Entrevista a Luis Ignacio Lucas Domínguez – Director General Caja Rural de Aragón

Tras pasar su infancia y juventud en Castilla y León, y trabajar en varios lugares de España, Luis Ignacio Lucas Domínguez recaló en Zaragoza en 2016 como director general de la entidad entonces denominada comercialmente Bantierra. Llegó dispuesto a cambiar el rumbo de la entidad y plantear nuevos retos y cambios como el que llevaron a cabo a finales de 2019 al recuperar la denominación comercial de Caja Rural de Aragón. Persona deportista y familiar, Lucas Domínguez reivindica la necesidad de colaborar dentro de la entidad, de conjugar rentabilidad social con rentabilidad económica y de centrar su nicho de mercado en el mundo rural sin descartar el urbano.

Háblenos de su trayectoria profesional hasta ser nombrado director general de Caja Rural de Aragón.
Yo vengo de Castilla, nacido en Salamanca, viví en Palencia hasta los treinta años y estudié en Valladolid. Lo curioso es que yo nunca quise trabajar en banca y al final, fíjate. Yo estaba muy vinculado al mundo del deporte, he hecho y hago casi de todo, pero fundamentalmente empecé a hacer natación y judo. Con 14 años fui a un centro de alto rendimiento donde estuve hasta los 17 años, luego por una lesión en los brazos dejé de competir a ese nivel. Después me dediqué al triatlón en la universidad. Era la época en la que no se conocía el triatlón como se conoce hoy día, fundé un club y ahí llegué a quedar 10º en una prueba de la copa mundo junior.
Estudié Económicas, viví un año en Los Alpes, creo que de ahí me viene la afición por la montaña. A la vuelta, empecé en lo que era antes Arthur Andersen aunque enseguida salté a Caja Rural del Duero desde abajo, de becario haciendo declaraciones de la Renta. Los becarios de la época no cobrábamos, era amo a aprender. Tras la beca me ofrecieron un sitio allí y estuve dos meses en caja, me gustaba el trato directo con la gente. Con el cambio al euro me tocó irme a los servicios centrales, comenzando en el departamento de Organización y Control. Ahí empecé lo que luego ha sido el desencadenante de mi trayectoria porque me dediqué al mundo de la auditoría. No existía el departamento como tal y me tocó desarrollarlo. Así estuve cinco años, después nos fusionamos con otra entidad. Siempre me han estado poniendo delante de los toros siendo muy joven y decía ¿y por qué no?, pienso que si hay que dar un paso atrás, tiene que ser para darte impulso y saltar.
Tras la fusión cogí las maletas y me fui a vivir a Almería con toda mi familia, donde estuve cinco años y ahí me dedicaba a la auditoría financiera de todo el grupo. Luego estuve entre Madrid y Valladolid llevando toda el área de riesgos de media España. Me quedé fijo en Valladolid cuatro años y ahí pasé de jefe de riesgos a la parte del negocio. Empecé llevando alguna provincia hasta terminar llevando varias comunidades autónomas. Después de Valladolid llegué a Zaragoza donde llevo cerca de cuatro años.

¿Qué balance hace de este tiempo?
Han sido años para todo el sector financiero, no voy a decir convulsos pero sí cambiantes. La realidad, es que el sistema financiero español ha pasado por mejores momentos. Bien por la parte histórica de los errores que hemos cometido en el pasado toda la banca, bien por el futuro tecnológico al que nos tendremos que adaptar más pronto que tarde. No por el propio sector como tal, sino por los agente externos que aparecen.
En estos tres años la verdad es que aquí no me he aburrido ni un solo día. Venía con unos retos importantes como son cambiar el rumbo de la entidad, plantear retos nuevos, diferentes e ilusionantes para toda la plantilla. En un sector que ya es maduro y encima el viento sopla en contra tienes que ser muy creativo y hacer cosas diferentes para que al final el resultado sea el que esperas obtener.
Aun así, no siempre sale todo como uno espera.

