Entrevista a Félix Arrizabalaga – Gerente de ATADES

Atades es la única organización en Aragón -y hay pocas similares en España- que atiende las necesidades de las personas con discapacidad intelectual durante todo su ciclo vital. Para ello cuenta con colegios de Educación Especial para la atención temprana, proyectos de inserción sociolaboral, ocio, formación, educación, deporte, así como un área de protección, entre otros servicios. Atades la forman más de 800 trabajadores y 300 voluntarios que en 2019 atendieron a más de 3.000 personas.

Háblenos brevemente de su trayectoria y cómo comienza a trabajar en ATADES.
A lo largo de toda mi carrera profesional he estado muy vinculado al sector social. Soy de Santander, comencé mi trayectoria profesional en plataformas de juventud, primero en Cantabria y posteriormente en Madrid, donde aproveché mi estancia para estudiar en el Instituto de Empresa, lo que facilitó mi transito al sector privado, trabajando durante tres años en una empresa familiar. Pasados esos tres años decidí volver al sector social. Tuve la oportunidad de participar en un proceso de selección de Atades a través del que me contrataron.

¿Qué es Atades y cuál es su filosofía?
Es una organización enfocada a atender las necesidades de las personas con discapacidad intelectual y sus familias a lo largo de su ciclo vital. En Aragón es la única organización, y hay pocas en España, que atiende las necesidades de las personas con discapacidad intelectual, comenzando por la atención temprana con niños y niñas recién nacidos, para continuar con colegios de Educación Especial y posteriormente, en función de los perfiles de las personas a las que dirigimos nuestros proyectos, pueden ser orientadas a distintos ámbitos, desde el ámbito sociosanitario al socioeducativo, o espacios sociolaborales, llegando a los programas de formación e itinerarios de inserción laboral, dirigidos tanto a centros especiales de empleo como al empleo ordinario. En Atades también tienen un gran protagonismo los centros residenciales y el programa de vida autónoma con sus pisos supervisados.
El eje que hemos descrito anteriormente se complementa con el club el ocio y el tiempo libre Los Tigres, escuelas y club deportivo; y el área de protección, que abarca la unidad de atención a víctimas de violencia y abusos y la Fundación Aragonesa Tutelar FUNDAT. FUNDAT da respuesta a una de las preocupaciones fundamentales de las familias de las personas con discapacidad intelectual, quien se va a hacer cargo de atender las necesidades de sus familiares cuando ellos ya no estén.
Una de las diferencias fundamentales de Atades respecto a otras organizaciones es que esas dificultades que se van a ir planteando a lo largo de todo el periodo vital de la persona con discapacidad y las necesidades que van a tener las familias, las atendemos desde la Asociación. También hay otro elemento que es muy singular en Atades, se trata de una organización de base familiar. Las familias de las personas que atendemos, las familias que son socias, siguen teniendo el control sobre la asociación y ese es un elemento diferencial respecto a otras organizaciones que han optado por transformarse en fundación.
Un tercer rasgo de Atades es su carácter solidario. Somos la organización que más personas atiende sin que los servicios sean financiados con fondos públicos, tanto en el ámbito residencial como el programa de protección a víctimas de violencia o abusos o en la fundación tutelar FUNDAT. Aunque el esfuerzo que tiene que realizar Atades para financiar estos recursos se ha reducido durante los últimos años, en 2019 nos supuso cerca del medio millón de euros.

¿Qué es lo más gratificante y lo más duro de trabajar en Atades?
Lo más gratificante es participar en los proyectos y actividades de la Asociación y poder compartir momentos y cruzarte con las personas con discapacidad intelectual. Son tremendamente afectivos. Tanto las conversaciones como sus saludos suponen un refuerzo emocional muy importante. Las cuestiones que considero más complejas son: por una parte, el no disponer de recursos suficientes para poder afrontar todos los proyectos y por otra parte, la lentitud por parte de las administraciones públicas en responder a las necesidades de este colectivo y de sus familias.
La evolución de necesidades y los perfiles de las personas que atendemos está siendo muy rápida en los últimos años: por el envejecimiento, por los incrementos de prevalencias de perfiles como autismo, por los incrementos de los perfiles conductuales más disruptivos…; por necesidades que hasta ahora se consideraban de segundo grado y que cada vez son más importantes como los temas relacionados con el acceso al ocio, cultura y deporte de los que históricamente han estado discriminadas las personas con discapacidad intelectual. También por la generación de una serie de derechos para las personas con discapacidad intelectual y de obligaciones para nosotros. En todos esos ámbitos, la evolución de la administración está siendo mucho más lenta que la evolución de las necesidades de las personas y el papel que han de desempeñar en la sociedad.

¿Qué servicios pone Atades a disposición de las familias?
Trabajamos distintos servicios especializados: asesoramiento jurídico y psicológico; acciones formativas dirigidas a familias y programas de respiro familiar. También la FUNDAT que a día de hoy tutela a 70 personas con discapacidad intelectual, es la mayor fundación privada tutelar de personas con discapacidad intelectual en Aragón.

