Entrevista a Joaquín Olona – Consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón

¿Cómo ha cambiado esta crisis la percepción que la ciudadanía tiene del sector agroalimentario?
Estoy seguro de que se ha dado cuenta de que tenemos un sistema muy robusto que ha sido capaz de garantizar el abastecimiento sin rebajar ni perder niveles de seguridad, variedad y precio. Deseo que la sociedad lo siga valorando porque cuando algo se demuestra de esta robustez parece que está garantizado y esta garantía ha exigido un esfuerzo. Espero que la opinión pública siga mostrando su apoyo al sector.

Dentro de la agroalimentación, ¿quién está teniendo mayores problemas para realizar su trabajo?
Si incluimos la hostelería (porque, al fin y al cabo, forma parte del propio sistema alimentario) esta es quien peor lo está pasando con diferencia y, por derivada, el cierre del canal Horeca es lo que ha causado mayores problemas al propio sistema agroalimentario en sí mismo. Sobre todo a la industria y a la producción, agricultores y ganaderos. Son sectores que han tenido dificultades, como el ovino que fue el primer damnificado. Se ha podido hacer un trabajo de recuperación pero la situación está afectando de manera bastante preocupante a los productos de calidad diferenciada, en general todos los productos de mayor calidad son los que están teniendo mayores dificultades y son los que más me preocupan de cara al futuro inmediato.

¿Qué medidas específicas está llevando a cabo su departamento para mantener la actividad en el sector?
Al inicio de la crisis el esfuerzo y la dedicación fue a mantener la cadena agroalimentaria. Nos hemos dado cuenta de que la propia administración forma parte de esa cadena en la medida que hay procesos administrativos que no se podían interrumpir. Ahora ya estamos poniendo el foco en la promoción. Tenemos que trabajar en la recuperación de la demanda, también como respuesta a algo que pasará que es una caída generalizada de la demanda como consecuencia de esta crisis económica que va a suceder a la sanitaria.

Se anunció que habría flexibilización del Real Decreto del Gobierno de España para contratar mano de obra para la campaña agrícola, ¿en qué se concreta esta flexibilización?
Esta es una de las acciones que hicimos y que ha tenido un desarrollo legislativo. El Real Decreto Ley que publicó el Gobierno de España restringía el ámbito de trabajo al municipio y colindantes y nosotros inmediatamente, atendiendo a las circunstancias demográficas y territoriales de Aragón y dado que nos permitía el propio real decreto adaptarlo a las Comunidades Autónomas, lo que hicimos fue extenderlo de manera que cualquier trabajador de cualquier punto de Aragón pueda trabajar en cualquier explotación frutícola de cualquier punto de Aragón. Eso es lo que se flexibilizó y vino acompañado por una acción concreta de facilitar el transporte porque se trata de minimizar el alojamiento in situ. Estamos tratando de fomentar que trabajadores aragoneses que residan en poblaciones de más de 5.000 habitantes puedan ir a trabajar a explotaciones frutícolas distantes a más de 50 kilómetros. Pretendemos facilitar que muchos trabajadores que se van a ver sin empleo (en la hostelería por ejemplo) como consecuencia de las dificultades, puedan tener esta otra posibilidad de trabajo.

Usted abogó hace poco por no utilizar el término temporero, dada su connotación negativa, y dotar al trabajo de recolección del reconocimiento necesario.
Pido la colaboración de los medios de comunicación para no utilizar este término que es claramente peyorativo y vinculado con ciertos componentes xenófobos. Defiendo que es un trabajo como otro cualquiera y que por lo tanto está y debe estar abierto a cualquier trabajador. El trabajo en el campo es más duro pero las condiciones de trabajo en el campo no son las de hace 50 años. Ha habido un gran avance social en la consideración de la figura del ganadero y el agricultor pero tenemos que desterrar estos componentes peyorativos que utilizamos a través del lenguaje. Es hora de reivindicar el trabajo en el campo: son trabajadores esenciales, así que apliquémoslo con todas sus consecuencias y no les quitemos ni una pizca de dignidad ni de consideración social.