Se propuso consolidar la entidad como principal cooperativa de crédito de Aragón ¿cómo se consigue esto?
Esto no lo consigue una persona sola. Porque yo haya venido aquí no voy a ponerme las medallas. Al final, la clave como en todas las organizaciones, no es de la persona que la lidera, sino de todo el equipo que forma parte de la entidad. Mi misión y mi reto han sido alinear a todas esas personas a un objetivo común y es precisamente ser una entidad referente dentro del mundo del crédito cooperativo a nivel regional. Hay mucha gente muy válida conmigo y la misión de un buen directivo es ser capaz de rodearte de esas piezas que van a ser las que hagan un equipo multidisciplinar, motivado y alineado para alcanzar los objetivos planteados.

En octubre de 2019 apostaron por una vuelta a los orígenes, renovaron su marca y logotipo y volvieron a ser Caja Rural de Aragón, ¿qué motivó el cambio?
En 2018 habíamos hecho una redefinición de lo que es la misión, la visión y los valores de
la caja dentro del plan de negocio y del plan estratégico. El nombre de Bantierra estaba pensado en un momento histórico en sintonía con el posicionamiento de identidad. Hoy en día esto ha cambiado, tanto por nuestro posicionamiento estratégico actual como por filosofía de negocio al que queremos dirigirnos. Además casi el 90% de nuestra cifra de negocio y de mercado es Aragón. Creo que es normal que llevemos en nuestro apellido Aragón. Es un orgullo. El nombre Caja Rural de Aragón no es nuevo, nos identifica perfectamente con lo que somos: una caja, rural y de Aragón.

¿Con qué valores les gustaría ser identificados?
Con la redefinición que comentaba, en una encuesta en la que participó el 86% de los compañeros y compañeras, salieron cuatro valores por excelencia con los que creíamos que nos sentíamos identificados y que tienen mucha simbología detrás: cercanía, sencillez, colaboración y entusiasmo.
Cercanía porque lo que queremos es que los clientes cuando se interrelacionen con nosotros nos sientan a su lado, no es una cuestión de metros sino de cercanía emocional. La sencillez entendida desde el punto de vista jerárquico y organizacional como que aquí todos somos iguales: yo por ser el director general no soy más que nadie y me remango como un compañero más. Desde el punto de vista de apariencia, somos gente normal y desde el punto de vista de procesos, queremos que sean sencillos, evitando burocracia innecesaria, eso si cumpliendo el extenso marco regulatorio que tenemos.
También colaboración porque aquí lo que pretendemos no es que haya silos estancos, sino  que colaboremos, que nos ayudemos. Todas las organizaciones funcionaríamos mejor si nos pusiéramos en los zapatos del de enfrente y dijéramos ¿qué puedo hacer yo para que tú hagas bien tu trabajo? Con eso se eliminarían un montón de problemas y suspicacias y mejoraríamos todos a pasos agigantados. Entusiasmo porque somos vendedores de servicios y si no vienes con las pilas al 200% no vas a vender nada. Si haces algo que verdaderamente te gusta y te llena, vas a atender al que tienes delante con una sonrisa y el cliente va a notar la cercanía porque tiene delante un profesional empático, contento y que va a ayudarle.

¿Cuáles son sus sectores prioritarios?
El 50% de nuestro negocio es el sector agroalimentario en todo su conjunto, desde el agricultor hasta una cooperativa o una empresa transformadora del producto agroalimentario. Ese ha sido nuestro origen, que además no debemos olvidar. Es donde estamos especializados y nos sentimos más confortables. Tenemos éxito en ese entorno porque hablamos el mismo vocabulario que la persona que tenemos enfrente porque un agricultor o un ganadero cuando se sienta en una oficina y habla de sus necesidades, entendemos al 100% lo que nos está diciendo porque conocemos todo su proceso productivo, desde la siembra hasta la hora de realizar la PAC. Otras de las partes importantes de negocio son las pymes y las familias. Tenemos otros sectores que no son prioritarios para nosotros, además hay otros que lo saben hacer mejor que nosotros ahí.