Desde que comenzaran su andadura, ¿qué cambios esperanzadores han visto en la sociedad?
Fundamentalmente han sido dos: mayor sensibilidad por parte de la sociedad y la generación de una serie de derechos que han cambiado el rol de la persona con discapacidad. En los años 60 y 70, la persona con discapacidad intelectual no tenía rol activo en la sociedad ni se le reconocía derechos. Sin embargo, a día de hoy, es una persona que todos sabemos que necesita unos apoyos para poder desarrollar su proyecto de vida pero también sabemos que es un colectivo tremendamente diverso y que con los apoyos necesarios muchas de estas personas van a poder tener una vida completamente normalizada y participar en una sociedad inclusiva. Junto a estos dos aspectos hay otro factor que ha sido fundamental: la evolución de los servicios sociales. Cuando Atades nace en Aragón, ni había organizaciones que se encargaran de atender las necesidades de las personas con discapacidad intelectual ni existían recursos sociales públicos. Esa ha sido una de las grandes contribuciones del movimiento asociativo de las personas con discapacidad intelectual y sus familias: lograr un cambio social que implicase también que las administraciones destinasen recursos a estas personas.

Háblenos de los Centros Especiales de Empleo que tiene Atades.
Atades desarrollo su trabajo en el ámbito del empleo protegido a través de tres centros especiales de empleo. Por un lado, Oliver que comenzó su andadura a finales de los años 70, inicialmente desde un taller ocupacional, a través de una colaboración con la empresa Lackey, actualmente Teka, para fabricar componentes para sus hornos. Aquel proyecto hoy se ha convertido en una empresa social en la que trabajan casi 200 personas.
Gardeniers es un proyecto muy singular que comienza en 2011 (se desarrolla en mitad de la crisis económica) a través de unos acuerdos de formación entre Atades y el INAEM y que a fecha de hoy cuenta con más de 60 trabajadores, con tres ámbitos de actuación: jardinería y agricultura ecológica dividida en dos áreas, la producción de verdura y hortaliza ecológica y su transformación en el Obrador de conservas ecológicas en Merca Zaragoza. Como es un proyecto relativamente joven tenemos una conciencia muy clara del impacto que ha tenido sobre las personas que trabajan ahí. Se ven experiencias de transformación vital muy bonitas de personas que estaban en 2011 en el entorno asistencial y actualmente tienen una vida completamente autónoma y normalizada fuera de nuestros centros. El objetivo principal de nuestros proyectos es poder contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas.
El tercer centro especial de empleo es Logística Social, a través del cual hemos desarrollado, durante los últimos años, dos actividades: la gestión integral de una de las residencias de Atades (Integra Aragón, en el Actur) y el proyecto de paquetería de proximidad, Koiki. Recientemente hemos abierto una tercera línea de actividad que tiene que ver con servicios a empresas (facility services). En Logística Social trabajan entre 70 y 75 personas.

Además, Gardeniers supone un ejemplo de economía circular.
Más que de economía circular, es un ejemplo de economía verde. Cultivamos nuestras verduras y hortalizas con unos criterios de sostenibilidad, no solamente en lo relacionado con el tratamiento y el laboreo de los cultivos, sino también con criterios de gestión del agua para hacerlo más eficiente y tener menos consumo. También tenemos en cuenta los residuos vegetales pues tenemos un acuerdo con una vaquería y en vez de tirarlos, se lo llevan ellos para alimentar a sus animales. Gardeniers es un proyecto muy singular donde se aúnan esos criterios de sostenibilidad social y ambiental y a través de los cuales hemos construido un proyecto que uno de nuestros clientes, Auchan, pone como ejemplo en reuniones a nivel europeo: un proyecto circular que integra su dimensión social, con la agricultura ecológica y la posterior transformación de las verduras y hortalizas por parte del mismo centro especial de empleo.

Recientemente sus productos han comenzado a venderse en grandes cadenas de distribución. ¿Dónde podemos encontrarlos?
Se están comercializando en Aragón a través de tiendas especializadas como La Natural o gasolineras de Zoilo Rios y otros establecimientos a los que llegamos a través del distribuidor Sánchez Aragonesas. Además, en Aragón se pueden comprar en los hipermercados de Alcampo, en supermercados Mi Alcampo y Simply, en tiendas de Eroski y a partir de este mes de marzo se incorporarán en El Corte Inglés. A nivel nacional estamos en 120 puntos de venta de Auchan, en todos los hipermercados Alcampo y aproximadamente en las 50 o 60 tiendas de Mi Alcampo más grande de España y estamos cerrando redes de distribución en otras Comunidades Autónomas.

