tengo dudas de que con la unidad de todos saldremos reforzados como sociedad y volveremos a ser la Comunidad próspera, avanzada y moderna que fuimos antes de que llegara este maldito virus a nuestras vidas.

Me enorgullece la enorme categoría moral de la sociedad aragonesa que en el peor momento ha sabido estar a la altura de las circunstancias, dando muestras de gran creatividad y empuje, liderando iniciativas ciudadanas para cuidar de los demás y tejiendo mascarillas, especialmente en los primeros momentos en que el virus azotaba con más fuerza.

Y dentro de esta ciudadanía, destaco la ejemplaridad de nuestro tejido empresarial, que se puso del lado del Gobierno de Aragón para trabajar en atajar esta crisis desde el primer día, cuando la falta de material amenazaba seriamente la labor de nuestros sanitarios, personal de residencias de mayores y resto de profesionales de servicios esenciales. Además de volcarse en la consecución de material, muchas empresas han donado dinero y otras han reorientado su producción para ser más útiles, fabricando elementos de protección sanitaria.

Estoy muy orgulloso también de la política aragonesa. Todo el mundo ha sabido hacer lo que el momento requería. Todos estamos comprometidos con Aragón y nos hemos puesto ya a trabajar en abordar la crisis económica que vendrá tras la crisis sanitaria. Hemos demostrado que Aragón es tierra de pactos y que esta realidad que nos toca vivir, solo podremos superarla desde la colaboración y la unidad. Las fuerzas políticas y las instituciones estamos trabajando codo con codo y eso solo puede ayudarnos a salir antes y más fuertes de la crisis.

Tampoco quiero disimular mi orgullo por contar con unos consejeros y unos equipos de profesionales en el Gobierno de Aragón, cuya capacidad de trabajo y de empatía con los más vulnerables, ha ido de la mano de su profesionalidad. Hemos trabajado a diario, organizados en un gabinete de crisis, de un modo transversal y tomando decisiones siempre consensuadas con el mayor número posible de actores, estableciendo dos líneas paralelas de trabajo.

Por un lado, atajar la crisis sanitaria con todos los medios disponibles y, por otro lado, prepararnos para afrontar la vuelta a la “normalidad”, tratando de superar errores como los cometidos con la crisis de 2008 que aún arrastramos y que se saldó con grandes desigualdades y decisiones políticas y económicas equivocadas. Tenemos claro que, para salir de esta situación, debemos contar con servicios públicos potentes, sin dejar nadie a atrás y combatiendo la desigualdad. Por eso, hemos mantenido las becas de comedor, hemos distribuido más de mil dispositivos electrónicos para garantizar la educación on line, y hemos puesto en marcha la campaña ‘comparte tu wifi’ para facilitar la conexión de los escolares y tratar de frenar la brecha digital.

Nos hemos enfrentado a un fenómeno desconocido. Tenemos una sanidad y unos servicios sociales magníficos y creíamos estar a salvo de todo pero que se han visto estresados al máximo, por lo que todas las administraciones nos hemos visto obligadas a actuar con un alto grado de improvisación y, como ya he reconocido en reiteradas ocasiones, cometiendo errores que hemos tratado de enmendar con mucho empeño. A estas alturas, todos conocen las vicisitudes que todas las comunidades, todos los países afectados, hemos tenido que pasar para conseguir el material de protección que hacía falta para los profesionales que están en la primera línea. Tras confiar en que el sistema de compra centralizado del Ministerio de Sanidad llegara a tiempo y para todos, tuvimos que ponernos manos a la obra para acudir nosotros mismos a los mercados extranjeros con el fin de autoabastecernos, viéndonos inmersos en un bazar donde se vendía al mejor postor. Pero gracias a la colaboración de empresarios aragoneses, hemos podido adquirir material y contar en estos momentos con stock suficiente para varios meses y disponer de los mecanismos que nos garantizarán el suministro.

Pese a la improvisación con la que nos vimos obligados a desenvolvernos ante una situación tan incierta, debo apuntar que también hemos actuado con mucha previsión, adoptando decisiones pioneras, como la de levantar dos hospitales de campaña con capacidad para 500 camas, uno en el auditorio de Zaragoza y otro más grande, en la Feria de Muestras. Asimismo, hemos habilitado cinco centros en las tres provincias, para aliviar la carga viral y la presión asistencial de las residencias, así como tres hoteles para profesionales en las capitales de provincia.

En estos momentos, hay una cierta estabilización en contagios en Aragón, aunque las cifras de muertos siguen siendo insoportables. Nuestro sistema sanitario ha demostrado solvencia y en ningún momento se ha visto colapsado. Los hospitales han comenzado a notar cierto alivio, pero hay que ser prudentes porque no sabemos todavía cómo evolucionará este virus e incluso si rebrotará más adelante. También las residencias han experimentado mejoría en las últimas semanas e incluso algunas han conseguido darle la vuelta a la situación después de atravesar situaciones muy complicadas.

Se están realizando los test que indican los profesionales sanitarios y hasta la fecha de escribir este artículo, en Aragón se han hecho más de 20.000 PCR, es decir, los más seguros.

Otra de las medidas adoptadas con más rapidez, fue la de facilitar liquidez para beneficio de pymes y autónomos y reorientar el presupuesto de la Comunidad y ponerlo al servicio de la crisis, consiguiendo más créditos para políticas de recuperación económica y social.

Pero sin empleo ni reactivación económica el país se puede ir por el desguace de la historia. No queremos dormirnos en los laureles y por eso, también hemos comenzado a escribir un libro blanco para desarrollar el Programa Aragonés de Recuperación Económica y Social, con una mesa compuesta por las ocho fuerzas políticas del Parlamento regional, los agentes sociales y los ayuntamientos. Dicho programa pretende ser complementario del nacional, siendo las grandes herramientas competenciales y presupuestarias de la política económica son del Gobierno de España y de Europa.

No partimos de ninguna posición de fuerza y todos apostamos por reforzar los sectores estratégicos de la comunidad, como la automoción, la agroalimentación y la logística.

Igualmente, somos partidarios de involucrar en este programa a los ayuntamientos para los que pedimos la utilización de sus remanentes que en Aragón suponen 700 millones, cantidad que sumada a las que aporte el Gobierno de España y la propia Comunidad nos permitiría acometer la recuperación de manera mucho más eficiente.

Estamos pendientes de sectores gravemente afectados, que representan una parte importante del PIB nacional y regional, a los que no podemos abandonar, como el turismo y la hostelería. Por eso, además de las medidas que seamos capaces de arbitrar en Aragón creo que es necesario un plan específico y global que debería abanderar el Gobierno de España.

Uno de los debates que nos ocupa ahora es la vuelta a la normalidad, que debe diseñarse con tino. El virus tiene más incidencia donde hay concentraciones de población y más posibilidades de contacto entre personas. Por eso he propuesto comenzar por el medio rural, teniendo en cuenta todas las medidas de protección, el número de habitantes, el control de entradas y salidas y el nivel de contagios.

Estas y otras muchas medidas son las que estamos adoptando en estos momentos, cuya evolución iremos viendo en los próximos meses.

Como ya he dicho, lo haremos juntos y más fuertes. Nunca agradeceré bastante a los aragoneses la altura ética y moral que han demostrado y eso nos obliga a los políticos a estar a la altura de las circunstancias. Personalmente, me estoy dejando la piel por no defraudarlos.

Javier Lambán Montañés
Presidente de Aragón