Caja Rural es una de las entidades líderes en tramitación de solicitudes de la PAC, ¿qué servicios en relación con la PAC realizan?

Al final es un asesoramiento integral al cliente. La PAC, aunque se tramita en un periodo concreto del año, es continuo todo el año. En 2019 hemos conseguido incrementar nuestra cuota de mercado, alcanzando el 43% en Zaragoza y el 36% en Huesca. Al final, un agricultor o ganadero que realiza la PAC contigo es por una relación de confianza, y sabe que alrededor de todo eso hay un ecosistema de productos, de servicios y asesoramiento que va enlazado.

¿Cuántos empleados y oficinas tienen?
Estamos en La Rioja, Huesca, Zaragoza, Lérida y tenemos dos delegaciones en Teruel. Tenemos en total 226 puntos de venta abiertos pero, en relación con lo que hablábamos antes de la cercanía, nosotros somos sensibles a ese abandono que hay en el mundo rural y tenemos un número importante de oficinas, alrededor de 40, que están en municipios de menos de 500 habitantes, por filosofía, para intentar que ese entorno rural no desaparezca. Al final es vertebración del territorio. Me gusta decir que nosotros sacrificamos una rentabilidad económica por una rentabilidad social, porque tener oficinas en estos núcleos de población genera un margen de explotación ridículo, muy pequeño, incluso negativo hoy día. Pero por filosofía creemos que tenemos que estar mientras podamos. En el entorno rural cuando se vala entidad financiera, el médico, la escuela y  el de la tienda de comestibles, desaparece el pueblo. Además, en los pueblos en los que no tenemos oficina, hay compañeros que se desplazan para atender a la gente, está muy interiorizado dentro de la filosofía de trabajo de los compañeros.

¿Tienen datos de 2019 de morosidad, beneficios…?
Estamos cerrando el ejercicio de 2019, hay varios indicadores que han sido positivos, como la rebaja de la morosidad. Es un objetivo en el que estamos haciendo todas las entidades financieras verdaderos esfuerzos porque venimos de unas épocas con unos índices de morosidad elevadísimos y que tenemos que intentar todas encauzar. Es un problema de sector. Nosotros hemos ido rebajando bastante la morosidad pero hasta llegar a 0 todavía tenemos margen. El otro gran reto que tenemos, junto con el resto de banca es la mejora de la rentabilidad. Aquí, todavía nos queda camino por recorrer, aunque con la situación actual de tipos, parece que va a ser largo. En el tema de resultados todavía no hemos cerrado pero irá en línea con las previsiones que teníamos iniciales.

¿Cree que se ha superado la crisis del todo o se arrastran todavía consecuencias? ¿Estamos ante una nueva crisis?
Al final esto es como con el amor que donde hubo brasas quedan cenizas. Al final siempre queda algo. Ha habido muchas empresas que han sufrido y desaparecido y por el contrario, ha habido otras que se han sabido adaptar y son las que han sobrevivido porque han sido capaces de abrirse a nuevos mercados, encontrar nuevas fuentes de ingresos, adaptar su estructura organizativa y ser más eficientes y tener una estructura de costes más flexibles. Esas entidades, si viene otro temporal tienen las herramientas y el conocimiento para poder adaptarse. Ninguno tenemos una bola de cristal para ver si viene otra crisis, políticamente hablan de recesión o enfriamiento. Al final hay mucha particularidad detrás y la realidad de la pequeña empresa y de las familias difiere mucho de lo que son los datos macroeconómicos y eso todavía está por ver y también las implicaciones del nuevo gobierno.