El año pasado presentaron la campaña ‘Basta ya de etiquetas’. ¿Siguen pesando sobre las personas con discapacidad intelectual muchas etiquetas?
Siguen pesando muchísimo. Una parte muy importante de la población con discapacidad intelectual es invisible. Muchas veces reconoces que estás ante una persona con discapacidad intelectual por sus rasgos faciales que puedes identificar pero si no lo percibes y a medida que la discapacidad es más ligera, esa población es más invisible porque no siempre es sencillo de identificar en un primer contacto y porque la administración no siempre facilita que se pueda visibilizar una realidad compleja y heterogénea. Por ejemplo, en muchas áreas administrativas y sociales no existen estadísticas que permitan visibilizar la realidad y necesidades de este colectivo. Cuando una persona acude a un centro de salud, por ejemplo, con evidencias de haber sufrido abusos o violencia no hay un tic para marcar que esa persona tiene una discapacidad intelectual. Al no existir estadísticas, se invisibiliza. No ha habido profesionalidad ni sensibilidad por parte de quien ha diseñado esos procedimientos y protocolos para poder registrar que la persona a la que se está atendiendo tiene discapacidad. No re registra, no se contabiliza y no se generan los recursos para poderlos atender.
Asimismo, estamos en una sociedad buenista: todos queremos ser políticamente correctos, tenemos muy buenas intenciones pero hay una falta tremenda de recursos para poder atender esas situaciones. Desde el ámbito educativo hasta el ámbito asistencial. Al final mi percepción es que la administración ha sido proactiva en la atención a las personas con discapacidad cuando ha percibido que había una presión y una demanda por parte de las familias y de la sociedad. En este momento estamos en un contexto en que la administración entiende que las necesidades están atendidas o que hay otros colectivos que están más desprotegidos y que por tanto le toca hacer esfuerzos en otros ámbitos. Pero no están atendidas todas las necesidades y algunas de las que se atienden no cuentan con recursos específicos suficientes. Por ejemplo, cuando la administración habla de accesibilidad en la mayoría de los casos habla de rebajar las aceras y la accesibilidad para las personas con discapacidad intelectual son otras cosas. La accesibilidad y el desarrollo para las personas con discapacidad intelectual es mucho más complejo y las barreras a las que se enfrentan son más invisibles que en otros colectivos.

¿Cómo se acaba con los prejuicios sobre la discapacidad intelectual?
Con los prejuicios y los estereotipos se acaba a través de la educación, sensibilizando y explicando que la diversidad es riqueza social y humana. En la sociedad no todas las personas tenemos las mismas capacidades, pero todas las personas debemos disfrutar de los mismos derechos y merecemos el mismo respeto con independencia de nuestras capacidades particulares. En el colegio nos educan a no respetar más o menos a las personas en función de sus características sociales, culturas, económicas, … Tampoco deberíamos tratar de forma distinta a las personas en función de su capacidad intelectual o de su capacidad para adaptarse y relacionarse con el entorno. Pero la realidad es que a las personas la diversidad nos genera incertidumbre y en ocasiones nos da miedo. Así mismo, es importante explicar que no todas las personas con discapacidad intelectual son iguales. El colectivo es muy heterogéneo.
Desde el desconocimiento se generan etiquetas, prejuicios o decirle a tus hijos que no se acerquen a una persona con discapacidad por si pasa algo. Es injusto y desacertado porque no se corresponde con la realidad de estas personas.

Películas como ‘Campeones’, ¿ayudan a romper prejuicios?
Ayudan porque además la percepción de la discapacidad intelectual ha pasado de ser algo con lo que todos pensábamos que teníamos que ser políticamente correctos, pero sin saber cómo comportarnos, a de repente ser contemplada como una realidad amable y que nos hace sonreír. Cuando te ríes con algo (no de algo) lo normalizas y cambias tu percepción. Yo creo que ahora hay una visión distinta y gracias a esa película la percepción social ha dado un salto positivo muy importante. Pero es distinto estar viendo una película que transformar determinadas pautas. Nuestra percepción es que hay pautas culturales que no se han roto y que las tenemos que romper las personas, las organizaciones y las instituciones. También las empresas tienen que esforzarse más, dentro de sus ámbitos laborales hay espacios que pueden ser ocupados por personas con discapacidad intelectual.

¿Cómo van las obras del nuevo Colegio de Educación Especial San Martín de Porres y cuándo se inaugurará?
Las obras van muy bien, conforme a los tiempos previstos. Está planificado hacer los equipamientos en verano e inaugurar en septiembre. Tendremos aproximadamente unos 140 alumnos de 3 a 21 años, que son las edades que tenemos concertadas con el Gobierno de Aragón. El colegio tendrá una serie de elementos innovadores. El primero es que vamos a incorporar tres aulas de 0 a 3 años que vamos a gestionar como plazas privadas porque no va a haber concierto por parte del Gobierno. Es un recurso muy bien adaptado y equipado para atender a peques de 0 a 3 años que nos pueden incorporarse a una escuela infantil o guardería y, por primera vez, van a tener un espacio al que acudir. Esto es muy bueno porque en los primeros años de vida, la plasticidad cerebral es mayor y los programas de rehabilitación y estimulación tienen un mayor impacto. Además, también responde a las necesidades de las familias puedan conciliar mejor su vida familiar y laboral. Además, el colegio cuenta también con un espacio residencial y una piscina cubierta climatizada dentro del mismo edificio.