Van a elaborar la Ley de Protección y Modernización de la Agricultura Familiar y del Patrimonio Agrario de Aragón. ¿Cuáles son los objetivos principales?
La memoria preliminar de la Ley está actualmente en proceso de información pública. Lo que pretende es que por ley en Aragón el apoyo público se concentre en el modelo familiar. El mejor ejemplo es la PAC que se aplica con carácter general sin diferenciación entre la naturaleza familiar o no del agricultor o su explotación. Esta ley se propone definir de una manera práctica y aplicable qué entendemos en Aragón por agricultura familiar, a qué tipo de agricultor y ganadero, más allá de lo que produzca, tenemos que destinar el apoyo público.

¿Qué supone la agricultura familiar para Aragón?
Supone el fundamento de nuestra realidad social en el medio rural, la base de nuestros pueblos y supone la grave amenaza de su desaparición y sustitución. Yo vengo diciendo que la agricultura no está en peligro, lo que está en peligro es lo que conocemos como agricultura normal y corriente. Eso está en peligro por modelos de tipo corporativo, de economía de escala que sustituyen al agricultor y al ganadero por un trabajo remunerado o asalariado pero que ya no responde a esa vinculación inmediata e íntima que hay con el territorio y que hoy es lo que da carta de naturaleza y base económica y social de nuestro medio rural y territorial. Si eso se nos cae, eso arrastra al propio modelo territorial y por eso la trascendencia de esta ley más allá de lo estrictamente agrario.

¿Afectará la pandemia a la gestión de la PAC?
En la última conferencia sectorial yo tenía el temor de que se pudiera paralizar el proceso de negociación política a nivel nacional y tengo que agradecer al ministro Planas que en este tema fue muy activo y fruto de su implicación la propia conferencia sectorial decidió que no se interrumpía la negociación. Además, la reforma de la PAC si era necesaria, ahora, desde mi punto de vista es absolutamente imprescindible para poner el foco y destinar los recursos. El apoyo fundamental de la agricultura es la PAC y debe ser el apoyo a la agricultura familiar, que ahora no lo es.

¿Qué papel va a jugar la agroalimentación en la reconstrucción de Aragón que está diseñando el Gobierno?
Va a ser un papel fundamental igual que lo ha sido en la recuperación de la crisis financiera de 2008. La agroalimentación a nivel nacional y en Aragón ha sido el sector que ha exportado, que ha mantenido y generado empleo y que ha tirado de la inversión y que, por lo tanto, ha ayudado a equilibrar la balanza comercial. Va a ser una contribución imprescindible pero que supone un gran reto porque el propio sector va a tener dificultades. La demanda es previsible que se reduzca y en una situación de crisis económica la propia alimentación, en tanto en cuanto que es un recurso básico, tiene que ayudar a salir de la crisis ajustando sus precios pero eso exige un esfuerzo brutal y una grave amenaza para la supervivencia de la agricultura familiar.

¿Hay alguna cosa que quiera añadir?
El sector agroalimentario lo está pasando mal, trabaja con márgenes muy justos, por no decir ya con precios que desgraciadamente no remuneran suficientemente el trabajo del agricultor y el ganadero. Esta situación se va a complicar y va a tener muchas dificultades y llamo a la solidaridad y la comprensión de la sociedad para que cuando vaya a comprar piense que detrás de esos alimentos hay un sector en cuya base están los agricultores y ganaderos y que seamos generosos a la hora de pagar. Hay que poner en valor el trabajo de la distribución y también hacer un llamamiento a que los consumidores seamos un poco más generosos a la hora de hacer nuestra compra y tengamos algo más de disposición de pago. Ahí hay un papel muy importante que tiene que jugar la distribución en tanto en cuanto influye de manera inmediata sobre el consumo y condiciona las decisiones de compra. Tenemos que actuar de manera responsable en todos los ámbitos de la cadena alimentaria para que al final el agricultor y el ganadero en ese modelo familiar puedan sobrevivir.