Banca online y banca física: ¿qué futuro hay de aquí a 15 años? ¿Desaparecerán las oficinas?
Yo creo que van a seguir existiendo, es un modelo que coexistirá. Hoy en día, gran parte de nuestra actividad la hacemos a través de plataformas, pero no dejamos de ser humanos y necesitamos ese contacto para verle los ojos a la persona que tenemos delante a la que le vamos a confiar nuestros ahorros o la mejor inversión o la mejor propuesta para comprarme una casa. Está claro que el modelo urbano está cambiando donde vamos a modelos de oficinas más grandes que sean polo de atracción y se cerrarán algunas. En el entorno rural, esa evolución parece que será distinta. Estamos viendo también como entidades que eran puramente digitales, están aperturando oficinas físicas. La coexistencia
durará todavía tiempo. Cuando la regulación y la capacidad tecnológica puedan ir de la mano por igual, entonces sí habrá una tendencia hacia el ecosistema puramente digital.

Recientemente lanzaron la Visa Ordesa, un medio de pago biodegradable en línea con los ODS.
No solo es que esté en línea con los ODS, sino que va en línea con la filosofía que queremos tener como entidad. La sociedad en general tenemos que ser responsables para intentar proteger este planeta que tenemos. Somos una caja rural, creo que nuestra obligación precisamente es proteger ese medioambiente que es el que da de comer a todos los que estamos aquí, el que le da trabajo a un montón de personas de Aragón y es una filosofía de vida.

Háblenos de la labor que realiza en la Fundación Caja Rural de Aragón.
La verdad es que la fundación, que tengo el honor de presidir, es lo que realmente te llena el corazón porque las actuaciones que hacen van encaminadas fundamentalmente al desarrollo de la cultura, a los hábitos saludables, al fomento de la vida sana, al fomento de la lectura, al desarrollo del cooperativismo, y ayuda a los colectivos vulnerables. El año pasado pusimos en marcha el voluntariado corporativo y la verdad es que es una de las
mayores satisfacciones: te vas a casa con la sensación de haber hecho algo por otra persona que te llena como ser humano. Hemos quitado los regalos navideños y el dinero que nos gastábamos en eso, ahora lo destinamos a organizaciones que se dedican a los demás y en Navidad a comedores sociales. La parte de la fundación no es nada comercial, todo lo contrario, pero te da un chute de energía emocional y personal que a mí personalmente me da más de lo que yo doy. Una de las cosas que más me gusta de la fundación son las becas excelencia para niños entre 12 y 18 años de nuestra zona de influencia para los que son buenos en deportes y en los estudios. Ahí te das cuenta de las magníficas joyas que tenemos en Aragón.

La sede de Caja Rural en Zaragoza está ubicada en un edificio emblemático.
Hemos estado en una etapa en la que nos hemos centrado en cosas muy concretas y desde el punto de vista financiero únicamente. Pero hay mucho más detrás de una organización como la nuestra y uno de los puntos de mejora que teníamos y que va dentro de nuestro plan estratégico es darnos a conocer en Zaragoza porque, aunque en el mundo rural todos
nos conocen, hay gente aquí que no nos conocía.
Una de las estrategias era la visualización del edificio, que es una joya modernista que mucha gente no sabe que tiene unos impresionantes salones y les impresiona el continente y el poso de 500 años de historia, los personajes ilustres que han vivido y que han cambiado el destino de la historia de España: escritores, científicos, políticos. El año pasado, entre visitas guiadas y teatralizadas pasaron más de 2.000 personas por aquí. Compaginamos las visitas con otras actividades porque este edificio se ha puesto a andar y ahora es foco de atención de empresas e instituciones que organizan congresos. Una revista norteamericana en su edición española, AD Spain, nos nominó entre los 7 edificios más bellos de España del modernismo. En votación de sus lectores fue elegido el segundo más bello, lo que ha provocado un efecto llamada en gente que, por ejemplo, se plantea realizar un congreso o un evento institucional y piensa en nuestros espacios históricos para albergarlo.
Vamos a hacer un ciclo de música y un montón de actividades para que este edificio vuelva a ser el mismo foco que iluminó la Zaragoza de los años 20 y 30. Tenemos que considerarnos herederos de toda esa gente que trabajó por la cultura, la ciencia, el saber y no solo desde el punto de vista financiero. El año pasado una de las salas la denominamos Basilio Paraíso, gran emprendedor aragonés que pasó mucho tiempo en este edificio, en un entrañable acto al que asistió su sobrino nieto.
Tampoco nos olvidamos de los jóvenes y recientemente acogimos un evento en el salón de actos conjuntamente con una empresa de gente joven donde 550 jóvenes vinieron a escuchar música electrónica mezclada con imágenes del modernismo que se proyectaban en pantalla de películas de los años 20. Fue un evento respetuoso con el medio ambiente porque no se utilizaron plásticos. Vinieron muchos influencers e instagramers. No somos los más grandes pero tenemos que ser los más creativos y la creatividad no es cuestión de dinero sino de ideas felices.

¿Qué recuerdos guarda de su infancia?
Siempre recuerdo que quería irme al pueblo porque tenía ahí a mis primos, abuelos. Ahí tenías libertad de coger la bicicleta, largarte a hacer una caña con un palo y una cuerda e irte a coger ranas. En Palencia salía poco a la calle a jugar, pero tampoco lo he echado de menos porque yo jugaba con mis hermanas tranquilamente en casa. Mi infancia ha estado muy focalizada al deporte. Lo bueno es que mis padres me daban libertad para elegir lo que quisiera. Cuando estábamos en tercerode EGB yo era campeón de mi edad de Castilla y León de natación, y ya era segundo de Castilla y León de judo y mis padres me dijeron que eligiera solo un deporte y elegí la natación. Me apuntaron también a solfeo, protesté pero me acabó gustando, hice toda la carrera de solfeo y hasta cuarto de piano. Son recuerdos que con el tiempo ves que gracias al esfuerzo que has hecho de joven eres lo que eres hoy.

¿Qué valores le han transmitido sus padres?
El sacrificio, el respeto a los demás, y el agradecimiento. Los padres son los que marcan,
nos moldean. Mis padres no me condicionaban, me decían: “Toma tu decisión y no te preocupes si te equivocas”. No tiene que haber miedo a la equivocación, se aprende de los errores. No hay que ensañarse con el error. Cuando vine aquí, mi padre, que era ingeniero, estaba enfermo y falleció antes de mi llegada a Zaragoza y una de las cosas que me decía era que uno de los retos más difíciles de un jefe, al final es ser verdaderamente justo con todos tus colaboradores.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Yo soy de dormir poco. Me gusta mucho la lectura, desde que estoy aquí me he aficionado a la novela histórica, fundamentalmente de Aragón, algo que le tengo que agradecer a Jose Luis Corral. No soy de Aragón pero intento conocer su historia, su gente y su entorno. Conozco pueblos y lugares que mucha gente de Aragón no habrá oído hablar de ellos. No puedes querer a un sitio si no lo conoces.
Sigo haciendo mucho deporte, intento compatibilizar la vida de padre con la laboral y dos días entreno atletismo con mis hijos, vamos y volvemos charlando, algo que nos vincula. Practico deporte unos cinco días a la semana. En invierno, el fin de semana me voy al Pirineo a esquiar y cuando termina la temporada hago carreras de montaña. También hago esquí de travesía, el año pasado subí al Aneto con un grupo de compañeros. El ciclismo lo dejo para la primavera y verano. Hace unos años practicaba submarinismo.
La parte familiar la tienes que intentar cuidar y no es fácil en un puesto como el mío y en el momento en el que estaba cuando llegué, que toca dedicarle mucho tiempo. Mi mujer, Blanca, es una santa y una bendita. Si no tienes a alguien a tu lado que te acompaña y te da ese soporte pues no puedes hacerlo. Mi mujer tuvo que dejar su negocio, todo lo que hacía por venir conmigo a Almería. Es la que se encarga de los niños y ha dejado todo por acompañarme en mi carrera profesional. Para seguir juntos, uno tenía que ceder y al final apostó por mí. Tengo dos hijos, Katia de 13 y Pelayo de 11. Cuando te vas fuera de tu entorno, sin familia ni amigos, al final lo que hace es que el núcleo familiar se convierte en una piña, más duro porque necesitas apoyarte mucho en la otra persona.